HISTORIA DE ÁNGELES:
Esta es una breve historia que tiene un doble final. No es que
alguno de ellos sea el verdadero, sino que son posibilidades abiertas
para un misterio.
Hace un año aproximadamente, por circunstancias del destino, dos
personas se contactaron por internet, la "sinceridad"
fue la condición que ambos pusieron para seguir escribiéndose. Ella
dijo vivir en una provincia al norte del país, y El manifestó ser
de una ciudad alejada a muchos kilómetros de Ella. Rápidamente,
hubo intercambio de palabras, fotos, sentimientos, pensamientos,
relatos de familia, pasatiempos y un sin fin de cosas más. Pero
si algo sobresalía en los diálogos, era esa pasión que Ella le imprimía
al hablar de temas religiosos, lo que daba paso a las respuestas
de El, no muy creyente de los asuntos celestiales, y encontrándole
siempre a las cosas, una explicación racional. No obstante, el tiempo
pasó, y a pesar de que ambos se comprometieron a conocerse personalmente,
siempre había un imprevisto que lo impedía.
Ella se casó, al igual que El un tiempo después, tuvieron hijos,
y todo ello fue motivo de otros e-mails, en donde se mezclaban momentos
lindos y otros con tinte a dudas y tristeza; pero siempre estuvo
la palabra del otro para acompañar ambas situaciones, ya sea para
compartir la felicidad o para brindar apoyo o un consejo.
El tiempo no es eterno para el hombre, así lo entendió El, cuando
ya abuelo comprendió que su vida había concluido.
Una paz absoluta reinó en su mente, una sensación de flotabilidad
invadió su cuerpo, una luz al final de un túnel se le planteó como
camino. Él, poco entendía de todo esto, es mas, hasta sintió temor
a lo desconocido, miedo a las sorpresas, angustia por su inseguridad.
De repente, un bello ser alado, rodeado de una luz extremadamente
blanca, pero que no causaba daño a los ojos, se acercó a El y lo
tomó de las manos
- "Hola, por fin nos conocemos personalmente" (dijo el
ser alado)
- "Hola" tímidamente respondió El.....¿pero vos? ¡Sos...........!
¿y esas alas?.
- ¿Pero no te has dado cuenta?....soy tu Angel de la Guarda, desde
que eras chiquito te he cuidado y guiado, a pesar de lo difícil
que me resultó por lo revoltoso que eras, cuando ya mayorcito, te
contacté por internet, y desde allí te fui dando pautas de vida,
y preparándote para este momento.
- Pero....pero, yo nunca te hice caso, creía que la religión no
tenía fundamento científico, que eran todas interpretaciones humanas
sin una base real.
- Es que siempre fuiste cabeza dura, de mil maneras te hice llegar
la palabra de Dios; ya no encontraba forma de que comprendieras
que tu vida en la tierra era solo un paso, y que la verdadera experiencia
espiritual de goce eterno estaba mas allá de tus límites terrenales.
Es por ello, que hoy tienes miedo a lo que no entendiste en la tierra,
es por ello que tienes temor de haberte guiado en tu vida mortal
con principios humanos, que lamentablemente están viciados de orgullos
y egoísmos, y no por los mandamientos divinos, que te habrían otorgado
al espíritu santo para que tengas una vida llena de goce interior.
Tu falta de interés por mis mensajes te han llevado a este temor,
que hoy es tu castigo.
- Pero...si veías mi rotunda terquedad, qué hizo que insistieras.
- No sé, mi misión era guiarte solamente los primeros años; pero
en algún punto algo cambió en mí, y sentí la necesidad de que compartiéramos
un mismo camino. Ven acompáñame de la mano hasta el final, hacia
la luz, no tengas temor...confía en mi, que Dios es puro amor.
SEGUNDO FINAL:
El destino quiso que sea Ella, la que dejara primero sus restos
en esta tierra, y a poco transcurrido el tiempo, su conciencia se
fue aclarando. Se despertó en una plaza, sentada en un antiguo banco
de cedro con patas de hierro. Las palomas iban y venían, y una gran
estatua de mármol adornaba el centro del espacio verde. Caminando
y lentamente, se acercó una persona, a quién Ella reconoció como
El.
- "Hey, muchacho.....por fin te conozco... estas igual a la
fotografía que me enviaste por última vez.......¿en donde estamos?.
- ¿En donde crees vos que estamos?
- En el cielo, junto a Dios.
- ¿A vos te parece que esto es el cielo?
- La verdad que no, no es igual a como me lo imaginaba, no hay
ángeles, ni una fuerte luz, ni quien esté por juzgarme por mi vida
en la tierra; es mas, esto se parece a la tierra.
- Nadie ha de juzgarte, porque nadie se puede autoproclamar Juez
en el plano espiritual para cuestionar o no los actos humanos, los
humanos juzgan a los humanos, los espíritus a sus pares. En todo
caso, estamos sentados aquí para que puedas ver tu vida pasada,
y que valores tus aciertos y errores, y puedas seguir creciendo
en otro plano.
- Pero......¿y el cielo, el infierno?
- En muchas ocasiones te escribí que no te preocuparas por ello,
que vivieras tu vida, y que solo te guiaras por tu corazón, no por
ideologías que florecen y decaen en un tiempo, y cuyo valor de verdad
está determinado por el poder que ejercen sobre los hombres.
- ¿Y mis sacrificios? Yo he dejado de hacer cosas por temor a Dios;
he dejado de estar con personas que no concurrían a mi culto; he
insistido reiteradamente a otros que piensen igual que yo en cuanto
a la religión sin detenerme a reflexionar sobre el ajeno pensamiento,
aunque esto me haya traído dificultades; me he culpado de pecadora
cuando hacía algo opuesto a los sagrados mandamientos, y hasta me
he sentido hipócrita cuando me sentía feliz y no se lo agradecía
a Dios, y solo acudía a El cuando estaba mal. ¿y a hora me decís
que nada de eso sirvió?.
- Solo te digo que estabas confundida, que encontraste en la figura
de un culto a quién atribuirle un poder sobre ti, cuando en realidad
el único poder sobre tu persona estaba en vos misma. Conociendo
tus fortalezas y debilidades, podías cambiar las cosas, hacer mas
amigos, ser más feliz y afrontar los problemas. Seguir un culto
hizo que le atribuyeras razones divinas a tus dificultades, creyendo
que te estaban poniendo a prueba, y no buscaste en tu conducta las
causas del mal.
- Creo comprenderte, pero todavía me persiste una duda
- ¿Cuál?
- ¿Quién te otorgó la misión de protegerme?
- No se....quizás en el fondo siempre he dado algo de crédito a
tus palabras, y por ello es que presiento que tu eres parte de mi
alma. Pero...por el momento te pido que nos quedemos sentados un
rato mas en esta plaza y veamos a los mortales actuar, en especial
a los niños que en su santa inocencia viven felices, y a los adultos
con su andar triste por andarse peleando a causa de diferencias
ideológicas que solo se crean en sus mentes.