Te doy mi mano para que sientas su calor, déjame decir que
necesito tu ayuda para desentrañar los misterios de las palabras.
Son como una obseción, las llevo a rastras de mis sueños,
quiero saber como nacen y que dan cuando son percibidas e insertadas
en el complejo mundo de los sonidos.
Quiero atraparlas para hacerlas cómplices de mis soledades,
adivinar su sentido y desarrollar su escencia pura.
Desde el profundo rincón donde me refugio si no tengo un
amigo, desde ahí te miro y espero... quizás en alguna esquina
estará esperando un alma en pena dispuesta a acompañar mi soledad
y, deseando dejar mi marca en tu guarida, me refugio en el hueco
de las sombras, para espiar como haces para paliar tus propias
soledades sin sufrir el gris de tus propias incertidumbres .
Espero un amigo que me acompañe en el largo camino de los
sueños compartidos....
Beatriz Brangi