En
un día nublado y frío, se veían dos figuras que caminaban muy tranquilas,
amabas recolectaban cosas en la orilla del lago.
Una,
la más pequeña se llamaba Lucía, la más grande, Clara. Lucía toma un cuarzo rosa.
Clara los azules.
Derrepente
un fuerte viento las tira sobre el pasto mojado. Ambas miraron hacia el lago, las olas
formaban una cara, el lago estaba furioso.
Lucía
preguntó a Clara_ ¿Está enojado el lago?_ Clara se quedaba pensativa, después de unos
segundos, responde _ No, está furioso_.
El
lago estaba tan furioso e inquieto que mandaba oleaje para toda su orilla. Cuando el lago
parecía calmarse, se largó no más la fuerte lluvia y el lago se puso más furioso
todavía.
Ellas
comentaron a la gente su experiencia, salió en las noticias, por radio y otros medios.
Días
después volvió a llover de esta manera, solo que la anterior había durado unas pocas
horas y ésta otra duró cinco largos días, provocando una inundación.
Esperemos
que esto, en esta extraña ciudad nunca vuelva a pasar. Ahora el lago está contento y
tranquilo, Clara y Lucía también.
...y...
Tete,
tete, clarinete... ...este fue el finete.
María
Almandra Oviedo