UNIVERSIDAD YACAMBU
PRODUCCIÓN EDITORIAL
Profesora: Luidys Díaz
Alumno: Aldo Méndez
INTRODUCCIÓN
La llamada "galaxia Gutenberg" a la "galaxia digital" significa un paso gigantesco en la evolución de la humanidad, de la cultura humana, así también el paso de la oralidad, de la cultura oral, a la cultura escrita, significó uno de los más grandes avances hechos por el hombre. Lo oral es temporal por excelencia, es efímero. Exige, además, un desarrollo extraordinario de la memoria. Considero que realmente la lectura trae muchas más ventajas, primero porque la lectura es privada, silenciosa, muy rápida (ese ritmo depende de las capacidades lograda por el lector.
Sin embargo, los que somos realmente amantes de la cultura, aprovechamos al máximo, o así lo pretendemos, todas las innovaciones tecnológicas al servicio de la cultura. Como se puede apreciar el avance tecnológico está poniendo a nuestra disposición posibilidades maravillosas para informarnos, aunque no sólo ello, pero innegablemente uno de los aspectos más valiosos de la red informática es su carácter de «gran biblioteca», la biblioteca más grande creada por el hombre y que crece cada segundo, de tal manera que la llamada infoxicación es una realidad y que hoy más que nunca se ha extremado la necesidad de potenciar las capacidades de análisis crítico y discriminación cualitativa (tener presente que mucho de lo que aparece en Internet tiene escaso valor), así como también la capacidad de síntesis. Esas capacidades, son justamente las que se aprenden o deben aprenderse en las escuelas. La reactivación del mito de la escuela sin profesor, del aprendizaje sin profesor, es eso, un mito.
EL FUTURO DEL LIBRO Y EL LIBRO DEL FUTURO
En un esquemático análisis del proceso de evolución de la escritura y sus soportes. La historia de la humanidad tiene una larga etapa oral, es decir anterior a la escritura. La invención de la escritura, más que cualquier otro logro, llevar la civilización a las vidas de los hombres. El dar este paso gigantesco hace más de 5000 años posibilitó el conservar pensamientos y experiencias y el transmitir sabiduría de generación en generación.
La escritura no solo implica, desde su aparición, signos (pictografías, ideogramas, etc) sino también un material sobre el cual se materializan dichos signos. Sabemos, por la enorme cantidad de tabletas que nos quedan de la región mesopotámica, que el material utilizado fue básicamente la arcilla, aunque también utilizaron metal y piedra. Con relación a este último material nos viene de inmediato al recuerdo la "Roca de Behistún" (en las montañas de Zagros, en Irán nor-occidental) y la muy famosa "Piedra de Roseta". El papiro es otro de los materiales que durante un periodo bastante extenso de la historia humana sirvió como soporte escultural y que constituye conjuntamente con la escritura egipcia antigua una de aquellas creaciones trascendentes de la historia de la humanidad.
Por consiguiente, en los orígenes de la escritura y de los primeros textos que pueden ser considerados como libros, porque a veces no se tiene un adecuado conocimiento y una adecuada valorización del inicio de una de las más grandes hazañas del género humano y lo de revolucionario que implicó que el pensamiento y las fugaces palabras pudieran perennizarse, eternizarse a través de su plasmación gráfico-simbólica.
En cuanto a la preocupación que hoy días se nos presenta es que cada día se nos aleja el libro, a una velocidad cada más creciente, y terminará por abandonar la Galaxia Gutenberg para ingresar a la Galaxia Digital. La mayor parte de los estudiosos de este tema consideran que aún el libro de papel ha de permanecer un tiempo relativamente extenso coexistiendo con los libros electrónicos, que terminarán por imponerse, no cabe duda, como los códices se impusieron a los rollos de papiro y los libros impresos se impusieron a los manuscritos. De lo que podemos estar seguros es que no será el fin del libro, mucho menos de la lectura.
La tecnología no se detendrá y por lo tanto nuevos soportes de la escritura han de aparecer, siempre para delicia, así lo esperamos, de los que amamos la lectura. La prueba la tenemos en la propia evolución que viene sufriendo el novedoso soporte de los libros electrónico, es decir la pantalla del monitor de las computadoras, utilizada por todos aquellos que de una u otra manera tenemos que ver con la cultura, sea para informarnos o para aportar algo de lo poco que uno sabe, en cualquiera de los dos casos llevados de nuestro afán por aprender.
El libro electrónico digital, la pantalla, con todos sus inconvenientes para las funciones rutinarias de lectura y fijación y captación del conocimiento, no así para la gestión del mismo, también ha experimentado mutaciones trascendentales. Desde los modelos fosforescentes de primera generación, hasta sus actuales de cristal líquido o plasma, y otros que aún se desarrollan en laboratorios especializados, han recorrido, en menos tiempo que el libro, como realidad connatural con el mismo tiempo que nos toca vivir, un espacio considerable. Tiene además, en general, y como soporte, una serie de ventajas inconmensurables. El texto, la imagen estática o en movimiento, y los modelos multimedia, pueden desfilar por su "brillante página" sin necesidad de funciones de borrado e inutilización del soporte correspondiente, como sucedería con el soporte papel; es decir, puede ser utilizada o reutilizada en las mismas tareas culturales interactiva e indefinidamente, con un consumo elemental de materia prima. En pocas palabras, ha dotado a la ciencia y a la cultura de unas potencialidades y dinámica, incluso a distancia, que el papel jamás pudo soñar ni ofrecer".
Cabe destacar, que la implantación en el modelo de enseñanza-aprendizaje en la educación básica; hay que formar en los niños y adolescentes una nueva forma de leer, más orientada a la interacción que brinda la informática, que a la pasividad soñolienta que ofrece el libro. Es entonces allí donde, el texto es reemplazado por sonidos, dibujos, animaciones, imágenes y vídeos, es decir volvemos a la cultura visual y oral tratando de eliminar la cultura del texto.
Realmente resulta deplorable la pobreza de conocimientos y conceptos tan elementales en personas que actúan en niveles educativos superiores. Atreverse a decir que los libros escritos en soporte de papel proporcionan una lectura pasiva y soñolienta significa, o bien que estos no han leído nunca, y a un lado la lectura obligatoria que ya sabemos no es verdadera lectura.
Entonces al incluir todos los libros escritos en los recientes soportes de la informática, que se les aparecen como creación de Luzbel. Es esta confrontación la que me resulta cómica encontrándonos ya en el siglo XXI, la evolución tecnológica continúa, que en la segunda mitad del siglo precedente se aceleró hasta adquirir velocidades realmente vertiginosas en las dos últimas décadas. Como algunos especialistas señalan, hemos pasado de una sociedad industrial a una sociedad del conocimiento o de la información. Pretender oponerse al avance tecnológico carece totalmente de sentido. Hoy sabemos que lo digital está en todo el mundo y llega a todas partes. Si aún quedan señales informativas que se envían a través del sistema analógico, ello sólo es un rezago del pasado y muy pronto será totalmente reemplazado por la digitalización. Y ello es una verdadera maravilla, por que como nos dice “Francisco Aguadero”: "La digitalización permite que información y actividades procedentes de soportes físicos muy diversos (papel, fotografía, cable, espectro radioeléctrico, transistor, circuito impreso, cinta magnética o disco) puedan homogeneizarse en un denominador común: lo digital; ser procesados con una misma materia prima: el bit; y transmitidos por la misma vía: la red, constituyendo así un único documento multimedia" A los verdaderos amantes de la lectura nos apasiona más que el soporte, que es lo accidental, la escritura, el texto, es decir la creación científica o literaria o de cualquier otro tipo, concretizada y así perennizada y por lo tanto capaz de ser vivida y compartida no sólo por su autor sino por todas aquellas personas que acceden a ella a través de eso que se llama lectura.
Para muchos nos cuesta leer en más de un idioma y no se imaginan el placer que uno obtiene en leer o que le lean obras o artículos escritos en idiomas que no están en su lengua materna, y cómo apreciamos la labor de los traductores, con todas las limitaciones que sabemos que implica una traducción. Mis conocimientos de historia me permite apreciar el gran significado de los traductores (sin olvidarnos de los intérpretes) y de las famosas escuelas de traductores que a lo largo de la historia han cumplido un papel extraordinario.
Si las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han convertido en obsoletos los modos de escritura y de comunicación tradicionales, dio la siguiente respuesta: «El mayor secreto de la sociedad de la información es el prodigioso renacer de la escritura, gracias al correo electrónico, a los sitios, a los foros de discusión. En este sentido, la informática es un soporte cultural bastante tradicional. Desmiente la idea tan extendida de una sociedad audiovisual. En realidad, la escritura es un prodigioso vector de información. El otro aspecto que quiero comentar, es el referente a la afirmación de ciertos «amantes desorientados de la digitalización» sobre como la escritura puede ser reemplazada por sonidos, dibujos, animaciones, imágenes y vídeos y con ello volver a la cultura visual y oral eliminando la cultura del texto. Considero que no reflexionan adecuadamente los que piensan y escriben esto (No me imagino cómo podrían expresar sus pensamientos, concepciones básicamente abstractas con un lenguaje solo basado en lo audiovisual).
En nuestros días, las tecnologías de la información nos ofrecen nuevas herramientas de escritura y soportes de lectura que, indudablemente, impactan en nuestro modo de leer y escribir en diferentes contextos y con diversos propósitos. Escribir con un teclado o buscar información en una pantalla son actividades que se han generalizado de tal modo que muchas de las prácticas sociales de la escritura se han transformado. También han surgido nuevos modos de intercambio: el chat, los mensajes de teléfono, el correo electrónico etc. Sin embargo, cuando se habla de las tecnologías se habla también de cambios en modos de pensar, cambios cognitivos; incluso de una revolución sin precedentes en torno a las relaciones entre las personas, la desaparición del libro o la democratización del conocimiento. Se atribuye a las nuevas tecnologías y a un inimaginable poder de transformación, sin tener sustento empírico para demostrarlo. Cuestionar estas ideas, ubicar a las nuevas tecnologías en “su lugar” y proponer acercamientos desde la investigación que permitan realmente identificar qué prácticas de escritura son realmente nuevas y están de hecho vinculadas a un desafío actual.
Es muy posible que el futuro del libro tenga que plantearse no como el de una unidad inseparable, el futuro del libro, a secas sino como el de destinos y futuros paralelos en función del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmitiéndolos de una u otra forma y el tipo de público al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar deberíamos comenzar a hablar, y pensar, en términos de "los futuros del libro", idea de la que este toma el nombre.
PROFESIONALIZACIÓN DEL EDITOR
En las últimas dos décadas se ha generado una serie de cambios, cada vez más rápidos, en la industria del libro en el mundo. Entre ellos, la compra de sellos independientes de comunicaciones que rigen sus operaciones estrictamente por índices de rentabilidad e ignoran los fundamentos culturales en que se ha nutrido la edición tradicional. Estos criterios dentro de la edición ha dado lugar a una "tiranía del mercado", que prescinde de todo lo que no produzca amplias ganancias y en plazos delimitados y cada vez más breves, que lo único que ha logrado es debilitar irremediablemente catálogos editoriales construidos con enorme esfuerzo a lo largo de años. No son pocos los editores, de nuestra lengua y de otras, que se han percatado de estos cambios. Las opiniones difieren en algunos casos, pero no así la certeza de los cambios y su carácter amenazador para toda forma de edición independiente, cultural, crítica y diversa.
Cabe destacar, que la asociación de Editores Independientes se propone
mantener y alimentar la diversidad editorial y la difusión de los textos, además
de incluir todas las formas de colaboración posibles. Este proceso, que comenzó
sin apresuramientos, ha avanzado con pasos firmes y nos ha permitido ir
extendiendo y ampliando los territorios de nuestros libros.
Con respecto a los Editores Independientes
hay varios denominadores comunes. Principalmente, una concepción editorial con
un fuerte carácter cultural, la convicción de que la inteligencia y la crítica
son indispensables en cualquier sociedad y de que los libros valiosos deben
apoyarse por encima de su desempeño en el mercado. Uno de
estos desafíos es sobrevivir en épocas donde la concentración empresarial y los
conglomerados multimedia han provocado un cambio radical en la industria
editorial. Los editores independientes tienen que competir con poderosas
empresas en desigualdad de condiciones.
En lo que se refiere la profesionalización, los editores
independientes realizan una labor de la manera más eficiente y dirigida a la
calidad. Difícilmente podemos sobrevivir el enfrentamiento a multinacionales o
mismo a pequeñas editoriales si no editamos la más alta calidad y de la mejor
forma pues muchas veces se descuida este aspecto y se pierde de vista que la
calidad de las obras publicadas, acompañada de la calidad en la presentación y
de una adecuada difusión.
En cambio la propiedad privada sobre el conocimiento y la creación choca con las necesidades sociales ya que los editores independientes deben tener una concepción distinta de aquellas empresas editoriales que solamente buscan el lucro, el cual tiene un compromiso con la cultura y el conocimiento.
En todo el mundo se están imponiendo criterios que protegen a
ultranza la propiedad intelectual y que monopolizan el saber. Con las patentes
es muy claro ya que a través de ellas controlan el saber tecnológico y las
posibilidades de desarrollo de nuestros países.
Los editores protegen el derechos de autor ya que están convencidos
de que es justo que en esta sociedad los creadores sean remunerados. Pero no
poden desconocer que ese derecho individual tiene limitaciones sociales.
Si queremos una sociedad más justa y solidaria no se puede aceptar
el monopolio del conocimiento. Creo que el desafío para nosotros es, en este
momento, abrir un espacio de reflexión sobre este tema. Ser concientes de la
contradicción existente entre lo individual y lo colectivo y cuestionar, en el
mejor de los sentidos, nuestra participación en el monopolio del conocimiento y
la creación.
CONCLUSIÓN
Es triste saber que a gran parte del papel fabricado hoy día se le estima una vida media máxima de cincuenta años. La esperanza de vida cuando se compara con la de los papeles de tiempos pasados que ya han cumplido muchos cientos de años en un estado de conservación perfecto. La presión hacia los gobiernos para que estos a su vez presionar a las empresas productoras correría y corre a cargo de los archivos y bibliotecas del mundo.
Es importante señalar que estos puntos a tratar en esta investigación han sido de gran importancia para el desarrollo de la misma ya que hoy día se nos presentan en nuestras bibliotecas estas dos situaciones complejas, en la cual en las mismas se trata lo posible en resguardar el material impreso para la conservación del acervo bibliográfico, es Además, es importante saber que el papel tiene una durabilidad aproximada de 50 años. Es preciso aclarar que con las nuevas tecnologías nos presenta los textos impresos y a su vez viene anexo un CD-ROOM.
Con respecto a las editoriales la producción de textos escritos ha tomado un bajo nivel en el sentido de la materia prima para la elaboración de los mismo, me refiero a la calidad del papel por ser menos duradero.
También la facilidad de los seres humanos, como lo mencioné anteriormente no les gusta leer y las computadoras el Internet, ha logrado casi en su totalidad desplazar el libro. Es más las salas de bibliotecas encontramos poca fluidez de usuarios y en los Cybers no dan basto para la cantidad de usuarios