UNIVERSIDAD YACAMBU

 

DEONTOLOGÍA

 

Profesor: Yldegar Alvarez

Alumno: Aldo Méndez

 


 

INTRODUCCIÓN

 

    En su conferencia,  realizada en Venancham  Savater abordó el tema de la ética  en todos los aspectos sociales de la humanidad. Enfoca este punto como el individuo que se desarrolla en la  empresa, en la familia, la educación, en el entorno social. La ética para Savater, no tiene novedades estéticas, en su alocución dice  que en la ética “lo que está bien, está bien, y lo que esta mal sigue estando mal”. También hace referencia sobre los que es el egoísmo ilustrado, llevado a la libre empresa, apunta hacia la comprensión de que no siempre hay razones morales para ser moral.

            Su  visión, es colectivo antes que individual, ya que para el filósofo “la individualidad es un lujo producido por la sociedad en su evolución. Donde hay mayor garantía del funcionamiento social, hay mayores posibilidades de creatividad y originalidad individual”. Y esta moral colectiva se basa en la idea de lo público, es decir: lo que es común a todos en una sociedad.

            La ética en  su expresión como responsabilidad social, tiene una presencia mucho mayor en la vida de los negocios que lo que los mismos empresarios, a veces, suelen estar dispuestos a asumir, pues ética es la filosofía organizacional, ya que expresa valores; ética es la política del personal, pues se realiza ajustada a esos valores; con ética se construye la política de calidad de la empresa, el plan de negocios, el plan de mercadeo, la planificación estratégica, el diseño de estrategias de competitividad, entre muchos otros aspectos de la vida empresarial, en la medida en que son formulados como compromisos con los valores que forman su cuerpo de principios.

 

La ética  en todos los aspectos sociales de la humanidad

 

            Savater, define a la ética como un absoluto, como la convicción humana que no todo vale por igual, por lo cual hay razones para preferir un tipo de actuación a otras.  Destaca que la ética individual enseña el comportamiento correcto de los individuos, a diferencia de la ética social, cuyo objeto es el conjunto de relaciones encargadas de regular el buen orden social. Según el mismo autor, la cuestión ética es universal y permanente.  En atención a ello, plantea que desde la aparición del lenguaje la ética se introduce en la convivencia y tiene relación con las reglas de juego o las leyes que se dan en las personas para vincularse. Considera que es una actitud y una reflexión individual sobre la libertad propia, en relación con la libertad de los demás y con la libertad social dentro de la cual todo individuo se desenvuelve.   

            Entonces se puede decir que el ideal ético es intrínsicamente social;  es decir en el hombre existe una relación reversible y recíproca; es importante señalar que la comunicación racional es la base del lenguaje.

            Para Savater, los grupos humanos no pueden hacer las cosas como un solo hombre, porque no somos ni un solo hombre, ni una sola mujer, sino muchos en la sociedad, y debemos hacer las cosas de la manera más armónica, más consensuada, pero también sabemos que los conflictos nunca acabarán, que van a continuar y sobre todo van estar constantes en el esfuerzo de transacción.

            En la empresa y la política la ética funcionan como un arma, aunque desconociendo algunas reglas, como que el sistema de derechos humanos que funciona en las democracias modernas somete los derechos individuales a los derechos sociales, al bien común por encima del beneficio individual, al tiempo que se responsabiliza al estado de garantizar estos derechos naturales arbitrando las grandes disputas entre los grupos de interés.

            Pero, no pueden los propios empresarios autorregularse, mejorar sus criterios éticos para hacer que sus gestiones empresariales sean más exitosas en lo económico y más responsables en lo social, sin tener que esperar que el estado arbitre con la ley, que es el instrumento de rigor. Entonces hasta que punto el ejercicio de la ética puede ser entendido como una estrategia de supervivencia. Considera que es imprescindible dar uso a nuestra libertad razonada como la posibilidad que los seres humanos tenemos para elegir nuestro camino) pero para ello, debemos saber usarla. Como el hombre es libre, puede tomar decisiones por si mismo y, lógicamente, pude equivocarse al tomarlas; por este motivo necesita un “saber vivir”.

            El egoísmo ilustrado y la libre empresa es otro de los puntos de Savater, y ha sistematizado su postura ética basada en el (amor propio), invirtiendo los términos en que suele explicarse la solidaridad: como amor desinteresado, es decir, sin interés. Por el contrario, postula que el interés individual por el bienestar de los demás es egoísta, pues en la medida en que los demás estén bien, el individuo estará más seguro. Se trata de una  ética racional de la modernidad, pero hecha desde los valores de esta misma modernidad, la libertad de acción, el derecho natural y la universalidad de las acciones, que da como resultado el egoísmo ilustrado como un modo civilizado de interesarse por el prójimo.

            El amor propio como fundamento de la ética debe quedar sentado es que el conjunto de valores, motivos, preceptos, orgullos y remordimientos que constituyen el ámbito de lo moral no están fundados en ninguna autoridad suprahumana (divina) ni tampoco en instancias impersonales (genéticas, preconscientes…) sino en la dimensión consciente y creadora de la personalidad humana. Esta dimensión consciente y creadora de la personalidad, que a la vez observa y anhela, clasifica y ambiciona, en una palabra, que estudia en el doble sentido de aprender y apetecer, es lo que vamos a denominar la voluntad humana. La moral proviene directa y únicamente de la voluntad: es un querer y un rechazar, pero nunca un desinterés. Y no vale decir que es un interés desinteresado o no interesado, porque la voluntad es previa a la distinción entre cuerpo, alma y espíritu, la voluntad se interesa a la vez racional, psíquica y carnalmente en lo que le concierne. A la voluntad nada le pone en acción salvo ella misma, no tiene miramientos más que para sí misma, nunca renuncia a nada salvo para crecer mejor, no se quiere más que a sí misma.

            Este quererse a sí misma de la voluntad, este querer conservarse y perseverar, querer potenciarse, querer experimentar la gama de las posibilidades en busca de las más altas, querer transmitirse y perpetuarse, es lo que debe entenderse por amor propio.

            Savater, también expresa la utilidad de la ética en la supervivencia, por ello, en el ámbito corporativo, es partidario de no dejar la ética sólo en el plano personal, sino institucionalizarla: “La ética no es una guinda que adorna el pastel de la empresa, sino otra manera de hacer el pastel. La ética sirve para mejorar los resultados y dar sentido a las empresas humanas, como salvaguardia proporciona sentido de lo que se hace, del para qué. Los comportamientos éticos son una forma de supervivencia y de prosperidad.

            Vale decir que es necesario asumir un discurso moral para serlo. Para explicar esta idea, apela al ejemplo de la madre y el niño, el quiere decir que cualquier madre normal cuida a su hijo porque lo quiere, no por ética. La comprensión de la sociabilidad humana plena es posible sólo a través del intercambio. Entonces llevar esta idea a la práctica gerencial de una empresa, para implementar la responsabilidad, tiene unas implicaciones, que en opinión de Savater se ubican en dos ámbitos,  el de lo racional, referido a los objetos, y el de lo razonable, orientado a las personas. Combinar las estrategias en uno y otro ámbito permite formular planes y trazar estrategias empresariales desde una perspectiva ética. Y lo razonable bien pudiera implicar la búsqueda de un concepto distinto de la riqueza, ya que, en su opinión, un individuo no se hace  rico solo, es la sociedad quién lo hace rico.

            La ética y el imperio de la ley. Ahora bien, aunque estén muy conectadas, una cosa es la ética y otra las leyes. Se sabe que la ética, por muy institucionalizada que esté, no sustituye la vocación que las leyes tienen para sistematizar el ejercicio de los derechos en nombre del interés social por el bien común. Savater es bastante incisivo en este particular: “Las leyes son como las redes pero al revés, las redes sociales sacan a los peces grandes y atrapan a los pequeños. Una sociedad segura es una sociedad justa y hay cosas legales que son una auténtica villanía”.

            Las leyes marcan pautas y expresan responsabilidad social y deben ser cumplidas, y los códigos marcan un perímetro porque la individualidad nace en la sociedad. Savater, dice: que los seres humanos tenemos responsabilidades en el ámbito social como por ejemplo: un saludo, una palmada en la espalda, un cariño, esto con la finalidad de sentir confianza en el convivir del día a día.

            La justicia implica la equidad, pero también las decisiones éticas y el espíritu de compromiso con las leyes y con la ética por parte de quienes las administran. Savater coloca este aspecto en perspectiva con la libertad: cuando hay libertades hay gente que abusa; ocurre en todas partes. El compromiso moral para con la ley es, a un tiempo, un instinto de conservación y una actitud intencionada, puesto que las normas jurídicas no alcanzan para todos los casos. La ley, sólo marca límites pero no puede cubrir el millón de decisiones ciudadanas que tomamos todos los días. Las leyes son reactivas, reaccionan ante comportamientos, mientras que la moral es proactiva. La ética no se ocupa sólo de lo antisocial, sino de lo que podemos hacer en pro de una vida común, en pro del sentido de una sociedad. Ahora bien, la moral, son normas o sensibilidad, entonces la perfección ética sería una sensibilidad en el uso de nuestra libertad para ser cada vez más humano”.

            Un importante punto en la conferencia es el interés individual, el corporativo y la responsabilidad del Estado de cara a la construcción de lo público. Savater cita el caso de Nueva Orleáns: “Después de tanto tiempo discutiendo sobre la privatización, esto es lo que pasa cuando no hay servicios públicos. Que los servicios públicos funcionen. Cuando no hay nada que te dé la sociedad, eso es una vida miserable. Lo público produce rechazo, pero la vida de los hombres es pública y todas las empresas son públicas, es decir, formadas por gente. Nadie se hace rico por sí mismo sino porque vive en una sociedad. Toda riqueza es social, por ende, toda riqueza tiene una responsabilidad social.

            En la construcción de la ética, una  sociedad ignorante es una sociedad donde la democracia funciona mal. Las manifestaciones de la ignorancia de la sociedad hacia lo público se expresan por una parte en la crisis de la democracia, pero también en la idea de exclusión: “Porque creemos que la sociedad es una, es por lo que hay excluidos. Si hubiera varias sociedades no los habría. La pobreza debería ser ilegal, como la esclavitud. Los dos males de una sociedad son la miseria y la ignorancia, y esta última produce el bloqueo de las capacidades humanas”.

             Cabe destacar, que el autor al referirse a la educación menciona que la familia es el punto clave para la formación de individuos con moral y ética responsable, debemos ser formadores de individuos para enfrentarse a la sociedad. Esto tiene implicaciones particulares para los liderazgos: ser líder es tener mayor capacidad de acción y como la ética se basa en la acción, la responsabilidad aumenta al aumentar esta capacidad de acción. Los políticos están educando a la sociedad, a veces para mal. En las sociedades modernas, los líderes son nuestros mandados”.

             Muchas de estas cuestiones es necesario afirmarlo ya han sido dichas y asimiladas por parte de muchos del público de la conferencia o de los lectores de estas líneas. Pero es que a veces estas cosas se olvidan. Savater señala: “La ética no es el sentido común, pero debería serlo. El corto plazo hace que prefiramos otras cosas, y uno termina haciendo el mal que no quiere, y no haciendo el bien que quiere, y no hay algo mejor que lo bueno”.

            Según,  afirma Savater, la actividad empresarial tiene posibilidades éticas como cualquier otra actividad de interés público. Para el mencionado autor, el empresario tiene una función social y la honradez y el respeto a su propia deontología son los instrumentos más eficaces con los que cuenta. Plantea que en el marco empresarial es necesario luchar contra la superstición de que un empresario honrado es ineficaz.

            Con respecto al  Código de Ética deberá ser traducido en cada una de las áreas organizacionales de la entidad en formas concretas de actuación, de acuerdo con las funciones y responsabilidades específicas que el área cumple en el desempeño de su función administrativa. Estas formas concretas de actuación se denominan compromisos éticos, y hacen referencia a los compromisos de orden práctico que de acuerdo con la especificidad de la respectiva área, los servidores públicos que integran la misma están dispuestos a asumir en el día a día de la entidad, como manera de cumplir con los principios, valores y directrices para la gestión ética.

            Savater concluye haciendo una relación entre ética y política,  una política “perfecta” sería aquella que respetase la libertad individual de cada persona, que estuviera fundamentada en respetar a la persona y a su dignidad y, que ayudase a aprender a ponerse en el lugar del que sufre”. Savater defiende una sociedad política en la que se reconozcan a los individuos por el hecho de ser seres humanos, por ser personas con una dignidad que debe ser respetada en todo momento.

            Aunque algunas ideas sobre las formas de aplicar esa ética que describe Savater, son bastante criticables (a veces se puede leer entre líneas eso de "ojo por ojo, diente por diente"), yo estoy de acuerdo con la base del contenido y con las ideas principales. Además, me parece un libro sobre ética muy fácil de leer, cosa que escasea. Por este motivo, recomiendo el libro a todo aquel que esté interesando por el tema.

Reflexiones sobre la Ética

Conclusión

            La ética es sistematizada como ciencia del bien y del mal; ceñida a los grandes principios mencionados que constituyen la acción humana. En ellas encontramos una serie de normas de conductas de un pueblo o una nación.

Muchas veces es difícil saber lo que nos conviene. A veces está claro, pero otras no, porque el hombre experimenta deseos contrapuestos, y porque en muchas materias existe desacuerdo entre unas personas y otras. La libertad, el dominio de nuestros actos, posibilita y hace necesaria la ética: lo que sea nuestra vida depende (al menos en parte) de nosotros mismos. La libertad hace posible acertar y equivocarse, la alabanza o el reproche, es decir, la valoración de la conducta. En definitiva, hace posible y necesario el saber ético: si no fuéramos libres sería absurdo plantearse cuestiones morales.

Savater lo ilustra con paralelismos, en los que manifiesta su extraordinaria capacidad de comunicar: de una parte están los castores que hacen presas, las abejas que construyen celdillas hexagonales y las hormigas blancas que mueren para defender a sus compañeras que construyen el hormiguero; de otra, Héctor, que defiende su ciudad de los ataques de Aquiles aun sabiendo que, con toda probabilidad, va a morir. Savater quiere deshacer cualquier cosa que lleve a negar la existencia de la libertad y señala sus límites,  no es posible elegir lo que nos pasa, sólo podemos decidir qué hacemos; elegimos, es decir, dentro de lo que nos permiten nuestra capacidad y las circunstancias exteriores. Pero que nuestra libertad sea limitada no quiere decir que no seamos libres.

Pues Savater nos dice que los seres humanos pasamos la vida preguntando ¿qué va pasar? En nuestro entorno social  en vez  de preguntarnos ¿qué vamos hacer?. La ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir."

 

Bibliografía 

Savater, Fernando. Conferencia de Savater acerca de ética en Venancham. (Video).

Iturrioz A., Jesús (1974). Ética. Escuela de Formación de los Servicios Penitenciarios, Caracas

 

Hosted by www.Geocities.ws

1