UNIVERSIDAD YACAMBU

Licenciatura en Información y Documentación

ESTADO, POLÍTICA Y PETROLEO

                                                                Profesor: Ydelgar Alvarez

                                              Alumno: Aldo Méndez


 

El Problema Energético Mundial

            El estudio de la evolución de las civilizaciones del planeta revela que la organización social y el desarrollo de las fuerzas productivas condicionan el bienestar a la capacidad de absorción y utilización, de un modo cada vez más eficiente, de las fuentes energéticas. Toda civilización tiene un «orden energético», que implica una  articulación entre productores y consumidores y que tiene como eje central de acción, conciliación y conflicto una fuente energética dominante.

            El orden predominante en la primera década del siglo XXI se ha ido transformando. Y aunque los combustibles fósiles siguen siendo la principal fuente de energía, con el tiempo ha variado la coalición de intereses.

            En el mercado petrolero manda la economía política, y eso implica consideraciones que tienen que ver con el dominio de espacios geográficos, tanto de reservas como de explotación, así como de rutas para el tráfico comercial.

            Por ser un bien estratégico ligado a la seguridad nacional, el petróleo no está  sujeto solamente a las fuerzas del mercado. Su comercio involucra una compleja articulación de intereses, tanto de países como de empresas, para controlar las disponibilidades de abastecimiento y apropiarse de las rentas de la explotación.

            La distribución de esta renta es motivo de permanente negociación, pero también de una presión que no está libre del poder militar. Al mismo tiempo, los juegos de poder son muy asimétricos, ya que la distribución de las reservas hace que los países más grandes del mundo dependan de otros de pequeña dimensión.

            La vieja coalición, apoyada en el predominio de las grandes empresas de Estados Unidos y Reino Unido, se desarrolló en un tiempo histórico enmarcado por dos guerras mundiales y un amplio proceso de descolonización. Desde inicios de los 70, esta coalición se fue transformando: un hito muy significativo  fue el embargo petrolero de 1973, que motivó la formación del Grupo de Coordinación Energética, integrado por los países desarrollados e inspirado, entre otros, por Henry Kissinger; en 1974, se transformó en la Agencia Internacional de Energía (AIE).

            Desde aquellos años, quedó claro que el precio del petróleo tiene una decisiva influencia en la correlación de poder internacional. Así, los países de Oriente Medio comenzaron a disfrutar de una mayor capacidad de negociación.

            Otro hito importante en la transformación de las relaciones de poder fue la revolución iraní de 1979. Una vez más, se pusieron en evidencia los efectos generados por una eventual rigidez de la oferta de petróleo y la nacionalización de las empresas. Sin embargo, a fines de los 70 también se hizo evidente que los mayores excedentes financieros de los que disfrutaban las naciones productoras tenían que reciclarse en los mercados de EEUU y Europa occidental. Esto significa que cualquier bonanza derivada de la elevación de los precios del petróleo favorece, en definitiva, a unas pocas grandes empresas transnacionales petroleras y financieras y a los países productores, a través de la renta fiscal o las operaciones de sus empresas estatales.

            A inicios de los 90, el ataque de Irak a Kuwait mostró la sensibilidad de EEUU frente a las reservas ubicadas en la zona. Desde aquella época hasta hoy, es posible advertir las fuertes contradicciones entre los intereses de los diferentes países del Norte: no cabe la menor duda de que Oriente Medio se halla en el centro de la política internacional. 

            Hoy estamos nuevamente ante un ciclo de alza de las cotizaciones del petróleo; éste pareciera responder a factores estructurales y podría aumentar su ritmo alcista si algunos países deciden acciones de fuerza contra ciertos productores de petróleo, como Irán, cuya soberanía para definir el rumbo de su política energética es cuestionada.

La política petrolera de Estados Unidos, Europa y Japón

            Resulta ilusorio pensar que la población de los países en vías de desarrollo podrá tener acceso algún día a la cantidad de petróleo percápita de la que ha disfrutado EEUU durante la «edad de oro» del petróleo. Si China pretendiera consumir el mismo petróleo percápita que EEUU para mantener nuestro nivel de vida, necesitaría 81 millones de barriles de petróleo al día.

            El tema es preocupante, ya que China avanza justamente en esa dirección, incorporando aceleradamente el estilo de vida occidental; en los últimos diez años ha duplicado su consumo de petróleo, con seis millones de barriles por día en 2004. Esto significa que ha reducido significativamente su diferencia con EEUU: en 1994, el consumo diario de este país era casi seis veces mayor que el de China; en 2004 fue solo tres veces mayor. El esfuerzo de crecimiento del país asiático es, además, intensivo en energía y es imparable. Si a esto se suman las expectativas de crecimiento de otros grandes países en vías de desarrollo, en tanto las economías más importantes siguen creciendo, al menos por inercia, no es difícil concluir que la sostenibilidad ambiental del planeta está en cuestión.

             Este rápido diagnostico del problema no podría concluir sin señalar que el actual ciclo de alza de los precios del petróleo beneficia solo a la coalición de intereses que han formado las empresas transnacionales y las empresas estatales. La perspectiva es perjudicial, sin duda, para el interés de un gran número de naciones en desarrollo. 

            En la actualidad, la mayor parte de la energía que se consume se obtiene del petróleo y el gas. Si se toma como referencia las cifras de 2004, en EEUU el petróleo da cuenta de 40% de la energía primaria consumida y el gas, de 25%.

             En la Unión Europea, las cifras son similares: 43% y 24%, respectivamente.  El avance del proceso de industrialización ha ensanchado la brecha entre la producción y el consumo de combustibles en el mundo desarrollado. En 2004, el consumo de EEUU alcanzó 938 millones de toneladas, casi tres veces más que la producción de ese año. En la Unión Europea, el consumo fue dos veces mayor que la producción.

            La dependencia es muy clara. En 2004, el comercio mundial de petróleo alcanzó unos 50 millones de barriles diarios. Los países del Norte dieron cuenta de 63% de las importaciones, de las cuales 26% corresponde a EEUU. En otras palabras: el consumo estadounidense es de 20 millones de barriles diarios, de los cuales 65% deben ser importados. La situación es más extrema en Europa con un consumo superior a los 16 millones de barriles al día, debe importar 81%.

América Latina y la situación de Venezuela en el contexto de la economía energética mundial

            En este contexto, resulta evidente que los principales países petroleros de América Latina tendrían que liderar una concertación regional. Se trata de México y, sobre todo, de Venezuela, que, de acuerdo con información muy reciente, podría experimentar un importante crecimiento de sus reservas, lo que le permitiría aumentar significativamente su capacidad de interlocución dentro de la OPEP. Esta organización, dominada por los países de Oriente Medio, ha exhibido una posición de consenso respecto a establecer un piso mínimo a los precios del petróleo y, por lo tanto, habría logrado una conciliación con los intereses de las grandes corporaciones internacionales.

            En ese sentido, no hay que olvidar que las sobre utilidades de las grandes empresas petroleras no tienen precedentes: Exxon  Mobil  Corporation,  por ejemplo, declaró que, en el cuarto trimestre de 2005, obtuvo una ganancia nada menos que de 80.000 dólares por minuto, y que sus utilidades provenientes  de la venta de crudo aumentaron 44% con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 36.000 millones de dólares.

            La posición de América Latina en el orden energético mundial, a pesar de la importancia de Venezuela dentro de la OPEP, es por ahora débil. Debido a la concentración de las reservas, parece difícil que pueda jugar un papel relevante como región. Además, los países productores latinoamericanos no son significativos en el comercio mundial: Venezuela concentra en el mercado estadounidense cerca de 90% de sus exportaciones, pero cubre solo un tercio de los requerimientos de ese país. En la actual coyuntura política, Caracas estaría interesada en diversificar sus exportaciones. Al mismo tiempo, EEUU busca reducir su dependencia del petróleo venezolano, aunque la distancia respecto de los otros eventuales proveedores es siempre un factor geopolítico a considerar, debido a la vulnerabilidad de las rutas del tráfico petrolero.

 

La OPEP antes y después  

            En la época previa a la OPEP, antes de 1960, a menudo se acusaba a las compañías petroleras internacionales (como Royal Dutch Shell y Standard Oil de Nueva Jersey) de actuar como un cartel. Si su meta era mantener los precios altos, fracasaron, como se evidenció posteriormente cuando surgió la OPEP.

            De hecho, el intento de las principales compañías para reducir los precios fue lo que condujo a los países exportadores de petróleo a establecer la OPEP en 1960. La historia subsiguiente del mercado mundial del petróleo se puede dividir en cinco fases.

            Fase l (1960-1973). Los países de la OPEP requirieron que las compañías petroleras privadas redujeran la producción, evitando así que los precios bajaran. Durante la mayor parte de este periodo, el precio del crudo ligero árabe era aproximadamente de $1.80 por barril, aumentando poco a poco hasta 2.59 dólares para 1973. También durante este periodo los países exportadores solidificaron su control sobre los precios y la producción, expropiando en efecto las concesiones de petróleo privadas. De allí en adelante, las compañías petroleras privadas en los países miembros de la OPEP sólo recibían lo que equivalía a una cuota de manejo por los servicios de extracción y mercadotecnia. Por ejemplo, en 1973, el gobierno de Arabia Saudita se quedó con todo el precio, excepto alrededor de 60 centavos, de 2.59 dólares por barril.

             Fase 2 (1973-1978). A finales de 1973, después de que Egipto y Siria atacaron a Israel, los países árabes que dominaban la OPEP redujeron la producción con el fin de influir en las políticas diplomáticas de las naciones occidentales. Un embargo propuesto sobre los embarques a Europa resultó ser inviable, pero el recorte de la producción hizo que los precios aumentaran en forma extraordinaria. Para el lo. de enero de 1974, el precio había aumentado más de cuatro veces.

            El problema para la OPEP era y sigue siendo mantener baja la producción. De hecho, en el periodo de 1974 hasta finales de 1978, la mayoría de los miembros de la OPEP no estaban reduciendo su producción. El cartel era viable sólo debido a que unos cuantos productores importantes, en especial Arabia Saudita y Kuwait, mantenían su propia producción a un nivel relativamente bajo. Sin embargo, el poder de la OPEP se debilitó en forma gradual. Mientras que el precio oficial subió de 11.65 dólares por barril a principios de 1974 a 13 dólares cinco años después (un incremento de alrededor de 12%), el dólar estadounidense se depreció aproximadamente 38% durante el mismo periodo. Por consiguiente, para el lo de enero de 1979, el precio real del petróleo crudo de la OPEP había bajado considerablemente desde su punto más alto.

             Fase 3 (1979-1982). Cuando la revolución iraní paralizó la producción en ese país, la OPEP vio una oportunidad para iniciar otra ronda de incrementos del precio. Incluso después de que la situación se estabilizó, bajo el régimen de Jomeini, las exportaciones iraníes siguieron siendo considerablemente menores que antes. A finales de 1981, el precio oficial de la OPEP aumentó por último a 34 dolares por barril. Sin embargo, en especial hacia finales del periodo, el mantenimiento de esos precios requería reducciones cada vez más severas de parte de los principales productores de la OPEP, en particular de Arabia Saudita. Dos factores estaban trabajando en contra del control de precios. En primer lugar, la elasticidad de la demanda demostró ser mayor a largo plazo que a corto plazo: los países consumidores empezaron a utilizar el petróleo de una manera más económica y a cambiar a combustibles sustitutos. En segundo lugar, los precios altos alentaron a los exportadores de petróleo que no eran miembros de la OPEP, como Gran Bretaña y México, a ampliar su capacidad. El efecto combinado de una menor demanda y una creciente oferta de países no miembros de la OPEP condujo a la siguiente fase.

             Fase 4 (1982-1985). La OPEP hizo un serio esfuerzo para reducir su propia producción. A principios de 1983, había bajado su producción de una cima de 32 millones de barriles por día (mbd) a menos de la mitad de esa cantidad. Dentro de la OPEP, el impacto de la disminución fue sobre el productor más grande, Arabia Saudita, que redujo la producción de una cima de 10.2 mbd a menos de 4 mbd. Incluso así, el precio nominalmente fijo de 34 dolares por barril se estaba deslizando en términos reales, debido a que el dólar se depreció alrededor de 5% entre octubre de 1981 y marzo de 1983. Cediendo ante la realidad económica, en marzo de 1983 la OPEP redujo el precio en dólares a 29 dólares por barril.

             Fase 5 (finales de 1985). Arabia Saudita finalmente cumplió su largamente anunciada amenaza de ampliar su producción, en venganza por la falla de otros miembros de la OPEP de sujetarse a sus cuotas. Esto significó que los sauditas abandonaban su papel de estabilizadores del precio. En noviembre de 1985 el precio del petróleo era de 30 dólares por barril; para febrero de 1986, había bajado a 15dólares. A la larga, los otros miembros de la OPEP convinieron en una estrategia para limitar la producción, y ésta disminuyó de más de 20 mbd a menos de 15 mbd. El precio del petróleo se ha mantenido desde entonces en aproximadamente 15 dólares, con una importante excepci6n. En agosto de 1990 Iraq invadió Kuwait un país pequeño, pero gran productor de petró1eo sólo para ser expulsado a principios de 1991. Durante el disturbio, los precios del petróleo subieron a alrededor de 30 dólares y volvieron a bajar a cerca de 20 dólares después de la derrota decisiva de lraq. Desde entonces, a pesar del continuo bloqueo de las exportaciones de Iraq y de la lenta recuperación de la producción de Kuwait, los precios han vuelto aproximadamente al nivel de 15 dólares.

            En las postrimerías de 1999, anticipándose a lo que debería ser la reunión de marzo del 2000, comenzaron a florecer las informaciones, estudios y debates sobre cómo la OPEP debería ingeniárselas para aumentar sus niveles de producción sin provocar un colapso de los precios.

            En ese mismo mes, informaciones procedentes de la propia OPEP daban cuenta de que durante todo el año 1999 la producción efectiva de cada uno de sus miembros desbordó los niveles acordados previamente en junio de 1998 y en marzo de 1999. La amplitud de la "desviación" osciló entre 430 mil barriles diarios en junio y un millón 32 mil en diciembre, promediando unos 670 mil barriles diarios para todo el año. La contribución de Venezuela a esta "desviación", fue mínima, expresando un comportamiento oficial mucho más serio, respecto a los compromisos suscritos abiertamente en el pasado quinquenio. Los referidos niveles de sobreproducción, enfrentados en este caso a un mercado fuerte, con los precios en alza, constituyeron uno de los argumentos esgrimidos a favor de una decisión que elevara las cuotas asignadas, "santificando" la trampa. De hecho, con ello se justificó la decisión adoptada, al afirmar que, en realidad, sólo se incorporarían al mercado 400 mil barriles diarios adicionales, si se tomaba en cuenta la "trampa" de marzo, estimada en 1 millón 300 mil barriles diarios.

             En vista de los intereses tan diferentes de los miembros de la OPEP y de la creciente competencia de los proveedores que no son miembros de la OPEP, sigue siendo dudoso si la OPEP puede mantener incluso su reducida efectividad actual como cartel.

 

BIBLIOGRAFÍA

León Rodríguez, Mary (1998).  “Del dicho al hecho para la conformación de la Zona de Libre Comercio energética en el 2005”, Petrovisión (Enlace del Nacional), Año II, No. 15, enero de 1998,Caracas.

 INFOGRAFÍA

http://www.ib.edu.ar/bib2006/trabajos/zelaya.pdf

Este articulo trata sobre  países desarrollados y subdesarrollados que tienen un alto incremento sobre consumo de  energía, aunado al gran crecimiento demográfico agravando principalmente a los países en vía de desarrollo debido a las múltiples deficiencias en la producción de energía, debido al uso de tecnologías anticuadas que traen como consecuencia la destrucción ecológica de nuestro planeta.

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/3043698.asp

 Este articulo trata sobre las diferentes ataques que ha sufrido la  OPEP por parte de los Estados Unidos, los cuales debidos a las demandas petroleras estos se verían afectados por el alza de los precios del crudo, haciendo diferentes artimañas tal como la "Desviación" que osciló entre 430 mil barriles diarios en junio y un millón 32 mil en diciembre, promediando unos 670 mil barriles diarios para todo el año donde la contribución de Venezuela a esta "desviación", fue mínima, expresando un comportamiento oficial mucho más serio, respecto a los compromisos suscritos, que el abiertamente saboteador prevaleciente en el pasado quinquenio

 

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