UNIVERSIDAD DE YACAMBU
Licenciatura en Información y Documentación
Asignatura: HERRAMIENTAS WEB PARA LA EDUCACIÓN VIRTUAL
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COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA

La historia general a través de sub-especies como la historia cultural o de las mentalidades, por un lado, e historia del libro y de la lectura, por otro, la antropología, la historia de la literatura, la historia de la comunicación y otras muchas disciplinas clásicas, ubicadas en ramas universitarias diversas, parecen haber abierto los ojos casi simultáneamente, y a lo largo de no mas de las cuatro últimas décadas, ante una grave negligencia imputable por igual a todas ellas la de haber olvidado, en sus análisis de la realidad humana, la importancia que debe haber tenido el hecho de que, tanto en las llamadas sociedades civilizadas como en la práctica totalidad de las primitivas, en que el hombre haya recurrido a la escritura para conservar imponer y difundir todos aquellos discursos esenciales para la marcha de la comunidad. La ciencia, por extraño que parezca, se olvidó de analizar la técnica para la comunicación sin la cual, parece evidente, no existiría ella misma. Se diría que, a toda velocidad, escuelas o personalidades destacadas de las ramas arriba mencionadas o de otras muchas intentan en los últimos tiempos rellenar esa laguna de ignorancia.
El
desarrollo de la expresión oral y escrita es parte integral de la formación
académica en todos los niveles de educación. La deficiencia en la realización de
tareas básicas como comprender e interpretar adecuadamente textos de
especialidad y expresarse con claridad sobre ellos afectan seriamente la
adquisición y el manejo profesional de conocimientos.
La
capacidad del lenguaje hace diferente al ser humano del animal. La especie
humana efectúa una gran cantidad de actividades mediante el lenguaje: se
comunica, investiga, persuade, convence, domina, controla, pide, rechaza,
suplica, descubre, etc.
La Gramática, que nos enseña a
hablar y escribir con corrección.
La
Dialéctica, que enseña a usar del lenguaje para avanzar en el conocimiento, para
pensar mejor, y cuya manifestación clásica es el diálogo, con el que se pretende
convencer racionalmente al interlocutor. Es la búsqueda común de la verdad entre
dos partes que tratan, no de derrotar al otro, sino de llegar junto con él a una
solución justa y racional. Sus razonamientos se establecen sobre premisas
probables, con al menos dos soluciones lícitas y posibles. Se decide cuál es la
más aceptable.
La Retórica, que nos enseña a usar el poder del lenguaje para persuadir a un auditorio, que puede ser individual o colectivo, mediante un discurso monologado. Se busca un cambio de conducta en el auditorio y se recurre a argumentaciones tanto emotivas como racionales.
La
Filosofía, que usa el lenguaje con la pretensión de llegar al conocimiento de la
verdad absoluta. Sus razonamientos se hacen por silogismos de premisas
indiscutibles, fundados sobre "primeros principios". No admiten discusión. Se
dirige a un auditorio universal, ideal.
La
Comunicación
Comunicar...

La
palabra comunicar significa "poner en común", es decir, compartir con los demás.
Cuando nos comunicamos compartimos información de todo tipo: emociones, ideas,
conceptos, advertencias, necesidades, órdenes, etcétera.
La
comunicación está presente en todos los seres vivos. Las abejas, por ejemplo,
informan a sus compañeras de la existencia de flores, a través de bailes y
movimientos corporales que indican la distancia y dirección de la flor.
Animales superiores, como los mamíferos, tienen formas más complejas y variadas
de comunicación. Si observas a tu perro con detenimiento, podrás darte cuenta
que emite diferentes sonidos para expresar temor, rabia y dolor. Al mismo
tiempo, que su cuerpo también le sirve para comunicarse: se contornea para
demostrar alegría, esconde la cola entre las piernas traseras en señal de
sumisión, exhibe los dientes para manifestar agresión.
Indudablemente, dentro del
reino animal, el ser humano es el que ha desarrollado las formas más elaboradas
de comunicación. Desde los tiempos más primitivos, el hombre ha ideado formas de
intercambiar mensajes (señales de humo, sonido de tambores, mímica, lenguaje
oral).
Si
miras a tu alrededor o escuchas los sonidos de tu entorno, descubrirás que el
mundo en que vivimos está lleno de mensajes que permanentemente entregan
información. De esta manera encontramos:
Emisor Y Receptor: Protagonistas En La Comunicación

Dentro del contacto comunicativo se necesitan, por lo menos, dos interlocutores.
Uno habla y otro escucha. Un emisor y un receptor. Estos roles que parecen tan
formales, minuto a minuto se van intercambiando y quien fue receptor, pronto
pasa a ser emisor.
La
conversación y la escritura han constituido las formas más clásicas de
comunicación entre los seres humanos. Si comprendemos estos mecanismos
comunicativos, podremos entender la importancia de utilizar bien el idioma y de
aprehender las reglas gramaticales.
A
la secuencia de sonidos (significante) asociada a un contenido (significado), se
le llama signo lingüístico:
Muy
pocas veces utilizamos los signos lingüísticos en forma aislada; generalmente
los mensajes están conformados por un conjunto de ellos.
Cuando tú eras muy pequeño y estabas empezando a hablar, te comunicabas con
palabras sueltas. Sin embargo, muy pronto, empezaste a combinarlas y a construir
frases: primero de dos, después de tres y más palabras, hasta llegar a ser capaz
de construir oraciones largas y complicadas. Esto significa que aprendiste poco
a poco la gramática de tu lengua materna.
Se
llama lengua materna a la que aprendemos de nuestros padres, esto es, la que se
habla en el país o región donde nacemos.
Al
combinar los signos lingüísticos, de acuerdo a las reglas de cada idioma,
podemos elaborar una infinita cantidad de mensajes, desde las frases más simples
hasta los textos más complejos.
Elementos que conforman el sistema de comunicación
Pueden representarse simbólicamente de la siguiente manera:

La
comunicación humana no tiene un carácter exclusivamente lingüístico. Entre los
sistemas de comunicación no verbal destacan el lenguaje proxémico (relación de
espacio físico y acción humana: proximidad corporal de interlocutores, códigos
táctiles, visuales u olfativos, tono de voz, etc.), el cinésico (uso y
movimiento del cuerpo en la comunicación), el gestual, el objetual y la
presentación personal del yo o máscara (vestido, peinado, adorno, etc.). Se ha
estimado que en una conversación entre dos interlocutores sólo el 35% del
mensaje se realiza en palabras, mientras que el 65% restante es comunicación no
verbal. Ahora bien, el modo de comunicación más completo de que el hombre
dispone es el lenguaje articulado.
La
pragmática parte del supuesto de que la comunicación es la función primaria
del lenguaje y, a partir de ahí, intenta especificar las sub-funciones
principales que ésta cumple. En el interior de la filosofía clásica se
distinguían tres funciones. La primera función es la representativa, que
corresponde al aspecto lógico del lenguaje. Un segundo aspecto sería el afectivo
o emocional, en el que el lenguaje es usado para expresar los afectos, pasiones
y sentimientos. Finalmente, estaría el aspecto activo o existencial del
lenguaje, por el que se expresan las voliciones. Tomás de Aquino destaca estas
tres funciones del lenguaje y las pone en relación con los tres modos
gramaticales del verbo: al modo indicativo le corresponden la función
enunciativa, al optativo (que corresponde habitualmente al subjuntivo
castellano), la expresiva o afectiva y al imperativo, la voluntativa o afectiva.
Bühler establece la existencia de tres funciones principales del lenguaje: la
representativa, la directiva y la expresiva. Jakobson añadió la función fáctica
(comunicación mediante frases hechas y fórmulas ritualizadas), función poética
(uso del lenguaje desde el punto de vista del estilo, sonoridad, etc.) y la
función metalingüística (uso del lenguaje para hablar del lenguaje).
Las diversas funciones del lenguaje han sido usadas como criterio para
clasificar los tipos de discurso: 1) discurso declarativo: es el
constituido por las oraciones que, debido a lo que significan, pueden
corresponder o no a lo que ocurre, a cómo son las cosas y pueden, en
consecuencia, ser verdaderas o falsas; 2) discurso prescriptivo: esta
formado por aquellas oraciones que por lo que significan pueden ser cumplidas o
incumplidas, según que se lleve o no a cabo lo que la oración dice; 3)
discurso expresivo: consiste en oraciones que expresan, a causa de su
significado, el estado psicológico del hablante o sus actitudes, y que por ello
pueden ser sinceras o insinceras; 4) discurso realizativo: oraciones que,
en virtud de lo que significan, enuncian el propio acto de habla que por medio
de ellas se realiza.
El objetivo último de la educación en Lengua y
Literatura, especialmente en la comunicación oral y escrita es que estas
progresen en el dominio personal de las cuatro destrezas básicas e
instrumentales de la lengua, escuchar, hablar, leer y escribir. Al finalizar la
Educación Primaria, los alumnos deben dominar ya dichas destrezas. En el
transcurso de la Educación Secundaria Obligatoria, la acción pedagógica estará
dirigida a afianzar esas competencias y a desplegarlas en profundidad, con
especial hincapié en la expresión escrita, cuyo dominio todavía es limitado, y
continuando la reflexión sistemática sobre la Lengua y la Literatura iniciada en
la etapa anterior. Se trata ahora de enriquecer el lenguaje, tanto oral como
escrito, en el doble proceso de comprensión y de expresión y de avanzar en la
educación literaria.
La comprensión es un proceso activo. Para
comprender, el receptor establece conexiones entre el mensaje actual y la
información y conocimiento previos; realiza inferencias e interpretaciones;
selecciona, codifica y valora. Todo esto requiere un sujeto activo, que
participa en la determinación del sentido del mensaje recibido y comprendido y
que contribuye con ello a dotarlo de significado. Educar en la comprensión del
lenguaje significa favorecer el desarrollo de estrategias que permitan
interpretar, relacionar y valorar la información y los mensajes que los niños y
las niñas reciben en la vida cotidiana. En particular, la educación en la
capacidad de escucha ha de propiciar en ellos una actitud activa de mente
abierta y participativa ante los mensajes recibidos. Esta actividad en el
proceso de comprensión contribuye al desarrollo del pensamiento crítico.
A través de la expresión lingüística podemos
transmitir a los demás nuestros sentimientos, vivencias, ideas y opiniones. A su
vez, la práctica de la expresión en los procesos que la educación ha de impulsar
contribuye a generar ideas, a centrar la atención sobre un tema, a organizar la
estructura del mismo, a darle forma de acuerdo con criterios de adecuación,
coherencia y corrección, y a hacer todo ello con un estilo personal que sea
manifestación de algo propio que se desea compartir con otros.
El alumno es el protagonista activo en el proceso de
comunicación lingüística en su doble dimensión: receptiva y productiva. El
desarrollo de su capacidad lingüística depende en gran medida del intercambio
comunicativo con los compañeros y con el profesor en el marco escolar. En este
contexto tiene una gran importancia el uso de la lengua como instrumento para el
aprendizaje de las distintas áreas, es decir, como mediador didáctico. En todas
las áreas se aprende lengua al realizar sus aprendizajes específicos. El dominio
del discurso adecuado a las situaciones de aprendizaje es una responsabilidad de
la escuela en las diferentes áreas, ya que desde todas ellas se ha de colaborar
al desarrollo de la capacidad de utilizar el lenguaje como instrumento de
representación y de conocimiento.
En particular todas las áreas lingüísticas, que
buscan el desarrollo y mejora de la capacidad de comprensión y expresión, deben
participar de un marco teórico de referencia común y de unos criterios
didácticos coherentes y que respeten la especificidad de cada disciplina.
La lengua ha de estar presente en la escuela como un instrumento para representar y para comunicar sentimientos, emociones, recuerdos..., para obtener y ofrecer información, y para promover o realizar un curso de acción determinado. Potenciar el desarrollo de la comunicación lingüística en los alumnos es propiciar que esa comunicación se despliegue y actualice en todas sus funciones y dimensiones.
En esta etapa, como en la anterior, es preciso
trabajar a partir de los usos reales de la lengua por parte de los alumnos. El
entorno lingüístico en el que viven, junto con los factores culturales y
socioeconómicos que lo determinan, trae consigo importantes diferencias en la
competencia y usos lingüísticos de los alumnos, entre otras, diferencias
dialectales, lexicográficas y fonológicas. Es preciso asumir ese bagaje
lingüístico, que es el lenguaje funcional de los alumnos, y partir de él para
sugerir y propiciar patrones lingüísticos que amplíen las posibilidades de
comunicación y de inserción social. En este enriquecimiento, y, en su caso,
rectificación, el lenguaje del profesor y los textos que utiliza han de
desempeñar un papel modélico para una mejor competencia lingüística.
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