SONETO XLV

No estés lejos de mi...

No est�s lejos de m� un solo d�a, porque c�mo,
porque, no s� decirlo, es largo el d�a,
y te estar� esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar a�n mi coraz�n perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus p�rpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habr�s ido tan lejos
que yo cruzar� toda la tierra preguntando
si volver�s o si me dejar�s muriendo.

me dejarás muriendo

Pablo Neruda, 1959




Atrás
Títulos...
Página principal...




1