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�No has sentido en la noche, cuando reina la sombra una voz apagada que canta y una inmensa tristeza que llora?
�No sentiste en tu o�do de virgen las silentes y tr�gicas notas que mis dedos de muerto arrancaban a la lira rota?
�No sentiste una l�grima m�a deslizarse en tu boca, ni sentiste mi mano de nieve estrechar a la tuya de rosa?
�No viste entre sue�os por el aire vagar una sombra, ni sintieron tus labios un beso que estall� misterioso en la alcoba?
Pues yo juro por ti, vida m�a, que te vi entre mis brazos, miedosa; que sent� tu aliento de jazm�n y nardo y tu boca pegada a mi boca.
Apoyando mi frente calurosa en el fr�o cristal de la ventana, en el silencio de la oscura noche de su balc�n mis ojos no apartaba.
En medio de la sombra misteriosa su vidriera luc�a iluminada, dejando que mi vista penetrase en el puro santuario de su estancia.
P�lido como el m�rmol el semblante; la blonda cabellera destrenzada, acariciando sus sedosas ondas, sus hombros de alabastro y su garganta, mis ojos la ve�an, y mis ojos al verla tan hermosa, se turbaban.
Mir�base al espejo; dulcemente sonre�a a su bella imagen l�nguida, y sus mudas lisonjas al espejo con un beso dulc�simo pagaba...
Mas la luz se apag�; la visi�n pura desvaneci�se como sombra vana, y dormido qued�, d�ndome celos el cristal que su boca acariciara.
Si copia tu frente del r�o cercano la pura corriente y miras tu rostro del amor encendido, soy yo, que me escondo del agua en el fondo y, loco de amores, a amar te convido; soy yo, que, en tu pecho buscada morada, env�o a tus ojos mi ardiente mirada, mi blanca divina... y el fuego que siento la faz te ilumina.
Si en medio del valle en tardo se trueca tu amor animado, vacila tu planta, se pliega tu talle... soy yo, due�o amado, que, en no vistos lazos de amor anhelante, te estrecho en mis brazos; soy yo quien te teje la alfombra florida que vuelve a tu cuerpo la fuerza de la vida; soy yo, que te sigo en alas del viento so�ando contigo.
Si estando en tu lecho escuchas acaso celeste armon�a que llena de goces tu c�ndido pecho, soy yo, vida m�a...; soy yo, que levanto al cielo tranquilo mi f�rvido canto; soy yo, que, los aires cruzando ligero por un ignorado, movible sendero, ansioso de calma, sediento de amores, penetro en tu alma.
�Qui�n fuera luna, qui�n fuera brisa, qui�n fuera sol! .............................. �Qui�n del crep�sculo fuera la hora, qui�n el instante de tu oraci�n!
�Qui�n fuera parte de la plegaria que solitaria mandas a Dios!
�Qui�n fuera luna qui�n fuera brisa, qui�n fuera sol! ...
Yo me acog�, como perdido nauta, a una mujer, para pedirle amor, y fue su amor cansancio a mis sentidos, hielo a mi coraz�n.
Y qued�, de mi vida en la carrera, que un mundo de esperanza ayer pobl�, como queda un viandante en el desierto: �A solas con Dios!
Para encontrar tu rostro miraba al cielo que no es bien que tu imagen se halle en el suelo; si de all� vino, el buscaba su origen no es desvar�o.
Esas quejas del piano a intervalos desprendidas, sirenas adormecidas que evoca tu blanca mano, no esparcen al aire en vano el melanc�lico son; pues de la oculta mansi�n en que mi pasi�n se esconde, a cada nota responde un eco del coraz�n.
Nave que surca los mares, y que empuja el vendaval, y que acaricia la espuma, de los hombres es la vida; su puerto, la eternidad.
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