T� eras el hurac�n y yo la alta torre que desaf�a su poder: �ten�as que estrellarte o que abatirme! �No pudo ser!
T� eras el oc�ano y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaiv�n: �ten�as que romperte o que arrancarme! ... �No pudo ser!
Hermosa t�, yo altivo; acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder: la senda estrecha, inevitable el choque ... �No pudo ser!
Cuando me lo contaron sent� el fr�o de una hoja de acero en las entra�as, me apoy� contra el muro, y un instante la conciencia perd� de donde estaba.
Cay� sobre mi esp�ritu la noche, en ira y en piedad se aneg� el alma, �Y se me revelo por qu� se llora, Y comprend� una vez por qu� se mata!
Pas� la nube de dolor..., con pena logr� balbucear breves palabras... �Qui�n me dio la noticia?... Un fiel amigo �Me hacia un gran favor!... Le di las gracias.
Dej� la luz a un lado, y en el borde de la revuelta cama me sent�, Mudo, sombr�o, la pupila inm�vil clavada en la pared.
�Qu� tiempo estuve as�? No s�: al dejarme la embriaguez horrible de dolor, expiraba la luz y en mis balcones re�a el sol.
Ni s� tampoco en tan terribles horas en qu� pensaba o que pas� por m�; solo recuerdo que llor� y maldije, y que en aquella noche envejec�.
Como en un libro abierto leo de tus pupilas en el fondo; �a qu� fingir el labio risas que se desmienten con los ojos?
�Llora! No te averg�ences de confesar que me quisiste un poco. �Llora! Nadie nos mira! Ya ves: soy un hombre... �y tambi�n lloro!
En la clave del arco ruinoso cuyas piedras el tiempo enrojeci�, obra de un cincel rudo campeaba el g�tico blas�n.
Penacho de su yelmo de granito, la yedra que colgaba en derredor daba sombra al escudo en que una mano ten�a un coraz�n.
A contemplarle en la desierta plaza nos paramos los dos: Y, "�se, me dijo, es el cabal emblema de mi constante amor".
�Ay!, y es verdad lo que me dijo entonces: Verdad que el coraz�n lo llevar� en la mano..., en cualquier parte.... pero en el pecho, no.
Tu aliento es el aliento de las flores, tu voz es de los cisnes la armon�a; es tu mirada el esplendor del d�a, y el color de la rosa es tu color. T� prestas nueva vida y esperanza a un coraz�n para el amor ya muerto: t� creces de mi vida en el desierto como crece en un p�ramo la flor.
Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo y les he visto el fin con los ojos o con el pensamiento.
Mas, �ay! de un coraz�n llegu� al abismo, y me inclin� por verlo, y mi alma y mis ojos se turbaron: �tan hondo era y tan negro!
Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a m�: y pasa sonri�ndose y yo digo �C�mo puede re�r?
Luego asoma a mi labio otra sonrisa m�scara del dolor, y entonces pienso: "�Acaso ella se r�e, como me r�o yo!"
�A qu� me lo dec�s? Lo s�: es mudable, es altanera y vana y caprichosa: antes que el sentimiento de su alma brotar� el agua de la est�ril roca.
S� que en su coraz�n, nido de sierpes, no hay una fibra que al amor responda; que es una estatua inanimada...; pero... �es tan hermosa!
De lo poco de vida que me resta diera con gusto los mejores a�os, por saber lo que a otros de m� has hablado.
Y esta vida mortal... y de la eterna lo que me toque, si me toca algo, por saber lo que a solas de m� has pensado.
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