�Qu� es poes�a?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. �Que es poes�a?, Y t� me lo preguntas? Poes�a... eres t�.
�C�mo vive esa rosa que has prendido junto a tu coraz�n? Nunca hasta ahora contemple en la tierra sobre el volc�n la flor.
Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso... �yo no s� que te diera por un beso!
Dos rojas lenguas de fuego que a un mismo tronco enlazadas se aproximan, y al besarse forman una sola llama.
Dos notas que del la�d a un tiempo la mano arranca, y en el espacio se encuentran y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas a morir sobre una playa y que al romper se coronan con un penacho de plata.
Dos jirones de vapor que del lago se levantan, y al reunirse en el cielo forman una nube blanca.
Dos ideas que al par brotan, dos besos que a un tiempo estallan, dos ecos que se confunden, eso son nuestras dos almas.
Cuando en la noche te envuelven las alas de tul del sue�o y tus tendidas pesta�as semejan arcos de �bano, por escuchar los latidos de tu coraz�n inquieto y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho, diera, alma m�a, cuanto poseo, la luz, el aire y el pensamiento!
Cuanto se clavan tus ojos en un invisible objeto y tus labios ilumina de una sonrisa el reflejo, por leer sobre tu frente el callado pensamiento que pasa como la nube del mar sobre el ancho espejo, diera, alma m�a, cuanto deseo, la fama, el oro, la gloria, el genio!
Cuanto enmudece tu lengua y se apresura tu aliento y tus mejillas se encienden y entornas tus ojos negros, por ver entre sus pesta�as brillar con h�medo fuego la ardiente chispa que brota del volc�n de los deseos, diera, alma m�a, por cuanto espero, la fe, el esp�ritu, la tierra, el cielo.
Voy contra mi inter�s al confesarlo; no obstante, amada m�a, pienso cual t� que una oda solo es buena de un billete del banco al dorso escrita. No faltar� alg�n necio que al o�rlo se haga cruces y diga: Mujer al fin del siglo diez y nueve material y prosaica... �Bober�as! �Voces que hacen correr cuatro poetas que en invierno se embozan con la lira! �Ladridos de los perros a la luna! T� sabes y yo se que en esta vida, con genio es muy contado el que la escribe, y con oro cualquiera hace poes�a.
Despierta, tiemblo al mirarte: dormida, me atrevo a verte; por eso, alma de mi alma, yo velo cuando t� duermes.
Despierta, r�es y al re�r tus labios inquietos me parecen rel�mpagos de grana que serpean sobre un cielo de nieve.
Dormida, los extremos de tu boca pliega sonrisa leve, suave como el rastro luminoso que deja en sol que muere. "Duerme!"
Despierta miras y al mirar tus ojos h�medos resplandecen, como la onda azul en cuya cresta chispeando el sol hiere.
Al trav�s de tus p�rpados, dormida; tranquilo fulgor vierten cual derrama de luz templado rayo l�mpara transparente. "Duerme!"
Despierta hablas, y al hablar vibrantes tus palabras parecen lluvia de perlas que en dorada copa se derrama a torrentes.
Dormida, en el murmullo de tu aliento acompasado y tenue, escucho yo un poema que mi alma enamorada entiende. "Duerme!"
Sobre el coraz�n la mano me he puesto porque no suene su latido y en la noche turbe la calma solemne:
De tu balc�n las persianas cerr� ya porque no entre el resplandor enojoso de la aurora y te despierte. "Duerme!"
Cuando entre la sombra oscura perdida una voz murmura turbando su triste calma, si en el fondo de mi alma la oigo dulce resonar, dime: �es que el viento en sus giros se queja, o que tus suspiros me hablan de amor al pasar?
Cuando el sol en mi ventana rojo brilla a la ma�ana y mi amor tu sombra evoca, si en mi boca de otra boca sentir creo la impresi�n, dime: �es que ciego deliro, o que un beso en un suspiro me env�a tu coraz�n?
Y en el luminoso d�a y en la alta noche sombr�a, si en todo cuanto rodea al alma que te desea te creo sentir y ver, dime: �es que toco y respiro so�ando, o que en un suspiro me das tu aliento a beber?
Sobre la falda ten�a el libro abierto, en mi mejilla tocaban sus rizos negros: no ve�amos las letras ninguno, creo, mas guard�bamos entrambos hondo silencio.
�Cu�nto dur�? Ni aun entonces pude saberlo; s�lo se que no se o�a m�s que el aliento, que apresurado escapaba del labio seco. S�lo s� que nos volvimos los dos a un tiempo y nuestros ojos se hallaron y son� un beso.
Creaci�n de Dante era el libro, era su Infierno.
Cuando a �l bajamos los ojos yo dije tr�mulo: "�Comprendes ya que un poema cabe en un verso?" Y ella respondi� encendida: "�Ya lo comprendo!"
Asomaba a sus ojos una l�grima y a mis labios una frase de perd�n... habl� el orgullo y se enjug� su llanto, y la frase en mis labios expir�.
Yo voy por un camino, ella por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo a�n: "�Por que call� aqu�l d�a?" y ella dir�. "�Por qu� no llor� yo?"
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