MAÑANA SERÁ OTRO DÍA

 

Qué gusto que te casas, hija mía
aquí estamos, contigo y tu marido,
quiero ver en tus ojos la alegría,
pues siendo tú feliz yo estoy contigo.

Ya está la ceremonia consumada;
son marido y mujer bendito sea
él, es ya tu marido; tú su amada
¡felicidad! tu padre te desea.

Aquí nos despedimos, ya nos vamos;
tu madre y yo no iremos a tu fiesta
pero en ausencia desde aquí brindamos
que estar con otras gentes nos molesta.

Ya me imagino yo; todos brindando
en fina copa, con manos enjoyadas
la gente en derredor felicitando
con sonrisas hipócritas pintadas.

Y en medio de caviar y de champaña
entre estolas de mink y finas pieles
rodeada te verás de gente extraña
tan ricas como cultas... pero infieles.

Tu madre y yo, ahogando nuestras ganas
de bailar junto a ti tu vals de boda
peinando en el silencio nuestras canas
brindaremos por ti, con una soda.

Porque lejos del baile y del bullicio
y siguiendo idénticos senderos
dos viejos sufrirán por un suplicio
dos viejos miserables y sinceros.

Que si esa gente de corbata al cuello
no pasa en su tamiz nuestra pobreza
no queremos manchar a su destello
y ellos... no doblarán nuestra cabeza.

No penes si estos viejos que te quieren
padecen hoy tenaz melancolía
a que vivas feliz ellos se adhieren;
mañana brillará de nuevo el día.

1983

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