GLORIA Y CASTIGO

 

No sé si por desgracia o por fortuna
cruzaste en el abismo de mi vida
había en tu rostro palidez de luna
y tu ondulante cabellera bruna
tembló sobre tu frente adormecida.

No sé que sucedió, pero al instante
renació mi esperanza, ya dormida
y al eco de tu voz acariciante
sentí en mi pobre corazón amante
latir de nuevo la ilusión perdida.

Mi pena se alejó, te lo confieso
huyó el dolor y la ternura vino
porque sé que el amor que te profeso
no se puede alejar, lo tienes preso
y se mueve al compás de tu destino.

Cuando mi alma vivió sin conocerte
jamás la dicha iluminó mi cielo
no soñaba en la dicha de quererte
ni en el tormento de vivir sin verte
perdido en el abismo del recelo.

Mas hoy que te conozco y te bendigo
al fin comprendo que de amarte tanto
tu cariño es mi gloria, mi castigo
por eso a veces mi pasión maldigo
por ser tan tuyo y por quererte tanto.

Deja mi bien que envuelta en el murmullo
florezca mi pasión sin que recate
y al eco de tu amor, como un arrullo
en este pobre corazón que es tuyo
me dé la vida... ¡aunque después me maté!
1955

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