EL PADRE MACHO

 

Nunca le conocí cuando era niño,
nunca sentí sobre mi sien su mano
para sentir su protector cariño,
para sentir su gratitud de hermano.

Hoy recuerdo sin fin las negras noches
a la luz del candil que allí alumbraba
afuera los cocuyos en derroche
allá dentro, mi madre que lloraba.

Y en inocente parlotear de niño
pensaba mitigar su cruel congoja
besándole la piel de blanco armiño
como flor que en el vésper se deshoja.

¿Qué tienes? amoroso le decía,
y el llanto le mojaba las mejillas
y al mirarme , en sus ojos parecía
mirar su corazón en mil astillas.

Es que tu padre se nos jue pá siempre
anda enredao por ái con otras viejas
gastando su dinero en aguardiente
engañando por ái... a quien se deja
.
Y a ti y a mí el diablo que nos cargue
yo ya para luchar no tengo aliento
y pronto va a morir ésta tu madre
y dejarte solito es lo que siento.

Ojalá que tú sepas ser un hombre,
no como fue tu padre, sólo un macho;
que el hombre no es varón sólo de nombre
si engaña a la mujer... ¡es mamarracho!

Y mi madre murió... y yo vagando
por las calles quedé, cual queda un perro
el tiempo transcurrió casi volando
y yo pasé dolor, hambre y encierro.

Treinta años tengo ya; pero no engaño
ni engañaré jamás mujer alguna
jamás he de causarles algún daño
honrando a quien de amor, meció mi cuna.

¿Mi padre? no lo sé; ni me interesa,
saber de nada que a su ser atañe
y que Dios le perdone su vileza
y también la mujer a quien engañe.

Yo que huérfano soy siempre propalo
que ha de ser el VARÓN, hombre sincero
¿quién quiere un padre así?... se lo regalo;
que un padre sin valor, ¡jamás lo quiero!

1981

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