CUANDO VENDÍ LA CASA

 

Cuando vendí la casa, qué tristeza sentí
¡qué opresión lacerante en el pecho se aferra!
al saber que tendré que marcharme de aquí
y dejar para siempre, este hogar, esta tierra.

Que tendré que dejar el hogar de mis sueños
y marcharme de aquí a lugares extraños
ya no es mía esta casa, hoy ya es de otros dueños
ya tan sólo son míos de recuerdos veinte años.

Veinte años de esperanza, de afanes, de ilusión.
veinte años de esforzarme por construir mi hogar,
hoy siento que se me hace pequeño el corazón
porque son veinte años que tengo que dejar.

Esta casa fue hogar del amor de mi esposa,
y el abrigo feliz del amor de mis hijos,
para mí siempre fue estancia generosa
y de gratos recuerdos el tesoro prolijo.

¡Qué bellos despertares al pie de la ventana!
oír la primavera metiéndose hasta el alma.
y al sol ver que se besa, furtivo con mi cama
y en el patio se besan los árboles en calma.

Pero aquí están ustedes: amigos verdaderos
haciéndome sentir que nunca fueron vanos
los esfuerzos de hallar amigos tan sinceros;
las gracias yo les doy por brindarme sus manos.

Por brindarme su afecto de amigos que no mienten
por sentir junto a mí esta alegría amarga
porque en los ojos vuestros se mira lo que sienten
que esta amistad de ahora será perenne, larga.

Y así después que pase el devenir del tiempo
cuando retorne a mí el momento que hoy pasa
al recordar a ustedes me sentiré contento;
pero triste a la vez... al recordar mi casa.

1988

 

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