CORAZÓN DE ACERO

 

No digas nada por favor ahora
déjame hacer de la ilusión derroche
no rompas el encanto de esta noche
con tu dardo letal; mujer traidora.

Sí, sé muy bien que soy un loco,
que no debí querer como te quiero
pero ¡qué quieres! corazón de acero
si hasta dormido tu presencia evoco.

Déjame que te brinde amores plenos;
porque quererme tú ya ni pensarlo
y aunque nunca me canso de intentarlo
pierdo el tiempo, lo sé... y es lo de menos.

Sé que tu amor letal roba mi calma
pues ya conozco toda tu faceta
eres trivial, sarcástica y coqueta
pero te adoro, ¡sí!... con toda el alma.

Qué más puede decirte mi alma triste
si todo en ti hacia mi amor resuma;
te robaste la esencia de mi pluma
y sin piedad mi corazón heriste.

No mereces mi amor, por ser sincero
no te debía de amar... no lo mereces,
un monstruo de maldad tú me pareces
te debería de odiar... ¡pero te quiero!

¡Pero te quiero, sí!... te quiero tanto
que a pesar del infierno que tú eres
no encuentro más placer de otras mujeres
que aquél que me produces con mi llanto.

Si yo, conciente tu maldad venero,
no importa que me mates yo soy tuyo;
pisa, mata, doblega pues mi orgullo;
no tengas pena CORAZON DE ACERO.

1987

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