CON EL ALMA DESTROZÁ

 

Todo er mundo lo sabía,
y naiden me dijo nada
y es que tanto la quería
que si me lo hubieran dicho
nunca lo hubiera creío;
porque este amor engreío
que está clavao en mi pecho
no entiende razón ni naá.

Todo sucedió la noche
en que cantaban los grillos
los luceros en el cielo
semejaban a los cirios
que en la noche de difuntos
alumbran con sus destellos
lejos aullaban los perros
como presagios de lutos.

Y yo, cantaba una copla
bajando por la vereda
la aurora ya se filtraba
con sus hirientes cuchillos.
Allá abajo mi cabaña
con su blancura de nieve
y adentro como un tesoro,
la hermosura de mi amada.

Al fin mi choza, mi amada
después de cuatro semanas
de vagar por las montañas
matando tigres y ciervos
por las salvajes cañadas,
entre cantos melodiosos
de pájaros lisonjeros
y rugidos pavorosos.

Y con mi ser anhelante
y el corazón palpitando,
abrí la puerta y entré,
y ahí me quedé pasmao
al ver... lo que ahí miré.
Mejor un tigre en el monte
hubiera mi pecho abierto
y nunca aquella mujer.

Me quedé petrificao
viendo dos cuerpos desnudos
el uno abrazando al otro
uno blanco, el otro turbio.
Al momento despertó
la infiel... el perdón pidiendo;
mi corazón no la oyó
... porque se estaba muriendo.

Me eché la escopeta al pecho
no sé cuánto disparé
¿diez, veinte, treinta? ¡No sé!
... cuando mi conciencia vino
no sé cuánto había pasao;
sobre la cama yacía
un cuerpo despedazao
... y otro también al pie mío.

Desde entonces vago solo
por las agrestes montañas
reptando como serpiente
por las abruptas cañadas
y no acepto ni amistá,
ni fuego, ni hogar ¡NI NAA!
soy un muerto que camina...
¡CON EL ALMA DESTROZÁ!

1977

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