BODAS DE ORO

 

Diez lustros, cinco décadas, cincuenta años;
hoy se cumplen por fin ¡bendito sea!
y no se extingue de mi amor la tea
subiendo en mi subir cincuenta escaños.

Y yo te sigo amando, sí te sigo amando...
quizá ya no tal vez como el primer día
porque ya no hay tal vez la fantasía
de aquella juventud que fue pasando.

Pero te quiero amor... con un cariño
que no es fuego ni ardor, es más que eso
es respeto y amor, dulce embeleso
con una tenue suavidad de armiño.

Te quiero porque tu formas la aurora
que siempre, siempre iluminó mi sino,
la que nunca se fue de mi camino
con esa luz sutil, cautivadora.

Te quiero porque sí y es para siempre,
tu amor existe en mí a fuego herrado
es un amor que en mí ya se ha fraguado
para vivir conmigo eternamente.

Y si fueran diez siglos los que ahora
se cumplieran surcando nuestras sienes
serían para ti todos los bienes
del corazón, que sabes que te adora.


2001

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