A UNA QUINCEAÑERA

 

Dios bendiga mujer, en este día
el camino de luz de tu sendero
inmensa dicha te deseo sincero;
en la humilde canción de mi poesía.

Que las flores sin par, de primavera
adornen tu belleza inmaculada;
que no sea por el tiempo profanada
y que goces de dicha duradera.

Es para ti de simbolismo pleno
este festejo, que en tu honor palpita
y es tanto el gozo que a reír te incita
y está tu ser de jacaranda lleno.

Se abre ante ti, la vida y su camino
que tiene sombras, cardos e ilusiones,
risas, anhelos, dichas y ambiciones;
y la incógnita siempre de un destino.

Y empieza aquí la verdadera vida;
cuando encuentres problemas que vencer
ellos te formarán... una mujer
y de la adversidad saldrás altiva.

Eres tu flor; y tu corola anida
dicha y amor, que de tu seno emana
y como flor, tu estampa soberana
se abre gentil al soplo de la vida.

Pero recuerda que la flor más rica
al soplo del verano se acongoja
y el tacto de la mano la deshoja
y la falta del agua la marchita.

Procura amar al hombre de tu sino
nunca la liviandad de tu seno agite
y así nunca verás que se marchite
la dulce exquisitez de tu destino.

Ama a tus padres con amor sagrado
porque recuerda lo que cristo dijo:
Padre bueno, es aquel que fue buen hijo
¡pero jamás aquel que fue un malvado!

1973

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