A MIS HIJOS

 

Sois planta que sembré, sin esperar sus frutos
os libré con mi afán de senderos abruptos
he luchado sin fin contra el necio destino
arrancando los cardos, por librar su camino.

A mis manos marchitas los cardos las hirieron
y mis años mejores, cuidándolos se fueron
he visto desfilar por mis cansados ojos
los años que se fueron cumpliendo sus antojos.

Procurando quitar los cardos del camino
se han marchado las horas de mi incierto destino
y los años pasaron cual esperanzas vanas
cubriendo mi cabeza con indelebles canas.

He mirado pasar inquietas golondrinas
sembrando flores bellas y recogiendo espinas
se fue mi primavera, ha llegado el invierno
y yo que había soñado con un verano eterno.

Al fin de mi camino por lontananza veo
ha llegado mi hora, al menos yo lo creo
al fin he comprendido que sólo soy insecto
¡mas no quiero morir con un destino abyecto!

Vosotros sois aún, capullo que se abre
y sobre mis espaldas ya se cierne la tarde
en vuestras alas hay frescor de primavera
y en mis alas quebradas, soledad y quimera.

No defraudéis jamás las esperanzas mías
luchad contra el destino, con las penas impías
contra la adversidad en valor ser prolijos
y dad esta experiencia a vuestros propios hijos.

1970

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