TU FALSÍA

 

Hoy que vienes a mí llorosa y triste
vestigio de mujer que hermosa fuera
yo te perdono el daño que me hiciste
más nunca lograrás que yo te quiera.

Como yo te adoré, nadie te quiso
y dueño me sentí del mundo entero
más toda tu maldad mi amor deshizo
por eso es que adorarte... ya no puedo.

Quise darte yo a ti, mi amor, mi vida
y toda la ilusión del alma mía
¡jamás imaginé, mujer perdida!
tu infame ingratitud y tu falsía.

No te puedo culpar de tu abandono
juzgar no puedo tu falaz desvío
me hiciste tanto mal... y te perdono
pues ya no existe el sentimiento mío.

No te puedo culpar, ya soy tu amigo
comprendo tu dolor, yo lo he pasado;
yo no puedo imponerte tu castigo
aunque tú mi querer has destrozado.

Que tarde has comprendido tu erronía
muy tarde recobraste tu decoro
la vida te trato con mano impía
pues lodo hallaste, persiguiendo el oro.

Que sea el Señor, que tu maldad ha visto
quien castigue tu infamia y tu falsía
ruega por la bondad del dulce Cristo
que perdone tu infame hipocresía.

1954

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