Ve en esta carta tu futuro, misiva de un decepcionado guerrillero que enfrenta a Fidel Castro después de observar que "su lucha por causas justas" solo obedecía a la ambición desmedida de un "Mesías de la Farza y la Mentira" .
Atte: Alan Ponce

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Hace algunos años usted declaró que la Historia lo absolvería. Las ideas que entonces defendió con riesgo de su vida son ideas amadas por todos los hombres, en todos los países y en todos los tiempos.

Sus afirmaciones tuvieron el mérito de trascender y su voz pareció la expresión de todos los pueblos americanos.

Así, desde el Moncada hasta el derrocamiento de Batista, pasando por la cárcel, el exilio y la lucha en las montañas, los gestos suyos se aplaudierón en la América Latina; y por un momento marcaron rumbo a los destinos populares. Mas, no es lo mismo un combatiente valeroso, Fidel, que una persona cargada de vanidad, y aligerada de escrúpulos.

Las promesas al pueblo de Cuba hechas por la revolución - que no es propiedad suya, sino fruto de la historia que se abona con sangre y sufrimiento de millones de cubanos - han dejado de ser hermosas para convertirse en meras balandronadas personales y en humillaciones que yo no he creído, Fidel, que fuera usted capaz de aceptar.

Usted dió a la lucha insurgente una consigna de gran trascendencia: "LIBERTAD O MUERTE". ¿Dónde esta la libertad de Cuba? Usted cambió esa consigna por otra que pareció oportuna: "PATRIA O MUERTE". ¿Dondé esta la Patria, Fidel?.

Patria es un pedazo de tierra poblada por hermanos donde se puede sonreir y soñar. Es nuestra casa y nuestro campo,donde nadie puede importunarnos, ni dictar nuestra conducta, donde trabajamos para que ninguno falte de pan, vestido y techo. Patria es el "lar" de nuestros muertos, la cuna de nuestros hijos, donde podemos pensar y actuar en el marco de las instituciones y de la ordenación jurídica que rige la comunidad que constituimos.

Patria es nuestro mar, nuestro cielo, el aire que respiramos, la lluvia, el viento tempestuoso, el rocío de las mañanas; el bosque, el río, las aldeas y el camino; la manera de hablar y las canciones. Patria es el pudor y la gloría, nuestra familia, nuestro honor y nuestra esperanza. Patria es eso y mucho más, pero que solo nosotros podemos amar tan emocionalmente, y por ello podemos entendernos entre sí.

¿Cuántos cubanos tienen hoy ese pedazo de tierra? ¿Qué hay de eso, Fidel? Expliquelo a quienes creímos en usted como en un orgulloso corazón de América; a quienes le creímos violento pero generoso; audaz y justiciero, libertador y héroe. Usted y yo hemos pasado por la cárcel; sabemos cómo es triste que nos racionen la luz del día.

Usted y yo hemos vivido el destierro; sabemos cómo abruma el alma recibir la aurora en un paisaje que no es el nuestro.

Uste y yo, por mandato de tiranos, hemos visto de frente la muerte. Ambos hemos creído nuestra juventud trunca,por mandatos arbitrarios, y en el fondo de nuestras convicciones, nos habremos jurado que algún día eso no habría de repetirse para ningún patriota.

Pero usted ha olvidado todo eso. Yo lo recuerdo bien con la fuerza y el rigor de la vida, y me digo que nadie - ni usted - tiene derecho a quebrantar la vida, la libertad, ni el sueño de los hombres que como patriotas aman a Cuba.

Esa tierra ennoblecida por la sangre de Martí y Maceo y los Mambises, es ahora una tierra a la que mancharon con chantaje. Humillada.

Los soviéticos engreídos, como ignoran la libertad, no la quieren para los pueblos. Desconocen la dulzura de la isla y su paisaje. Vinieron a amargarle con provocaciones. Se burlaron de usted. Negaron sus promesas, rieron con cinismo, tras escupir sobre las blancas playas.

Sin opocisión desgarraron el honor de Cuba que estaba recuperado. Usted, Fdel, no dispuso nada. No le dejaron opinar. Le impusieron órdenes igual que a un criado. Órdenes de doblar la frente que nosotros creímos indoblegable.

En Cuba se mata, se encarcela, se persigue. Y falta el pan, el arroz, el jabón, la electricidad y la independencia. Usted sacrificó todo eso a cambio de palabras vanas.

Estoy seguro, en Cuba todavía se sueña y por lo mismo se canta y se baila, como en los peores días de la colonia, en espera de resurrección. Usted, Fidel, ya no es el simbolo de esos sueños; al contrario, amenaza la bondad de los mismos.

Al que lo dude, que cuente las descargas en el paredón; que cuente los niños sin hogar rodando por el mundo; que cuente los rostros enlutados; que cuente los presos políticos; no se haga ilusiones, Fidel.

A usted un día de Marzo de este año (1962)le arrojarón a los pies el cadaver de un hombre vivo a quien sus antiguos camaradas le arrancaron la honra; era un hombre ejemplar, patriota, hijo de patriotas, nieto de patriotas; y firme como las rocas frente al embate de las olas. Se llamaba Anibal Escalante.

Lo arrojaron a sus pies, como un trofeo; le arrojaron a los pies otros cadaveres de patriotas, y de militantes a quienes se asesinan o deshonran.

No será nunca garantía ni para su poder ni para su vida, Fidel; cuando sepan que usted pesa menos, cuando halla colmado con desilusiones la credulidad de las masas, cuando usted este inmovilizado por la sangre y las lagrimas de quienes le hayan maldecido, entonces llegará la orden tenebrosa y usted se hundirá en el minuto que Moscu decrete.

Querrá retroceder y será tarde. Su amigo Mikoyan estará de nuevo en Cuba, posiblemente. Esta vez no habrá venido a sofocar la última indignación, la última rebeldía, como ahora. ¡No! Reunirá asambleas para decir como usted se creyó grande, como fué vanidoso por que usted no era ni siquiera un Dios pequeño.

Tal vez, en el mejor de los casos. Es mas probable que llegue a extraerle con escarnio de una tumba, describa los fusilamientos, las arbitrariedades ordenadas por usted, antes que su cuerpo sea cubierto definitivamente por el lodo.

La historia de los hombres dignos no esta en el partido comunista. Cierto, usted es un comunista nuevo y a perdido la dignidad, y por ello le tratan como a un títere. No espere que sean compasivos. Su destino está marcado por el propio sistema que usted impone a Cuba. Resentido por que no pudo dar LIBERTAD a Cuba, ni construirla PATRIA soberana que todos queríamos.

La alternativa MUERTE ya no existe, Fidel. Usted se puso de rodillas ante un ídolo perverso, implacable, para que le salvara la vida, y con ello se ha hecho repugnante para los hombres que en América continuamos amando las patrias con que soñara Bolivar y creyendo en el fogozo pensamiento de José Martí.

Ahora que he librado mi conciencia de las duras cadenas del comunismo, la imagen suya, Fidel - gigante de la independencia -, es una realidad mezquina, enana; y el brillo solar de cuba que usted reflejó en otro tiempo, se hace siniestramente triste.

Fidel, el que fuera titán, es un fantasma. Ahora América no tiene ejemplos en Cuba; solo se aturden con montañas de palabras y se horroriza con el campo sembrado de cruces y de miserias."

Carlos Manuel Pellecer.

 

Roberto Blanco Moheno:  (septiembre/1969)

"Pues nunca fuí fanático de nada, pero tengo la ventaja de no cargar cadenas que romper. Pero la carta, justa y precisa como una maldición biblica, tiene una dolorosa belleza y un dejo amarguísimo de frustración. En una cosa no estoy de acuerdo con el escritor guatemalteco. Cuando dice que "ahora, América no tiene ejemplos en Cuba". ¡Al contratrio! el ejemplo de Cuba ha de salvarnos de los violentos, de los fanáticos, de los asesinos,de los soplones, de los torturadores, de los que venderían a su madre a cambio de poder. Amo demasiado a México para imaginar siquiera semejante horror. Y sé decir por mi una cosa nomás: que no vería semejante día porque para entonces yo estaría muerto, ¡felizmente muerto!".

Para cualquier aclaración escribeme a [email protected]

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