Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Amenofhis III
Unas, Maspero y el chacal
Sucedió en la década de los ochenta del siglo XIX, que Auguste Mariette y Gastón Masperó mantenían un duro pulso egiptológico ante la existencia o no existencia de Textos sagrados en el interior de las pirámides. Mariette sostenía que las pirámides no contenían escritura. Finalmente, Masperó hizo apertura de la pirámide de Pepi I, en Saqqara, en la cual aparecieron textos jeroglíficos. Mariette, herido en su orgullo, mandó una copia al Colegio de Francia, ocultando su procedencia. Cuando se descubrió su procedencia, Mariette quedó ridiculizado, y ante la sorpresa general, se empeñó en afirmar que la pirámide no pertenecía a Pepi I, sino a un tal Pepi-pen.
Sucedía que, Masperó se hallaba investigando la pirámide de Unas, el faraón de la V dinastía, la cual se resistía al encanto de Masperó, ya que no lograba encontrar la puerta de entrada, y eso lo traía de cabeza.
La necrópolis se hallaba vigilada por guardas egipcios, para así evitar a los saqueadores de tesoros. Una tarde, uno de los guardas, divisó un chacal merodeando por la pirámide, dirigiéndole continuas miradas. Al principio, el guarda no le hizo caso, pero ante la insistencia del animal, que se ocultaba tras la pirámide para reaparecer segundos mas tarde. El guarda, extrañado, se levantó de la roca sobre la que se ocultaba del sol a la sombra de un muro, y siguió al chacal. El animal, de color negro, se escondió tras la fachada norte de la derruida pirámide, y se detuvo esperando a que el guarda llegase hasta allí. Cuando lo divisó, el chacal se introdujo por un agujero escondido en el interior de la tierra, agujero que el propio chacal había hecho, al pie de las ruinas. Demasiado intrigado, el guarda egipcio ensanchó un poco el agujero y siguió al chacal. Gateando, se deslizó por un pasadizo, quedando totalmente en la oscuridad. Buscó en uno de sus bolsillos de la guerrera, y tomó una pequeña linterna, encendiéndola. Debido a la escasez de luz, aguardó unos instantes, a que sus ojos se acostumbrasen a la penumbra. Entendió entonces, que se hallaba en una cámara en el interior de la pirámide. Buscó al chacal, inútilmente, pero lo que sí encontró fueron maravillosos textos jeroglíficos, hermosamente trazados, coloreados de color turquesa y oro. El guarda, emocionado, corrió para avisar a Masperó.
El descubrimiento, fue uno de los más importantes en la historia de la egiptología, y Masperó los llamó Textos de las pirámides.
759 fórmulas mágicas, para ser pronunciadas por el rey. Estos textos de las pirámides, menciona por primera vez a Osiris. Son también, los primeros textos conocidos de la humanidad. Contienen el conocido como Himno Caníbal, en el que el rey devora la carne de los dioses, convirtiéndose así en un Dios con atributos mágicos.
En el texto 330, el rey afirma que "yo he ascendido al cielo sobre el shedshed".
En el texto 332, continúa: "yo soy quién escapó de la serpiente enrollada. Yo he ascendido en un destello de fuego, regresando yo mismo al mismo lugar de donde vine". Esta extraordinaria declaración de resurrección no es más que una pequeña parte de una enorme biblioteca mágica escrita en la piedra.
Extraño, aunque no raro, es que fuese un chacal, el animal por excelencia encarnador de Anubis, el guardián de la Doble Puerta al Mas Allá, quien guiase a uno de los guardas hacia el lugar donde se hallaba la cámara. Tal como si los dioses deseasen dar a conocer al mundo, esta maravilla.
Masperó, confesó que había pasado por aquel mismo lugar miles de veces, sin advertir el agujero, incluso se había fotografiado el lugar y estudiado.
Sin lugar a dudas, Masperó recibía así, la bendición de los Dioses del Doble País, ya que fue uno de los más importantes hombres dentro de la historia de la arqueología egipcia.
Anubis, guardián y protector de los luminosos había dado a Masperó la oportunidad del saber y el conocimiento del país de Khemet.
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