Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Amenofhis III
El Nombre Secreto de Ra
Ocurrió que Ra, el Único Creador, se hizo visible a todo su pueblo, bajo la forma de disco solar, y también bajo muchas otras.
Era capaz de aparecer bajo la imagen de un hombre coronado, como un halcón o como un escarabajo pelotero que empuja sus alimentos, Ra era un escarabajo que empujaba al Sol a través del cielo.
Bajo la tierra, en unas cavernas, Ra se representaba bajo la forma de otros 65 seres, con forma de cuerpo momificado, cabeza de pájaro o serpiente, plumas o flores. Tenía tantos nombres como formas: el Radiante, el Oculto, el Renovador, Viento de las Almas, el Ensalzado... pero había uno en especial, el nombre que desde el principio de los tiempos jamás había sido nombrado.
Isis soñaba con conocer el nombre secreto. Había soñado que tendría un hijo, con cabeza de Halcón, al cual llamaría Horus; ella deseaba el trono de Ra para su hijo. Isis, Dama de la Magia, más sabia que millones de hombres, sabía que no existía nada en toda la creación con el poder de dañar a Ra. La única solución era pues, poner todo el poder del Creador contra sí mismo, y finalmente, tras mucho meditar, Isis planeó una astuta artimaña.
Cada mañana, Ra visitaba su creación, en compañía de un grupo de espíritus y divinidades menores. Ra era cada vez más viejo. Su vista y sus piernas empezaban a fallarle.
Una mañana, Isis se mezcló entre las divinidades menores, y siguió la comitiva del Rey de los Dioses. Observó bien a Ra, y cuando un hilo de su saliva cayó de su boca, recogió el trozo de tierra donde había caído, mezcló la tierra con la saliva e hizo arcilla, moldeando una serpiente de aspecto malvado. Por la noche, fue susurrando encantamientos a la serpiente, inerte en sus manos. Luego, Isis, la llevó hasta un cruce de caminos, por el cual Ra paseaba todos los días. Escondió la serpiente entre la alta hierba y regresó a palacio. A la mañana siguiente, Ra salió a pasear por su reino, acompañado por su sequito, como de costumbre. Al llegar al cruce, los encantamientos de Isis, llenaron de vida a la serpiente. En un instante, mordió a Ra en el tobillo y se convirtió de nuevo en tierra. Ra lanzó un grito que se oyó en toda la creación.
Ra sabía que había sido mordido por una criatura mortal, y que él no la había creado. A él, al Creador Único, al Dios de Los Mil Nombres, al cual su nombre secreto había sido pronunciado sólo una vez, antes del principio de los tiempos, y que se escondió en el interior de su cuerpo para que nadie nunca pudiese averiguarlo jamás.
Mandó buscar a sus hijos, los cuales eran portadores de magia y sabiduría. De los cuatro pilares del cielo, llegaron Shu y Tefnet, Geb y Nut, Seth y Neftis, Osiris e Isis. De los pantanos llegaron Meket, el de la cabeza de rana, Wadjet la diosa cobra, Sobek con su cabeza de cocodrilo. De los desiertos llegaron Selkis, la diosa escorpión; Anubis el chacal y guardián de los muertos y Ptah, el dios de los oficios. Del sur llegaron Onuris, el cazador divino, Khunm el de la cabeza de cordero. A todos los había convocado Ra.
Todos reunidos alrededor del Dios Sol, llegando temer por su vida.
Isis estaba en medio de todos, dejando ver su angustia.
-¡Padre de todos -dijo poniendo gran doloor en su voz-. ¿Qué es lo que te ha ocurrido? ¿Qué criatura miserable ha osado atacar a su Creador? Yo soy la Señora de la Magia, si me dejas ayudarte, podré curar tu dolor.
Ra agradeció a su hija la preocupación, y le contó lo ocurrido. Ra estaba dolido, sus ojos se oscurecían y su sudor corría por su frente.
-Debes decirme tu nombre completo, para qque con mi encantamiento, el mal rehuya de tu cuerpo.
-¡Soy el Creador del Cielo y Tierra, Yo he creado las alturas y las profundidades, he fijado los horizontes. Al alba me elevo con Khepri, y navego por el cielo en mi Barca De Millones De Años, al mediodía luzco como Ra, y al atardecer soy Ra-Atum!
-Eso ya lo sabemos -contestó Isis-. Mi encantamiento sólo podrá ser efectivo con tu nombre más secreto.
-El nombre Secreto me fue otorgado para que no temiese jamás a ninguna criatura, ¿cómo podría revelarlo?
Isis no dijo nada, y se arrodilló ante su padre, al cual el dolor se le hacia insoportable. Ra ordenó a los demás Dioses que se apartaran y pronunció su nombre secreto a oídos de Isis.
-¡Ahora, mi corazón esta con el tuyyo! -dijo cansado- Con el tiempo, sólo podrás revelarlo a tu hijo, pero adviértele de que no traicione su secreto.
Isis asintió y recitó un poderoso encantamiento que expulsó el mal del cuerpo de Ra. Tras un leve descanso, el Creador se levantó, con más fuerza que antes, y regresó a su Barca De Millones De Años para continuar con su paseo, en el cual pudo ver con júbilo todo lo que había creado.
Isis, habiendo logrado aquello que más deseaba, se alegró viendo que su plan había sido un éxito. Ahora, sabía con firmeza que algún día, su hijo Horus se sentaría en el trono de Khemet y ostentaría el poder de Ra.
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