Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Ankhsenamón / Khemet_Sematawy
Las Memorias de Nebjeperure Tuankhamón
Se me conoce como Tutankhamón, aunque en un principio me llamaron Tutankhatón. Mi nombre como faraón es Nebjeperure Tutankhamón, pero creedme si os digo que no estaba destinado a serlo, ni mucho menos.
Incluso no se de quién soy hijo. La verdad es que yo cuento con un padre y dos madres. Lo cierto es que ni si quiera sé de cual de estos soy hijo biológico.
En primer lugar está la Gran Reina Tiyi, que conmigo ha hecho las veces de madre y abuela.
Por otro lado está Kiya, a la que yo quiero como mi madre.
Tengo por seguro que mi padre es el Señor de las Dos Tierras Akhenatón, pero también se dice que soy hijo del Gran Faraón Amenofhis III, al cual considero más como mi abuelo. Yo ya os digo que a mi tampoco me preguntéis, pues sencillamente no lo se, pero mejor no pregunto, no sea que me gane una buena bronca.
De lo que sí estoy seguro, es que nací en Weset (Tebas), y que luego me trasladé a Akhetatón, la capital de Padre, con mi hermano Smenkare (quien tiene el mismo origen misterioso que yo).
Con mi hermano Smenkare me llevaba muy bien, él era muy gracioso y atento conmigo. Pero nos separamos mas en Akhetatón.
Akhetatón, era una gran ciudad. Allí todo era hermosura y naturaleza. Todo estaba muy cuidado.
En Akhetatón, me reuní con mi hermana Ankhesenpaatón, y Smenkare hizo lo propio con Meritatón.
Lo mío era reunirme con Ankhesenpaatón, y jugar con ella, no prestando atención a lo que acontecía a mi alrededor. De acuerdo que Ankhesenpaatón era un poco mayor que yo, pero nos daba igual la edad.
Después de las clases, solíamos ir a los jardines a jugar, o también nos reuníamos toda la familia y nos las apañábamos para que Padre nos diese algún juguetillo con el que a él también le hacíamos jugar.
Padre tenía una paciencia de esas que baten record, pues no solo nos tenía a Ankhesenpaatón y a mi, sino que tenía a cinco hijas más y a Smenkare.
Creo que entre todos le volvimos un poco loco (shhh es un secreto).
Creo que a Nefertiti también le provocamos algún enfado y disgusto, pues cuando quería llevarse a Padre para estar en privado (ya sabéis para qué), siempre acaparábamos la atención de Padre para nosotros solos, y no lo soltábamos para nada.
Que conste que solo eran esos días en que estábamos en familia, no éramos tan malos.
No creáis por esto, que éramos los favoritos de Padre; ese lugar lo ocupaban Smenkare y Meritatón.
Hay una cosa que no llego a comprender. ¿Por qué en las representaciones Amarnianas solo salían las hijas?. Creo que soy la prueba de que también tuvo hijos varones, a pesar de no ser hijos de Nefertiti. Pero bueno, en este asunto no me meto, pues es meterme donde no me llaman.
La Gran Reina Tiyi también vino por rachas a la ciudad, donde se alojaba en uno de los abanicos. No veáis que alegría era estar todos juntos.
Recuerdo en cierta ocasión que hicimos una de nuestras travesuras, y que las dos Damas, se lo tomaron muy bien. La travesura fue muy simple, a Nefertiti le cogimos de uno de sus joyeros favoritos un pendiente, y a la abuela le hicimos lo mismo, y los intercambiamos.
Teníais que haber visto cuando nos reunieron a toda la familia en la sala del trono, y que en vez de recibir una bronca, se rieron, y se pidieron mutuamente prestados los pendientes.
O sea, que la abuela llevó por un tiempo los de Nefertiti y Nefertiti los de la abuela.
Hemos hecho cosas peores, pero ahora no me acuerdo exactamente de ninguna.
Todo lo bueno se acaba, cierto.
Y para mí lo bueno se acabó con la muerte de Meketatón, y el casamiento de Smenkare con Meritatón.
Padre asoció al trono a Smenkare, pero resultó que poco gobernó, y tras su muerte, sobre mi cayó un peso al que no estaba destinado.
A Ankhesenpaatón y a mi nos casaron, no le vimos mucha diferencia comparándolo con mi anterior situación. Y claro, nos asociaron al trono.
Poco después Padre falleció, y yo, abandonando lo que estaba haciendo, corrí a mis habitaciones y grité:
-¡No estoy preparado!
-No te preocupes- oí que me decía Ay- nosotros te ayudaremos a gobernar.
La verdad, es que ayudar no ayudaron, y hablando en plata, gobernaron en mi nombre.
Volvieron a restaurar el antiguo culto, y para demostrarlo me cambiaron el nombre por Tutankhamón y a mi esposa, amiga y reina por Ankhesenamón; abandonamos mi querida ciudad, y regresamos a Weset (Tebas).
Me hicieron faraón con los rituales de Amón, y continué con mi vida.
Ankhesenpaamón y yo seguimos jugando, aunque a la reina ya se le veía que empezaba a despertar su interés por todo lo referente al gobierno, ella hacía todo lo que podía para que yo no me preocupase por nada.
A su debido tiempo exigí tener el poder que el faraón tiene.
Eso a Ay y a Horemheb (el General) pareció no gustarles, y lo mismo a los sacerdotes de Amón.
Creo que ahora que exijo tener mi poder, les parezco a ellos como una molestia. Ankhesenamón me anima, pero solo somos dos jóvenes contra dos adultos muy poderosos.
¿Qué nos deparará el futuro? ¿queréis mi opinión? No creo que me alce como un gran faraón. Y lo que es peor, no creo que viva largos años .
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