Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

 

La Dama de la Casa

Por Amenofhis III

La Dama de la Casa

Durante el Imperio Medio, se designa a la mujer con el título de Dama de  Casa, NEBET PER. Se refiere al conjunto de trabajos que realiza. Al casarse, la mujer adquiere una pesada responsabilidad: dirigir una casa. El sabio Any, lo deja muy claro ...   La mujer  se halla feliz cuando su marido la estrecha, y prosigue: Sin duda, no es este un hecho machista, sino que refleja hasta que punto era la importancia de la mujer. No existe un dios de amor, sino una diosa, Hathor, la cual está representada en la tierra por todas las mujeres, sinónimo de vida y amor que el ser humano declara a la vida. Aunque la palabra PER, sea traducida por morada, también es “dominio”  “propiedad”, La Dama de la Casa no se limita al hecho familiar, sino que abarca la naturaleza, los animales, las plantas, las tierras de cultivo... la vida.

Dependiendo de la economía familiar, ese es el reflejo del hogar, número de habitaciones, lujos decorativos... Pero, en todas las épocas, su construcción es la misma, con ladrillos de adobe.  En el caso de las grandes villas, se añaden los silos, talleres, bodegas e incluso establos.

La Dama de la Casa Neferu, cuyo nombre es “belleza” “realización”, es el dominio de la corte real. Tarea suya es dirigir el personal, de forma que todo se realice en perfecta armonía. En Deir el-Medineh, las damas de la casa cuidan su hogar, pero disponen de sirvientas pagadas por el Estado.

Para cualquier Dama de la Casa, la higiene es fundamental, y la casa no solo se perfuma, sino que se desinfecta con regularidad, para librarse de los insectos y los parásitos. También, no menos indispensable es el aseo matinal, ya que se goza de jabones y rascadores para la piel. Obligado es, antes de entrar en una casa, asearse las manos y pies antes de entrar, y llevar ropa limpia.

Existe todavía mucha gente que opina que los antiguos habitantes de Khemet, dada su cronología, eran rudimentarios en su higiene, ya que vestían taparrabos y calzaban sandalias de cuero. Y, volviendo a leer el final de la Historia de Sinuhé (no Sinuhé el Egipcio) se nota la clara exigencia de higiene:

"La Dama de la Casa, es como un buen alimento en hora de hambre."

Las damas de rango modesto, acuden a los mercados diariamente. Cierto es que la alimentación principal es el pan y cerveza, pero también es una buena alimentación el pescado seco, el pescado frito, la carne y los frutos secos.

Un texto de la XVIII Dinastía, descubierto en Saqqara, nos ilustra una peculiar Dama de la Casa, con una peluca negra, un cono perfumado sobre su cabeza, un vestido blanco ceñido al cuerpo y anudado bajo el pecho, y por encima del vestido, un velo de lino transparente. Aparece adorando a Hathor, que la recibe en el otro mundo. Siendo en vida una perfecta dama, Hathor la concede una morada donde las tareas se realizan solas mediante magia, y eternamente joven, será alabada por su marido como su , según el texto de la morada de eternidad de Nebamón, texto dedicado a su esposa Teye.

Un hombre afortunado y agraciado, es aquel que tiene como hermana a una Dama de la Casa.

 


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