Akhy - Egipto
ANTIGUO EGIPTO
Personajes de Egipto
Por Weni
Los grandes egiptólogos
Gian Belzoni
¿Expoliador o egiptólogo?
Para responder a esto conviene tener en cuenta la época que vivió, principios del XIX. Realmente la locura por lo egipcio hacía poco que había comenzado, concretamente con la expedición de Napoleón de 1798. Antes de esta fecha la egiptología sólo era una idea vaga, alimentada por viajeros intrépidos, pero 20 años después, las antigüedades se recogían casi exclusivamente con fines económicos.
Mientras Champollion intentaba descifrar los jeroglíficos, cosa que no consiguió hasta el año anterior a la muerte de Belzoni, 1822, Belzoni fue el primero en llevar a cavo unas excavaciones de forma ordenada y metódica, hasta entonces inspiradas generalmente por el azar. Estableció un “modus operandi” adoptado por los futuros arqueólogos. Con él acabó el concepto de la investigación centrada en la belleza y el valor económico y comenzó la indagación cuyo fin era la comprensión histórica. H. Carter dijo de él que “fue uno de los hombres más significativos de toda la historia de la arqueología y, a fin de cuentas, hizo un trabajo excelente”.
Belzoni nació en Padua en 1778, lugar que abandona definitivamente a los 16 años deambula por toda Europa buscándose la vida, dentro de sus muchas actividades adquiere nociones de hidráulica, que a la postre le llevaría a Egipto. Durante 10 años y después de llegar a Londres, trabaja en el espectáculo de forzudo, cosa que más tarde trataría de ocultar en sus biografías. No pegaba con su idea de arqueólogo, bueno ni con la de nadie, ¿no?. Su vida cambia definitivamente cuando, estando en Malta, conoce a un agente de Mohamed Ali, bajá de Egipto, que recorre el Mediterráneo buscando técnicos para los planes de desarrollo del gobierno de El Cairo, uno de sus principales problemas era la irrigación y si los turcos necesitaban una máquina para regar todo Egipto, pues Belzoni la construiría.
En 1815 llega a Alejandría. Un año después el proyecto había fracasado y se encuentra sin trabajo y desesperado. Entre sus relaciones se encuentra el cónsul francés, Bernardino Drovetti, primero y posteriormente el representante inglés, Henri Salt, siendo para este último para quien trabajaría, ganándose de paso la enemistad de Drovetti.
Estamos en 1816 y en este año realiza el primer encargo de Salt. Transportar al “joven Memmon”, colosal estatua de Ramsés II del Ramesseum, tarda seis semanas en acercarla al Nilo, pero tarda cinco meses en encontrar un transporte adecuado. Durante este tiempo no pierde el tiempo, se dedica a viajar y a recorrer monumentos entre sus logros destaca el desenterramiento de Abu Simbel, descubierto hacía dos años por Burckhardt, el hallazgo de la estatua de calcita blanca de Seti II, encontrada en Karnak y la tumba de Ay en el Valle de los Reyes.
Por esta época empieza a desconfiar de Salt, pues cree que está formando una colección privada, Belzoni sostuvo siempre que él creía trabajar para el Museo Británico.
En 1817 vuelve a viajar al sur. Pese a la división de hecho existente en la zona de Luxor, el este de los franceses, o sea Drovetti, y el oeste de los ingleses (Salt) y solventando numerosos problemas, dirige simultáneamente excavaciones en Karnak y en Gurna, encontrando la cabeza colosal de Tutmosis II en Karnak. Encuentra numerosos problemas para conseguir permisos de excavación, culpando a Drovetti de ello. Ese mismo año comenzó una exploración sistemática de KV, pues creía que había tumbas sin encontrar. Resultado: encontró posiblemente la hoy KV 25, en un mismo día la de Ramsés IX y KV 21, la de Ramsés I y como espléndido colofón la de Seti I.
Comentan que si alguien se hubiera encontrado a Belzoni durante 1818 observando la pirámide de Kefrén y le hubiese preguntado, no dudaría en contarle su vida y sus hallazgos pero permanecería mudo ante sus proyectos futuros, pues algo había cambiado en él, rodeado de tanta intriga se había vuelto desconfiado, temeroso de que no se le reconocieran sus méritos (todos los hallazgos de Belzoni llevan su firma grabada).
Por cierto, lo que estaba haciendo era buscar esa entrada que había permanecido cerrada durante 4500 años y la encontró.
Se enemistó con Salt, que nunca quiso reconocer sus méritos y se volvió, podríamos decir, autónomo. Este año W.J. Bankes, le encarga el traslado del obelisco de Philae de unos 7m, cosa que hace, sentándole terriblemente mal a los franceses que lo creían de su propiedad, todo este asunto termina en un enfrentamiento en Karnak, donde se llega a oír un disparo, Belzoni se asusta por el cariz que empiezan a tomar las cosas y termina abandonando Luxor.
Durante 1819 se dedica a explorar los oasis del norte, hacia la zona de Siwa. Sólo cuatro años estuvo Belzoni en Egipto, con un bagaje de descubrimientos realmente importante. Después de esto se dedica a viajar por Europa con una exposición sobre la tumba de Seti I, inaugurada en 1821, hasta que en 1823, intentando alcanzar la ciudad de Tombuctú muere de una disentería.
¿Explorador o egiptólogo?
Yo pienso que ambas cosas pero con reservas. Nos descubrió Egipto por curiosidad y afán de aventura y como todos los de su época movido por el deseo de fama y dinero consiguiendo poco de lo 1º y menos de lo 2º no obstante, pienso que realmente llegó a amar Egipto.
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