Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

 

Personajes de Egipto

Por Amenofhis III

Los grandes egiptólogos

Gastón Maspero

 

Con la muerte de Champollión, la naciente egiptología conoció una serie de horas bajas, pero pacientes y laboriosos estudiantes eruditos, aprenden jeroglíficos y se forman poco a poco en la práctica de una nueva ciencia, que ellos alimentan. Las obras de Champollión se continúan, y de escuelas francesas, inglesas y alemanas sale una nueva egiptología, más moderna. De estos estudiantes, sobresale Gastón Maspero. En 1881 es nombrado director de la nueva escuela de egiptología de El Cairo. Maspero está trabajando  en la pirámide del rey Unas, y por un capricho del destino, uno de los guardas advierte la presencia de un chacal que mora por la pirámide. El animal parece estar aguardando que el guarda lo siga, y éste  camina tras el chacal, que se introduce en una abertura practicada en el suelo, que nadie había visto antes. Cuando el guarda egipcio se desliza por el agujero, éste lo conduce a una sala en el interior de la pirámide que está repleta de textos jeroglíficos.

Hasta ahora, renombrados egiptólogos, como Auguste Mariette, sostienen que las pirámides son mudas. Maspero va a descifrar uno de los mayores misterios de Egipto, los Textos de las Pirámides.

La tarea es harta complicada, pero la traducción que Maspero realiza le supone su primera conquista arqueológica.

En estos años, es sabido que todas las moradas de eternidad del Valle de los Reyes han sido saqueadas en la antigüedad. Pero en 1881, en El Cairo, numerosos objetos circulan por los mercados de antigüedades. Uno  de los discípulos de Maspero se interesa por uno de estos mercados, y cuando se da cuenta de lo que tiene en sus manos son unas vendas de la momia de Pinedyem I, el faraón-sacerdote de la XXI Dinastía, acude rápidamente a Maspero, quien el 3 de abril de 1881 llega a Luxor, y se dirige al hogar de la familia Abd el-Rassul.

Ahmed el-Rassul es el cabeza de una pobre familia de Gurna. Sus medios de vida son, básicamente, el saqueo de las moradas de eternidad que no se han hallado todavía. Es por tanto, uno de los mejores arqueólogos, bajo un delicado punto de vista. Aunque niega los hechos, él y su hermano Hussein son detenidos. Su silencio les hace salir de la cárcel dos meses después. Pero el mayor de los hermanos, Mohamed tiene miedo de las autoridades y revela el lugar de donde el clan familiar había sacado los tesoros. Curiosamente, Maspero nombra a Mohamed reis de las excavaciones en Tebas.

El 6 de junio, con un abrasador sol, Emile Brughs llega a Luxor. Representa a  Maspero, y con su equipo inicia la búsqueda de la morada fantasma, que comienza a ser una quimera. Ascenden al circo montañoso de Deir el-Bahari, y en el lado sur, a unos sesenta metros por encima del suelo, se abre un pozo de dos metros de largo por doce de profundidad.

La sorpresa es inmensa, y en un principio se plantea que el lugar sea el escondrijo de Pinedyem II, pero la morada de eternidad contiene por si sola cuarenta momias.

1.-Sarcófago y momia de Taa II Seqenenra.- Faraón de la XVII Dinastía
2.-Sarcófago y momia de Rey.- Nodriza de la reina Ahmose Nefertari. (Sarcófago usurpado a la reina Inhapi, tal vez esposa de Ahmose ) XVIII Dinastía
3.-Sarcófago y momia de Ahmose.- Faraón de la XVIII Dinastía
4.-Sarcófago y momia de Ahmose Nefertari.- Esposa de Ahmose. XVIII Dinastía
5.-Sarcófago y momia de Amenhotep I.- Faraón de la XVIII Dinastía
6.-Sarcófago y momia de Siamón.- Príncipe, hijo de Ahmose. XVIII Dinastía
7.-Sarcófago de Sitamón.- Princesa, hija de Ahmose. XVIII Dinastía
8.-Sarcófago de Seniu.- Mayordomo real y escriba. XVIII Dinastía
9.-Sarcófago y momia de Pediamón.- XXI Dinastía
10.-Sarcófago de Ahmose Henuttemehu.- Princesa, hija de Ahmose. XVII Dinastía
11.-Sarcófago y momia de Bakt.- XIX Dinastía
12.-Sarcófago y momia de Ahhotep II.- Esposa de Amenhotep I
13.-Sarcófago y momia de Thutmosis I.- Faraón de la XVIII Dinastía.
14.-Sarcófago y momia de Thutmosis II.- Faraón de la XVIII Dinastía
15.-Caja de madera guarnecida de marfil de Hatshepsut.- Reina de la XVIII Dinastía.
16.- Rehusado como canope por la reina Makara Moutemhet de la XXI Dinastía. Contenía un corazón
17.-Sarcófago y momia de Thutmosis III.- Faraón de la XVIII Dinastía
18.-Sarcófago ( fragmento ) de Ramsés I.- Faraón de la XIX Dinastía. Contenía una momia inidentificable
19.-Sarcófago y momia de Seti I.- Faraón de la XIX Dinastía
20.-Sarcófago y momia de Ramsés II.- Faraón de la XIX Dinastía. Sarcófago usurpado tal vez al rey Horemheb
21.-Sarcófago y momia de Ramsés III.- Faraón de la XX Dinastía
22.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Nezemt.- Esposa de Herihor. XXI Dinastía
23.-Tapas ataúdes ( interior y exterior ) y momia de Pinedjem I.- Faraón de la XXI Dinastía. Usurpadas a Thutmosis I
24.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Pinedjem II.- Sumo Sacerdote de la XXI Dinastía
25.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Henuttaui.- Esposa de Pinedjem I. XXI Dinastía
26.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Mahasarte.- Profeta de Amón. XXI Dinastía
27.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Makara Moutemhet.- Esposa de Pinedjem I. XXI Dinastía
28.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Asetemakhbit.- Esposa de Menkheperra. XXI Dinastía
29.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Tauhert.- Esposa de Mahasarte. XXI Dinastía
30.-Sarcófago de Nebseni.- Escriba. XVIII Dinastía
31.-Sarcófago y momia de Neskhons.- Esposa de Pinedjem I. XXI Dinastía
32.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Zeptahefankh.- Profeta de Amón-Ra. XXI Dinastía
33.-Sarcófagos ( dos ) y momia de Estanebasher.- Princesa, hija de Pinedjem I. XXI Dinastía .

Hay que trasladar los hallazgos  y las momias a El Cairo, y ante el temor de que los ladrones acechen, Brughs vacía rápidamente la morada, pero sin darse cuenta, con ésta precipitada acción, priva para siempre el estudio, el poder reconstruir los acontecimientos y el poder desvelar los más íntimos secretos del escondrijo.

Algunos sarcófagos son tan pesados, que son necesarios varios hombres para transportarlos. Cuando el barco surca el Nilo, las gentes de las aldeas se acumulan en las orillas, y saludan respetuosamente a sus más gloriosos antepasados. Las mujeres lloran y se tiran de los cabellos, como las antiguas plañideras, mientras los hombres disparan sus fusiles.

La llegada a El Cairo, va a dejar estupefactos al equipo de excavadores, y al propio Maspero. Cuando el buque llega al puesto de aduanas, el funcionario encargado de tasar la mercancía, no sabe como catalogar las momias, y no se le ocurre otra cosa que incluirlas en el sector de "Pescado Seco". Así, las momias reales y Maspero, toman conciencia de que están en un Egipto que nada tiene que ver con la civilización faraónica.

Maspero está emocionado, y decide desenvolver las momias. Comienza por Tutmosis III, pero la momia está en muy mal estado. La cabeza separada del cuerpo, las piernas rotas y las vendas se adhieren a la piel. Se teme lo peor, y decide que  el resto de los monarcas aguarden un momento más adecuado.

El momento ha llegado, cinco años después, Gastón Maspero decide sacar a la luz a sus momias reales. Ramsés III está muy dañado, pero la decepción es Ahmés-Nefertari, que se desintegra en cuanto es liberada de las vendas. Estas dos decepciones tienen su recompensa, que es otorgada primero con Ramsés II, al cual libera en tan solo quince minutos. El rostro de Ramsés impacta a Maspero: larga y fina nariz, pómulos salientes, hermosas orejas, su cuerpo es majestuoso. Ancho de pecho, de un metro setenta de estatura, hombros cuadrados y sus manos cruzadas sobre el pecho. Viendo a Ramsés, es difícil dudar de la valentía del faraón en la batalla de Kadesh.

La eternidad cobró rostro humano, y tras siglos de descanso,  los rasgos serenos y tranquilos de Seti I la hicieron despertar. Estas dos momias son la prueba de que realmente, la vida eterna del Más Allá que los egipcios tanto ansiaban encontrar, existe realmente.

En 1886 Gastón Maspero abandona el Servicio de Antigüedades egipcias y regresa a París.

  En 1901, Victor Loret cesa sus funciones en el Servicio, y el gobierno egipcio clama por un hombre de intachable reputación, y sobre todo que sea respetado por británicos y franceses. De nuevo, Gastón Maspero regresa a su amado Egipto, no sin antes haber dejado muy claras sus condiciones, más salario y libertad en el manejo del Servicio. Así, con cincuenta y tres años, divide los parajes en sectores de cinco distritos, sobre los que unos inspectores tendrán un meticuloso control. Entre éstos inspectores, está un jovencísimo Howard Carter.

Los éxitos le llueven a Maspero. Con la llegada de Theodore Davis al Valle, los descubrimientos son continuos. No todos son de gran importancia, pero cualquier minúsculo hallazgo es un gran tesoro. Howard Carter contribuye enormemente al engrandecimiento del Servicio de Antigüedades.

  Gastón Maspero fallece en 1916, dejando tras de si un Egipto  "en obras", que está a punto de desvelar su tesoro más preciado.

 


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