Akhy - Egipto
ANTIGUO EGIPTO
Personajes de Egipto
Por Amenofhis III
Los grandes egiptólogos
Françoise Champollión
El 27 de septiembre de 1822, Jean-Françoise Champollión expone los principios para descifrar los jeroglíficos. Por un hacer del destino, pasan ante el Instituto de Francia unas barcazas que transportan unas reproducciones de una morada de eternidad. Es Belzoni y su colección de Seti I. Champollión se convierte en el más atento espectador, y resulta hermoso creer que Champollión y Belzoni charlaron del Valle de los Reyes y de los jeroglíficos, que Belzoni había visto tantas veces, pero que nunca había podido leer.
Ahora se pueden leer los nombres de los faraones, sus títulos, su historia. Se puede comenzar a entender la más enigmática y bella civilización. Se puede establecer un orden de dinastías, como la que hay en el Santuario de Filas, antes de que unos fanáticos cristianos la hiciesen desaparecer para siempre.
Pero Champollión se ve cuestionado, tanto por franceses como por ingleses y alemanes. Los miembros de la Expedición a Egipto, y el conde Forbin, director de los Museos Nacionales, intentan sabotear el trabajo de Champollión.
Cuando llega por fin a Egipto, su sueño se ha hecho realidad. Ha dedicado la práctica totalidad de su vida a Egipto, y ahora al fin ha regresado a "sus orígenes".
Ha preparado un diccionario, y aunque su salud es frágil, se prepara para el trabajo. Su primera toma de contacto con el Valle de los Reyes acontece en 1828. Luego se dirige al gran sur, y llega hasta los límites de la segunda catarata. En el camino de regreso, un año después, se establece en el Valle para preparar un estudio en profundidad. Copiará lo esencial de las escenas y textos sagrados que están en las moradas de eternidad. Aunque él no es un iluso, pues sabe que lo esencial debe ser todo.
El trabajo que Champollión realiza en el Valle es enorme, y en condiciones límites: respirando polvo, con mala luz copia día y noche, moviliza toda su energía llegando incluso a caer desmayado en la morada de eternidad de Ramsés VI.
En mayo se establece en el Valle de forma oficial. Admira todos y cada uno de los maravillosos hipogéos que sus ojos van descubriendo. Pero, su decepción llega ante la morada de eternidad de su querido y amado Ramsés II, cuya entrada está llena de cascotes, y se dispone a realizar una excavación para estudiarla a fondo. En su diario denota un estallido de cólera cuando escribe: "Varias de esas tumbas reales llevan en sus paredes el testimonio escrito que eran, hace muchos siglos, abandonadas y visitadas sólo, como en nuestros días, por muchos curiosos desocupados que, como los de nuestros días, creían identificarse para siempre garabateando sus nombres sobre las pinturas y los bajorerelieves, que quedaron así desfigurados. Los tontos de todos los siglos tienen ahí numerosos representantes".
El fenómeno Champollión no solo abarca la arqueología, sino que es el descifrador del Valle de los Reyes. Logra percibir su verdadero mensaje. Trabaja muy a menudo en solitario, pues para escuchar la voz de los antepasados, es necesario el silencio y el recogimiento. Los textos más complicados y las viejas verdades que creemos tan jóvenes, son un bocado apetecible para Champollión, que continúa trabajando encarnizadamente.
No solo comprende y descifra el Valle, sino que llega hasta el mismo corazón de las moradas de eternidad. Su conclusión no es errónea: El Faraón y la Luz son una misma naturaleza. Los egipcios sabían que Faraón estaba mucho más allá de la Historia, pues era el centro del Universo. Así como la existencia del Faraón es indispensable para el buen funcionamiento del Cosmos, la enseñanza que el Valle de los Reyes ofrece, es fundamental para el alimento espiritual.Las moradas de eternidad no son tumbas, y tampoco son silenciosas, sino que son las portadoras de las leyes del Más Allá, y la puerta de acceso a la Eternidad
El desciframiento de los jeroglíficos no solo le otorga enemigos políticos, sino eclesiásticos. Al probar que la Biblia no contiene la Verdad Absoluta, y aún más, al admitir que el origen de la civilización está más allá de Moisés, la casta religiosa se pone en pie de guerra. Pero, la Iglesia monta en cólera cuando Champollión afirma, sin reparo alguno, que los egipcios no eran ni politeístas ni idólatras, yq que habían llegado a desarrollar una noción de Dios tan pura ó más que la cristiana. Las críticas le llueven por doquier, aunque a Champollión no le afectan demasiado, pues el Valle de los Reyes lo protege.
Con Champollión, el Valle de los Reyes resucita, y en un momento milenios de espiritualidad explotan en vida, y a través de éstos, se crea una visión a su vez antigua y nueva de la Vida y la Muerte. Se empieza a conocer una faceta distinta del hecho de la Muerte. Se había creído que los egipcios estaban obsesionados con la muerte, y ahora se descubre que para ellos la muerte, no era más que una etapa más de la vida, antes de llegar a la eternidad. Con Champollión, la perspectiva que se tiene de Egipto da un giro radical. Hasta ahora, los hombres como Belzoni tan solo habían podido sacar a la luz los hechos de una civilización: Grandes sepulturas, hermosas obras de arte, joyas y objetos preciosos. Pero Champolión ha dejado a un lado los tesoros y ha hecho resurgir la Verdad de una Vida. Egipto ha cambiado ante los ojos del hombre moderno.
En cierta forma, Champollión también es un explorador, pues se zambulle de lleno en el alma egipcia. El camino que Champollión abre es un trayecto largo, muy largo, y que está muy lejos de madurar todavía, para lograr entender el sistema de la vida y de la forma de pensar en un egipcio. No solo se trata de un sistema en el cual la Vida y la Muerte mantienen una comunión enlazada, sino que es una Vida donde el Cielo y la Tierra se funden para formar una sola cosa: Egipto. Su historia sobrepasa el marco de la egiptología, y sus estancias en el Valle de los Reyes no contienen un simple valor histórico, sino que realmente fueron estancias que unían la vida del Valle de los Reyes con la vida del Más Allá. Percibe la realidad secreta del Valle. Pero su muerte frena el florecimiento de la naciente egiptología, pero no hay duda alguna de que Champollión es el ideal realizado de un egipcio resucitado del Más Allá.
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