Akhy - Egipto
Akhy-Egipto
Creaciones
Por Amenofhis III
De mi encuentro con Thot, el Gran Sabio
Permitidme, si os place que recuerde la maravillosa experiencia que ocurrió... ya no me acuerdo, pero fue en uno de los muchos momentos en los que añoro la maravillosa tierra del Nilo. Tan grande debió ser mi suspiro, que llegó a oídos de Thot, el gran sabio y patrón de los escribas, el cual se compadeció del sufrimiento de mi corazón y se apareció ante mí. Con su magia, emprendimos un maravilloso viaje hacia las Dos tierras, y en el transcurso del mismo, me relato esta historia, la de LOS NUEVE DIOSES:
Shu y Tefenet fueron los primeros hijos de Ra-Atum. Ellos se amaron con un amor intenso y profundo, tanto que al poco tiempo, Tefenet dio a luz a gemelos. El primero en nacer fue Geb, dios de la tierra, y luego Nut, diosa del cielo. El amor existía ya en ellos desde que habian sido concebidos. Así pues, permanecieron muchísimo tiempo abrazados, con la consecuencia de que entre la tierra y el cielo ya no quedaba espacio para que pudiera crecer o vivir ninguna criatura.
Con el tiempo, Ra-Atum se celó del amor de los amantes, y con gran ira, decidió separarlos. Así se lo hizo saber al padre de ambos, Shu, y el gran Dios pisó a Geb con su pie, y levantó a Nut en sus brazos y la mantuvo así, por encima de su hermano, de forma que no podían tocarse.
Nut, esperaba hijos de Geb, y cuando Ra-Atum se enteró, la maldijo para que no pudiese dar a luz en ninguno de los trescientos sesenta días del año. Shu se debatía entre el pie de su padre, y Nut desesperada, intentaba abalanzarse sobre los brazos de su amado.
Mientras tanto, Ra-Atum había dado vida a muchos ostros seres, entre ellos a Thot, dotado de gran sabiduría. Una noche, Thot levantó los ojos y vio a Nut encima del mundo, mientras se debatía intentando llegar a los brazos de su amante. Inmediatamente, sintió por ella un profundo amor, de una forma tan pura que se compadeció de ella. Decidió pues, ayudar a Nut, pero ¿cómo hacerlo sin levantar la ira de Ra-Atum? Entonces inventó el Senet, desafiando al resto de los dioses a jugar con el, haciendo apuesta con el tiempo. Poco a poco, Thot fue ganando a sus contrincantes, hasta ganar cinco días. Nut estaba maldita a no poder parir en los trescientos sesenta días del año, pero ahora Thot había añadido cinco más, para que la hermosa Diosa pudiese alumbrar a sus hijos.
El primer día, nació Osiris, ya coronado. El segundo, Haroeris. El tercero, en medio de grandes dolores nació Seth. El cuarto día, nació Isis, y el quinto Neftis.
Osiris e Isis se habían enamorado en el vientre de su madre, y pronto se convirtieron en marido y mujer. Seth y Neftis, también se casaron pero jamás existió un verdadero amor entre ellos.
Las dos hijas de Nut, eran muy diferentes. Isis era hermosa, valiente y astuta, era la Dama de la Magia, más sabia que millones de hombres. Neftis, también era hermosa, pero leal y dócil.
También Osiris era distinto de Seth. Osiris era hermoso, apuesto, noble y generoso. Su hermano, tenía la cabeza de animal salvaje, delatando su condición de ambicioso, maligno, cruel y malvado. Nunca perdonó a Osiris el que hubiese sido el primogénito, elegido a gobernar.
Ra Atum, con sus hijos Shu y Tefenet, con sus nietos Geb y Nut, y con sus biznietos Osiris e Isis, Seth y Neftis se convirtieron en los NUEVE DIOSES, llenando el cielo y la tierra de espíritus, demonios y divinidades menores. En aquel maravilloso y enigmático lugar, vivían todos ellos bajo el poder del Creador, Ra-Atum. Cuando todos los seres que debían hacer compañía a los Dioses fueron creados, Ra-Atum decidió crear al hombre.
Y el hombre nació de las lágrimas del Creador, tras haber recuperado a sus hijos Shu y Tefenet de las aguas del caos. Cuando las nuevas criaturas fueron formadas, el Creador les hizo una tierra para poder vivir. El Reino de Khemet.
Ra-Atum protegió Khemet de posibles peligros, formando unas enormes barreras de desierto, pero decidió crear también el Nilo, para que con sus aguas lo inundase periódicamente, y así sus habitantes poder tener ricas y abundantes cosechas. Decidió después dar forma a otros países, y para ello, creó un Nilo en el cielo, al cual el resto de los hombres llamaron lluvia.
A su vez, Ra creó las estaciones y las divisiones temporales, cubriendo la tierra de árboles, hierbas, flores y plantas de todo tipo. Luego creo los insectos y animales terrestres, peces y aves del cielo, y les infundo su aliento de la vida.
Ra-Atum, se satisfizo de todo lo que veía a su alrededor, y se paseaba cada día por su reino, o bien navegaba por el cielo con su Barca de Millones de años. Cada vez que veían el Sol, los habitantes de Khemet se alegraban y alababan al Creador. Para poder frenar las fuerzas del Mal, defender el orden y la justicia, Ra-Atum creó la realeza. Él fue el primero de los grandes reyes de Khemet, gobernando así, durante siglos y siglos.
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