Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

 

La Casa de la Muerte

Por Amenofhis III

El Peso de las Almas

Osiris fue un buen gobernante, mientras que Seth, su hermano, movido por la envida lo asesinó y lo descuartizó. Isis buscó sus restos por todo el Doble País, y con la ayuda de Anubis lo embalsamó. Esta maldad de Seth no queda impugne, ya que los dioses lo juzgaron y lo condenaron. Así pues, sucede que tras la muerte del hombre, incluso el propio faraón debe someterse al juicio, para poder gozar del reino de Osiris.

  Tras un largo recorrido por el Mundo Subterráneo, el difunto llega hasta Osiris, que junto con los cuarenta y dos dioses (que se representan así como los nomos de Khemet) se somete al juicio en la Sala de las Dos Verdades. El corazón se pesa en la balanza. En un extremo, las acciones del difunto, en el otro la pluma de la verdad. Usualmente, la diosa Mesjenet acompaña al difunto,  pues es ella quien habla a los Dioses. Ella elabora el Ka y decide su destino.

  Un hombre sostiene el cetro de autoridad, el Heqa. Los cuatro hijos de Horus, que son los vasos canopes, están ante el trono de Osiris, sobre una flor de loto. Horus, es el encargado de vigilar la balanza.  Thot como babuino, es el encargado de controlar las medidas. Anubis "el que cuenta los corazones", vigila el corazón.

  Ahora, el dios Thot anota, en calidad de escriba, el resultado del peso. Ante Osiris, el dios Anubis que acompaña al difunto, pues es Anubis el guardián de las Dos Puertas. Al fondo, Amit, el monstruo que devorará al difunto si el corazón pesa más que la pluma. Amit tiene cabeza de cocodrilo y patas de león e hipopótamo.

  La verdad es el contrapeso con el que se mide el corazón. Es Maat, representada como una diosa tocada con una pluma en su cabeza. En el platillo de la balanza, aparece Maat representada como Diosa, sentada sobre el platillo ó bien como una pluma de avestruz.

  Si el juicio se suepera favorablemente, el difunto va al paraíso, que es una gran llanura con canales. Es como el Khemet en el que ha vivido, pero en éste paraíso no existe el trabajo, pues son los ushebtis los que trabajan, no existen enfermedades, ni la pena ni el sufrimiento...

  El infierno es muy cruel. El difunto es convertido en demonio sin escrúpulos, pues su corazón ha sido devorado por Amit.  Amenazan el orden cósmico, y están conjurando continuamente por la muerte del faraón, pues durante los setenta días de la momificación, podrán  intentar sembrar el caos y el terror sobre la Tierra Negra. Sufren martirios y penalidades, que aniquilan su ser por entero.

   El deseo de cada hombre es pues, convertirse en  Osiris Dios de los Luminosos y poder así renacer como él lo hizo.

  En los Textos para salir al Día, se hace representar al difunto como Osiris. Así, si su nombre es Senmut, en su momia se escribirá: Osiris Senmut. Se le representará como Osiris envuelto en un sudario, protegido por Nejbet y por Uadjet. Nejbet es la diosa buitre, que porta la corona blanca y es protectora del Alto País. Extiende sus alas para proteger al dios de los muertos. Lleva el Chen, anillo que simboliza la eternidad y protección para el faraón. La diosa cobra Uadjet es también llamada Uto, y es la protectora del Bajo País, por lo que su cabeza porta la corona roja. Extiende también sus alas sobre el Dios de los Luminosos, y porta también el Chen. Ambas Diosas reposan sobre un cesto de tela, que  idealiza el Sillón de Oro.

  Es pues éste, un momento importante para el difunto, pues de sus acciones en vida dependerá el destino de su eternidad.

 


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