Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

 

Personajes de Egipto

Por Amenofhis III

Los grandes egiptólogos

Howard Carter, el inglés convertido en egipcio

 

En 1904, Carter tiene una hermosa carrera. Gastón Masperó esta muy satisfecho y va a concederle un ascenso. Pone bajo su responsabilidad el paraje de Saqqara yGizeh. Esto produce una gran desgracia para Howard, que se ve obligado a abandonar el Valle. Después de su instalación en El  Cairo, se ve envuelto en un incidente que  se exagera en demasía: un grupo de turistas franceses, con una borrachera impresionante exigen visitar el Serapeum a altas horas de la noche. El guarda egipcio se niega, y el frances que está más etílico  llama "sucio árabe hijo de perra" al guarda, quien la emprende a puñetazos con el grupo antes de que Carter pueda mediar palabra. Tras este momento incierto y de tensión, Carter intenta dialogar con los turistas, los cuales siguen empecinados en su visita. Con una exquisita elegancia, Carter los manda en compañía de los cuatro vientos. Al día siguiente, Masperó se presenta en Guizeh. Explica a Carter que los franceses lo han denunciado. Tienen amistades en el consulado ingles, que ha presionado a Masperó para que exija las disculpas de  Carter. Howard, que se ha convertido ya en un auténtico egipcio del imperio faraonico, se niega . El orden cósmico se alterará si una sola tiniebla irrumpe en el paraíso terrenal, que es Egipto. No puede consentir que, tras vivir, soñar, sufrir, amar y sentir hasta un punto sin igual la vida del antiguo Egipto, el verbo de Maat sea pisoteado por unos turistas borrachos.

  Masperó no obtiene la rendición de Carter, y los demandantees solicitan una entrevista con Lord Cromer, el alto comisario británico, el hombre fuerte de Egipto. Para más señas, poco simpatizante de Carter. El comisario cree la mentira y toma partido contra el joven arqueólogo. Masperó se ve obligado a despedir a Howard Carter. Pero, ¿por qué va a consentir Carter arrastrase a los pies de la injusticia? Howard vuelve a su oficio de pintor, viviendo pobremente en El Cairo. Ve como su amado valle se aleja cada día más de él. No obstante, continúa escuchando cada noche, aquel dulce susurro del Viento del Norte...

  El Servicio de Antiguedades es un rotundo fracaso solo dos meses después de la partida de Carter.  Se ha formado un caos tal que no se ha hecho ni un solo descubrimiento desde la marcha del joven. Se han juntado entre si, un montón de aficionados que no saben ni donde empezar a excavar, y cuando lo hacen, lo hacen en el lugar equivocado.

  Theodore Davis ha descubierto el mobiliario fúnebre de los padres de la reina Tiy, y Masperó quiere que sea Carer quien pinte el inventario.  Los suegros de Amenhotep III, el padre de Akhenatón... otra vez vuelve a sonar en su mente el nombre de Tutankhamon, y Carter regresa a Luxor.

 

  1907, George Edward Stanhope Molyneux Herbert, conocido en El Cairo como Lord Carnarvon, hacía ya  un  año que llegara desde Inglaterra a Egipto, para intentar curar su enfermedad, debido al clima seco de Egipto. Lord Carnarvon, que ha realizado varios, pero muy pobres descubrimientos como momias de gato, ha comenzado a sentir una extraña sensación para con Egipto. Acude al director del Servicio de Antiguedades, Masperó, para obtener una licencia, pues es su deseo convertirse en excavador profesional y aprender las costumbres y la vida del Antiguo Egipto.  Pero, necesita ayuda, la del mejor arqueólogo, pero él no conoce a ninguno...y Masperó, que ha recibido muy duras críticas por su falta de eficacia en las excavaciones, los cuales muchos llegan inexplicablemente a manos de extranjeros, ve una luz junto al nombre de Carter. Si Howard Carter vuelve a excavar, el Servicio volverá a obtener preciosos objetos. Así pues, tras una muy tensa entrevista en el Luxor Hotel, tensa porque al principio Carer desconfía de la sinceridad del Lord, nace una sociedad indisoluble ya por nunca jamás: Carnarvon-Carter.

  Carnarvon lleva en Egipto desde 1906 , ignora que a él también iva a morderle el pato de los jeroglíficos, tal como había mordido a Carter y al mismo Champollión.

    Todo Luxor, y probablemente todo Egipto, conoce el sueño de Carter, que no es otro que Tutankhamon. Todos se burlan, pero las risas acallan cuando George Legrain exhuma los restos de una estela de un monarca del cual no se dice el nombre, pero que habla de su regreso a Tebas despues de abandonar el Horizonte de Atón.

  Carter instala su casa de excavación en una plataforma, que está a 20 minutos del Valle de los Reyes. Y, así, el 21 de diciembre de 1907, Davis descubre el material de embalsamamiento de Tutankhamon, bajo los incrédulos ojos de Carter. Un tejido del añó sexto del reinado del jóven faraón, los restos del banquete fúnebre, miles de trozos de alfarería con el nombre de Nebejeperure Tutankhamon, pero, ¿dónde se halla el cuerpo del rey?

  Así llega 1912, Davis está ya muy viejo y los últimos descubrimientos han sido más bien fracasos. Este invierno de 1912 se anuncia como el último para Davis. Sabe que Carnarvon desea la concesión del Valle de los Reyes, pero lo que más le irrita es que Carter pueda descubrir a su faraón.

  Howard ha estudiado muy bien el equipo de Davis, recavando mucha información sobre los hechos. Ha trazado un gran mapa del Valle, y sabe donde no debe excavar. En 1914, Masperó tambien está demasiado viejo. Lleva 14 años al frente del Servicio de Antiguedades. Davis ha regresado a américa. Finalmente, el Valle de los Reyes es de Carter. El contrato estipula que  si consiguen encontrar una morada para la eternidad intacta, esta pasara a ser propiedad del Gobierno egipcio, pero los tesoros que albergue se repartiran. Dicho contrato fue estipulado así ya que  Masperó y el gobierno egipcio no creían que Carter fuese a descubrir ninguna.¡Todo el mundo sabe que no existen moradas intactas!

  Pero Howard Carter tiene unos grandiosos planes. Va a necesitar más de trescientos obreros. Las labores de desescombro van a ser colosales. Se ha  excavado sin seguir un plan de trabajo, pero ahora Carter comienza el suyo, y lo comienza en la zona llamada "el triangulo de los tres cantores de Amón": Ramses II, Merenptah y Ramses VI. Todo es maravilloso, pero de repente, en el verano de 1914 estalla la Gran Guerra Mundial.

  Las noticias de la guerra son continuas en Egipto, pero no en el Valle. En el Valle de los Reyes se respira todavía el aire sagrado del Antiguo Egipto. Las voces de los vientos del Valle no hablan de guerra, sino de serenidad y de paz y armonía... del Egipto de los Faraones. 

  En 1916 muere Gastón Masperó, el último aventurero de Egipto, y con él, algo se muere tambien en Egipto. 

  Poco antes de la declaración de guerra, Carter ha descubierto la morada de eternidad de Amenhotep I. De 1915 a 1917, Howard recorre el valle, completa su mapa, vuelve a leer sus notas y se prepara para el momento en que Carnarvon le propicie lo que finalmente necesita para sus excavaciones.

  Descubre la morada de la princesa Neferu, hija de Hatshepsut, y cuyo sarcófago había sido hecho para la reina, antes de ser coronada faraón.

  En diciembre de 1917, Carter se instala defenitivamente en el Valle. Para demostrarlo, la casa en la que durante más de una década había vivio Davis, Carter la convierte en almacen. Provoca a los egiptólogos residentes en Egipto y despierta muchos celos. El , un don nadie que no posee título universitario alguno, que ho ha estudiado en las Escuela de Egiptólogos de Francia, tiene a su placer a todo un millonario que lo ha dotado de los mejores y más modernos instrumentos de trabajo, como el útil rail por el que se desplazan las vagonetas que quitan los escombros. Pero, da igual, todo eso no importa. Sin duda Carter es un loco, un inconsciente que no hace caso a los verdaderos profesionales, que todos y cada uno admiten que no existe ninguna morada de eternidad intacta en el Valle de los Reyes. Caerá, sin duda, ridiculizado, y el viejo inglés, arruinado.

  En este diciembre de 1917, Carter contrata a Ahmed Girigar como su reis, asegurandose así una completa meticulosidad de trabajo. CArter llega a un nivel del valle totalmente desconocido, ya que la morada de Ramses VI ha sido perforada quince pies por debajo del suelo original, hallandose los restos de las casas de barro usadas por  los constructores. Por  todo esto, a principos de 1918, concluye su primera campaña, alejandose así de la morada de Tutankhamon, que esta muy  próxima.

   En 1918, Egipto sufre las consecuencias de la guerra, pero aún así, éstas no logran llegar al Valle. En 1919, todo cambia. Existen dos ricos compradores.  Por un lado, Carnarvon, y en frente, el Metropolitan Museum de Nueva York. Se llega a un acuerdo gracias a Carter ofreciendo hallazgos a Carnarvon y al mueso. Esto propicia una importante suma de dinero,  pero no hace falta decir que esto trae de cabeza al museo británico.

  A finales de 1920, Carnarvon está en Egipto, y viaja con su mujer Lady Almina y su  hija Evelin. Por suerte para Carter, dos días antes de la llegada de los visitantes, descubre ante la morada de Ramsés VI un depósito de cimientos, y mejor aún, frente a las de Merenptah y Ramsés II un escondrijo con los objetos usados en el entierro de Merenptah, incluyendo trece jarrones de alabastro hermosísimos, y de un gran valor.

  En la navidad de 1920, ya ha estudiado a fondo la morada de Merenptah, limpiado la de Ramses XI, la cual se usa de comedro para la cena de ests fechas.

  Descubre los vasos canopes del rey Snenfer. Poco despues, el depósito de cimientos de Merit-Re Hatshepsut, la esposa de Tutmosis III y madre de Amenhotep II. Durante 1921, pobres hallazgos tiene. El más valioso es un vaso canope de la reina Tajat, esposa real de Seti II. Carnarvon está decidido: el Valle está mudo, pero ¿cómo decirle a Carter que todo ha terminado?Carter moriría en el Valle.

  En el vernano de 1922, Carnarvon cita a Carter en Highclere, su castillo de Inglaterra. No puede ser, Carter sabe que este es el final, pero debe insistir, al Valle le falta el más valioso de sus secretos.  El lo sabe, por que el Valle de los Reyes  le ha hablado. Carnarvon, con 56 años y enfermo, acepta la última campaña en el Valle, pero si no se descubre nada, el propio Carter debe dar por finalizada la aventura. La última campaña.

   Carter inicia la última temporada, y en el otoño de 1922 juega su última carta, y cava sobre los restos de las cabañas de los obreros ramésidas, alcanzando un nivel anterior, a fuerza, de la XVIII dinastía.

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