Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

 

La Casa de la Muerte

Por Amenofhis III

Anubis, el eterno guardián

Anubis es el nombre griego que recibe la deidad egipcia conocida como Inpu ó Inep. Su traducción exacta sería "Ser joven" ó "Perro joven" . Su relación es indiscutiblemente funeraria. No se sabe con exactitud ni cuando ni como resurge este perro guardián de las necrópolis, pero seguramente, al tiempo que los cuerpos eran enterrados en la arena, estos chacales del desierto se guarecían en las propias necrópolis, donde allí tenían alimento asegurado.

   Antes de que las dos coronas se fundiesen sobre la frente del primer faraón, cada nomo tenía sus propios dioses locales. Al llegar la unificación, hubo una absorción en un mismo panteón que dio lugar a divinidades de carácter nacional.  En Asiut es donde se encuentra el principal culto de Anubis. Se llega a considerarlo como un Horus, y esto supone  que Anubis es también hijo de Osiris. En caso materno, será fruto de un adulterio de Osisis con Nefthys. Finalmente, es a Bastet a quien se le otorga el papel de madre. Sea como fuere, Anubis es asociado con las más importantes divinidades de todo Egipto, y goza por ello de un tremendo prestigio.

    El papel de Anubis como guardián de las puertas, es un papel de vital importancia, pues es Anubis quien debe garantizar el buen paso del difunto, una vez en el Más Allá, hasta la Sala de las Dos Verdades, donde allí, el juez supremo Osiris, será garante de la pesada del alma. Una vez separados el Ka y el Ba, Anubis recibe al alma ante las puertas del Amenti. Anubis y el alma del difunto, comienzan un viaje por  los confines del mundo, hacia una de las montañas que son los cuatro pilares que sostienen el cielo. Embarcados sobre una barca llamada Jeper, inician el descenso por el Nilo celeste hacia las puertas de la Amduat, donde allí, agazapada  aguarda Apofis, la temible serpiente de los infiernos. Mientras que unos seres monstruosos intentan arrojarse sobre los dos viajeros, extraños babuinos gigantescos pretenden hacerse con el alma del difunto, que horrorizado contempla la terrible escena. En el silencio, tan solo se oyen horribles gritos que provienen de las entrañas del infierno subterráneo, lamentos de sombras errantes que deambulan sin control sobre los dominios de Apofis.

     Para salir con éxito de semejante horror, el alma del difunto debe dejar que Anubis lo guíe hacia las Siete Puertas, cada una de ellas custodiada por una divinidad, y el dios chacal ayuda al difunto a hallar las palabras adecuadas para que las puertas le sean abiertas. Tras pronunciar la frase " Abrid la puertas, sed mis guardias", el difunto penetra en una sala flanqueada por siete pilares. Tras pasar por el último, y hallándose ya agotado, llega por fin a la Sala de las Dos Verdades. Osiris, sobre su trono, está listo para comenzar la pesada de las Almas.

      Anubis recibe el nombre de "Señor del País Sagrado", y por ello está vinculado a la santa necrópolis de Abydos. Recibe también el nombre de "Señor de Re-Setau", y por ello, su unión con la necrópolis de Menfis es garante de la vida en el Más Allá. Es también "El Señor de las Cavernas", y por ello es el protector de la necrópolis de Asiut. Para el pueblo, es "El que Pone en la Tierra" , "El que está en sus vendas" , " El que cuenta los corazones".

 


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