Arqueología en Miraflores

 

La Escuela Taller es un programa de formación desarrollado por el Ayuntamiento de Sevilla, con apoyo del INEM, que surge por el impulso ciudadano del Comité Pro Parque Educativo Miraflores, una asociación vecinal, cultural y ecologista que centra sus actuaciones en el Parque de Miraflores con el objetivo de convertirlo en un polo dinamizador para crear proyectos ciudadanos sólidos e innovadores tendentes a la mejora de la vida en los barrios.

En este proyecto, la investigación histórica es una necesidad para conocer el entorno y para dotar de señas de identidad a una población mayoritariamente desplazada de sus barrios y poblaciones de origen. La zona había permanecido con un carácter eminentemente agrario hasta los años 60 y, sobre todo, los 70 del pasado siglo, en los que la vorágine constructiva acabó por urbanizarla rápidamente, de una manera desarticulada, con enormes carencias de servicios y, por supuesto, destruyendo masivamente todos aquellos elementos que servían de hitos, de referencia en el espacio extramuros. Los nuevos vecinos se organizaron rápidamente demandando servicios y, especialmente, interesándose por la Historia de esta zona olvidada, propugnando su estudio y conservación.

Ya desde 1979 se viene trabajando en el Distrito Macarena en la investigación del territorio y su difusión mediante la participación ciudadana, inquietud que se concreta en 1983 con la creación del Comité Pro Parque Educativo Miraflores que centra su reivindicación en la construcción de un espacio verde con unos planteamientos que difieren de la tendencia general y diseño habitual de los parques. La concepción de un parque educativo que base su diseño en la recuperación del territorio desde una óptica ecologista y de respeto al patrimonio histórico queda finalmente plasmada en el plan POMAL Parque de Miraflores creado por el Ayuntamiento de Sevilla en 1995 y por el Plan Especial Parque de Miraflores de 1997.

El valor del patrimonio histórico existente es de tal calibre que se procedió a su incoación como Bien de Interés Cultural en 1988 y a su aprobación definitiva en 1996. En resumen, podemos definir el patrimonio existente como un compendio de la historia agraria de Sevilla en los últimos 2000 años y, ahora con el nuevo yacimiento calcolítico recién descubierto, podemos ampliarla hasta los orígenes de las actividades productivas en el Bajo Guadalquivir. El asentamiento rural romano, la finca y fuente de la Albarrana de origen islámico, la hacienda de Miraflores heredera de la conquista cristiana, las norias y todo el complejo de captación de aguas hasta el secadero de tabaco de mediados de este siglo, ofrecen un panorama general de los usos y costumbres y de la tecnología agrícola de las poblaciones fuera de la ciudad y que han sido objeto de varios estudios arqueológicos.

Nuestro trabajo está directamente imbricado en estos planteamientos y nos ha permitido explorar una perspectiva de la Arqueología y el Patrimonio Histórico, no como recurso económico, tendencia de la que se abusa hasta el punto de que lo que antes era Patrimonio Histórico, ahora abreviamos en patrimonio, sino como recurso social, de formación, de educación y de arraigo de las personas que en su entorno van a ser los primeros destinatarios de esta nueva Historia que se escribe extramuros de la ciudad. Un Patrimonio Histórico que sirve de contrapunto a los grandes "monumentos", iglesias, catedrales, palacios, ciudades imperiales que forman el núcleo de nuestros Bienes de Interés Cultural, y sin el cual estos últimos carecen de sentido.

Como referencia geográfica, el Parque de Miraflores se encuentra ubicado en el distrito Macarena, en el norte de la ciudad de Sevilla a unos 2,5 kilómetros de las murallas, en unos terrenos eminentemente rurales que fueron urbanizados durante la expansión de la ciudad a partir de los años 70. Está limitado al norte por la Ronda Super-Norte y dividido en dos por la ronda Norte que conecta los extremos de la SE-30. Al oeste se encuentran las barriadas de Pino Montano, Los Mares, Parqueflores, San Diego, Los Arcos, Nuevo Parque y Parque Atlántico. Frente al carácter residencial del límite occidental, al Este se extienden los Polígonos industriales Store y Calonge. Los terrenos en los que se asienta el Parque están situados en la unión de la primera terraza del Guadalquivir donde desemboca el arroyo Tagarete con su llanura de inundación. Bajo las capas de la terraza se sitúan las margas azules impermeables lo que motiva el afloramiento de manantiales, como la fuente de la Albarrana, y una abundancia de agua tradicionalmente explotada por medio de pozos. Es, además, el único lugar a salvo de las inundaciones hasta la cornisa del Aljarafe.

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