PROFESIÓN
DE FE CATÓLICA
Y
JURAMENTO ANTIMODERNISTA DE SAN PIO X



1º) Yo, N.N., de
__ años de edad, nacido fuera de la Iglesia Católica, he
sostenido y creído errores contrarios a su enseñanza. Ahora,
iluminado por la gracia divina, me postro ante vos, reverendo
Padre, teniendo ante mis ojos y tocando con la mano los santos
Evangelios. Y con una fe firme creo y profeso todos y cada uno de
los artículos contenidos en el Simbolo de la Fe usado por
la Santa Iglesia Romana, a saber:
Creo en un solo Dios
Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra, de todas
las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo.
Hijo unigénito de Dios. Y nacido del Padre, antes de todos los
siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios
verdadero. Engendrado, no formado; consubstancial al Padre, y por
quien todo ha sido creado. El mismo que por nosotros los hombres y
por nuestra salvación bajó de los cielos; y se encarnó por obra
del Espíritu Santo, en las entrañas de la Virgen María y se
hizo hombre. Fue también crucificado por nosotros bajo el poder
de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado. Y resucitó al tercer
día, conforme a las Escrituras. Y subió al cielo y está sentado
a la diestra del Padre. Y otra vez vendrá con gloria a juzgar a
los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo también en
el Espíritu Santo, Señor y vivificador, el cual procede
del Padre y del Hijo. Quien con el Padre y el Hijo, es al mismo
tiempo adorado y glorificado, el cual habló por boca de los
profetas.
Creo en la Iglesia,
Una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso que hay
un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Y espero la resurrección
de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén
2º) Acepto y
abrazo firmemente las tradiciones apostólicas y
eclesiales, así como todas las demás observancias y
constituciones de la Iglesia.
3º) Del mismo modo
acepto la Sagrada Escritura de acuerdo con aquel sentido
que la santa madre Iglesia sostuvo y sostiene, ya que es su
derecho el juzgar sobre el verdadero sentido e interpretación de
las Sagradas Escrituras; y no las recibiré e interpretaré sino
de acuerdo con el consentimiento unánime de los Padres.
4º) Profeso también
que los Sacramentos de la nueva ley son, verdadera y
adecuadamente, siete en número, instituidos para la salvación;
aunque no se necesita recibirlos todos. Ellos son: bautismo,
confirmación, Eucaristía, penitencia, extremaunción, orden y
matrimonio; y todos confieren la gracia. De estos, el
bautismo, la confirmación y el orden no pueden ser repetidos sin
cometer sacrilegio. Asimismo, recibo y acepto los ritos de la
Iglesia católica que han sido recibidos y aprobados en la solemne
administración de todos los sacramentos mencionados.
5º) Abrazo y
acepto todas y cada una de las partes de lo definido y declarado
por el santo Concilio de Trento acerca del pecado original
y la justificación.
6º) Asimismo
profeso que en la Misa se ofrece a Dios un verdadero,
apropiado y propiciatorio sacrificio por los vivos y muertos; y
que en el santísimo sacramento de la Eucaristía están
verdadera, real y substancialmente el cuerpo y la sangre, junto
con el alma y la divinidad, de nuestro Señor Jesucristo; y que
allí tiene lugar la conversión de toda la substancia del pan en
su cuerpo, y de toda la substancia del vino en su sangre, y esta
conversión la Iglesia católica llama transubstanciación.
Confieso que cada una de las especies se recibe a Cristo todo y
entero.
7º) Sostengo
firmemente que existe el Purgatorio, y que las almas
detenidas allí son ayudadas por los sufragios de los fieles.
8º) Asimismo, que
los Santos reinantes con Cristo deben recibir honra y
plegarias, y que ellos ofrecen plegarias a Dios en nuestro
beneficio, y que sus reliquias deben ser veneradas.
9º) Resueltamente
afirmo que las imágenes de Cristo y la siempre Virgen
Madre de Dios, y asimismo aquellas de otros santos, deben ser
cuidadas y conservadas, y que se les debe mostrar el honor y la
reverencia debidas.
10º) Afirmo que el
poder de las indulgencias fue dejado por Cristo a la
Iglesia, y que su uso es eminentemente beneficioso para el pueblo
cristiano.
11º) Reconozco a
la Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia, madre y
maestra de todas las iglesias, y prometo y juro verdadera
obediencia al Romano Pontífice, sucesor de San Pedro, el príncipe
de los apóstoles, y Vicario de Jesucristo.
12º) Además,
acepto indudablemente y profeso todas aquellas otras cosas que han
sido transmitidas, definidas y declaradas por los Sagrados Cánones
y Concilios Ecuménicos, especialmente el Sagrado Concilio
de Trento y el Concilio General del Vaticano; y de
manera especial todo lo que concierne a la infalibilidad y primado
del Romano Pontífice. Al mismo tiempo, también condeno, rechazo
y anatematizo cualquier cosa contraria, y cualquier herejía que
ha sido condenada, rechazada y anatematizada por la Iglesia.
-Se pone de rodillas, y extendiendo su mano
derecha sobre los Santos Evangelios, continua-
Esta verdadera fe
católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, que ahora
libremente profeso y sinceramente sostengo, yo el mismo N. N. prometo,
hago voto y juro que es la que resueltamente he de
mantener y confesar, con la ayuda de Dios, en toda su integridad y
pureza hasta mi último aliento, y haré todo lo que pueda para
asegurar que los que de mi dependen, y sobre los que tenga yo
cuidado, sostengan, enseñen y profesen públicamente esta misma
fe.
De esta manera me
ayuden Dios y estos santos Evangelios.
JURAMENTO ANTIMODERNISTA, DE SAN PIO X.
Yo, N.N., abrazo y recibo firmemente todas y
cada una de las verdades que la Iglesia por su magisterio, que no
puede errar, ha definido, afirmado y declarado, principalmente
los textos de doctrina que van directamente dirigidos contra
los errores de estos tiempos.
En primer lugar, profeso que Dios,
principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto
también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón,
por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras
visibles de la creación, como la causa por su efecto.
En segundo lugar, admito y reconozco los
argumentos externos de la revelación, es decir los hechos
divinos, entre los cuales en primer lugar, los milagros y las
profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la religión
cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente
proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos
los hombres, incluso en el tiempo presente.
En tercer lugar, creo también con fe firme que
la Iglesia, guardiana y maestra de la palabra revelada, ha
sido instituida de una manera próxima y directa por Cristo en
persona, verdadero e histórico, durante su vida entre
nosotros, y creo que esta Iglesia esta edificada sobre Pedro, jefe
de la jerarquía y sobre sus sucesores hasta el fin de los
tiempos.
En cuarto lugar, recibo sinceramente la
doctrina de la fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido
de los Apóstoles, SIEMPRE CON EL MISMO SENTIDO Y LA MISMA
INTERPRETACIÓN. POR ESTO RECHAZO ABSOLUTAMENTE LA SUPOSICION
HERETICA DE LA EVOLUCION DE LOS DOGMAS, según la cual estos
dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que
les ha dado la Iglesia en un principio. Igualmente, repruebo todo
error que consista en sustituir el deposito divino confiado a la
esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica
o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a
poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el
futuro de un progreso indefinido.
En quinto lugar: Sostengo con toda certeza y
sinceramente profeso que la fe no es un sentimiento ciego
de la religión que brota de los escondrijos de la subconciencia,
bajo presión del corazón y la inclinación de la voluntad
formada moralmente, sino un verdadero asentimiento del
entendimiento a la verdad recibida de fuera por oído, por el que
creemos ser verdaderas las cosas que han sido dichas, atestiguadas
y reveladas por el Dios personal, creador y Señor Nuestro, y lo
creemos por la autoridad de Dios, sumamente veraz.
También me someto con debida reverencia y de
todo corazón me adhiero a las condenaciones, declraciones y
prescripciones todas que se contienen en la Carta Encíclica Pascendi
y en el decreto Lamentabili:
1º) Particularmente en lo relativo a la que
llaman historia de los dogmas.
2º) Asimismo repruebo el error de lo que
afirman que la fe propuesta por la Iglesia puede repugnar
a la historia y que los dogmas católicos, en el sentido en
que ahora son entendidos, no pueden conciliarse con los más
exactos orígenes de la religión cristiana.
3º) Condeno y rechazo también la sentencia de
aquellos que dicen que el cristiano erudito se reviste de doble
personalidad, una de creyente y otra de historiador,como si
fuera lícito al historiador sostener lo que contradice a la fe
del creyente, o sentar premisas de las que se siga que los dogmas
son falsos y dudosos, con tal quye éstos no se nieguen
directamente.
4º) Repruebo igualmente el método de juzgar e
interpretar la Sagrada Escritura que, sin tener en cuenta
la tradición de la Iglesia,analogía de la fe y las normas de la
Sede Apostólica, sigue los delirios de los racionalistas y abraza
no menos libre que temerariamente la critica del texto como regla
unica y suprema.
5º) Rechazo además la sentencia de aquellos
que sostienen que quien enseña historia de la teología o
escribe sobre esas materias, tienen que dejar antes a un lado la
opinión preconcebida, ora sobre el origen sobrenatural de la
tradición católica, ora sobre la promesa divina de una ayuda
para la conservación perenne de cada una de las verdades
reveladas, y que además los escritos de cada uno de los padres
han de interpretarse por los solos principios de la Ciencia,
exluida toda autoridad sagrada, y con aquella libertad de juicio
con que suelen investigarse cualesquiera monumentos profanos.
6º) De manera general, finalmente, me profeso
totalmente ajeno al error por el que los modernistas sostienen que
en la sagrada Tradición no hay nada divino,o, lo que es
mucho peor, lo admiten en el sentido panteístico, de suerte que
ya no quede sino el hecho escueto y sencillo, que ha de ponerse
alnivel de los hechos comunes de la historia, a saber: unos
hombres que por su industria, su ingenio y diligencia continúan
en las edades siguientes la escuela comenzada por Cristo y sus
Apostoles.
7º) Por tanto, mantengo firmísimamente la fe
de los Padres y la mantendré hasta el poster aliento de mi vida
sobre el carisma cierto de la verdad, que está, estuvo y
estará siempre en la sucesión del episcopado desde los
Apostoles; no para que se sostenga lo que mejor y más apto pueda
parecer conforme a la cultura de cada edad, sino para que nunca
se crea de otro modo, nunca de otro modo se entienda la verdad
absoluta e inmutable desde el principio por los Apóstoles.
-Se pone de rodillas, y extendiendo su mano
derecha sobre los Santos Evangelios, continua-
Todo esto prometo que lo he de guardar
integra y sinceramente y custodiar inviolablemente sin apartarme
nunca de ello, ni enseñando ni de otro modo cualquiera de palabra
o por escrito. Así lo prometo, así lo juro, así
me ayude Dios y estos Santos Evangelios de Dios.
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