LA
JUDEO MASONERÍA EN LA DESTRUCCIÓN DE LA DOS VECES MILENARIA
IGLESIA



Tomado de CAM: Católicos Anti-Montinianos, publicado
originalmente en "El defensor de la Fe", XXVI, Nº
303-304, Ene-feb 1998, Mexico. La inclusión de este texto no
implica nuestra adhesión al sedevacantismo.
"Los
judíos, de los que se trata (en este escrito) son los que el
Apocalípsis llama mentirosos, (Apoc. II, 9), y que condena la
Biblia cuando dice: "Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de Mí" (Isaías); estas gentes
tienen el corazón duro (Deut. IX, 6; San Mat.: XIX, 8); son ávidos
de ganancias (Sal.: CXVIII, 36; Miqueas II, 9; Rom.: II, 21-22); pérfidos
(Oseas XII, 7); ellos preparan el Anticristo (II Tesal. II,
3)".
"A
esta generación de judíos pertenece Jacob Franc (1719),
sucesivamente judío, turco, católico Romano, católico griego,
fundador en Polonia de una secta que aún hoy día subsiste. Al término
de un largo estudio, el Diccionario Apologético de Alés (Tomo
II), dice de este género de judíos que, se encuentran en todas
partes donde existe el anticristianismo", y que San Pablo los
declara: "enemigos de todos los hombres" (II Tim. I,
15). Desde entonces que no se dice más que: "es el
Cristianismo el que hizo nacer el antisemitismo". Nada hay más
falso. Horacio, poeta latino que nació 65 años antes de Cristo,
dispara en sus versos inmortales, flechas de aceradas contra los
judíos. El historiador Tácito (55-113), escribe en sus
"Historias": "Todos los malvados que renegaban del
culto de su patria, aportaban a los judíos, tributos y
ofrendas". Y en otra parte: "Los judíos, entre ellos,
son de una lealtad a toda prueba y de una gran caridad; pero
contra el resto de los hombres no son más que odio y
hostilidad".
"La
Iglesia naciente fue víctima designada por este odio. Un judío
militante, Bernard Lazare, se glorificaba en un libro parecido en
1894 y reeditado en 1969 bajo el título: "El
Antisemitismo". Este individuo escribe: "(Los judíos),
dieron armas a los que combatieron a Jesús; en los asaltos hechos
contra la Iglesia ellos estuvieron en primera fila". Cuando
el filósofo epicúreo, Celso, en el siglo 2, emprendió la tarea
de volver irrisorios los Evangelios, asemejándolos a libros de
magia, puso la materia de su lucha en los escritos de los judíos
de su tiempo. Por otra parte, es muy fácil probar la aportación
judía de la Revolución Francesa, y en el anticatolicismo que la
animaba. El hecho de las Hostias apuñaladas, el martirio del niño
de 29 meses, Simeón, llevado a cabo por la Comunidad Judía de
Trento, el día de Viernes Santo, en 1475, cuyos componentes
bebieron de su sangre, etc., no son más que el exceso de una
torpeza que descubre el juego más sutil de intelectuales".
"Estos
son los pensamientos judíos que, comprendiendo que los ataques
frontales fortificaban a la Iglesia, en el siglo XIX cambiaron de
táctica. Adoptaron la de el "Caballo de Troya". La
tesis se resume en esta frase: "Lo que nosotros debemos
buscar, pedir y esperar, es un papa según nuestras
necesidades". Nubios, escribió en el 3 de Abril de 1855:
"Nosotros debemos llegar a través de pequeños medios bien
graduados aunque mal definidos, al Triunfo de la Revolución por
un papa". (Estos textos fueron publicados por orden de S.S. Pío
IX en 1858). Desde entonces se infiltraron en la Iglesia. Y así
tenemos el caso, (por no remontarnos más dentro de la Historia de
la Iglesia), a la sombra del gran Pío XII, y durante su
Pontificado, ejerciendo una gran influencia un cardenal llamado
Bea, nacido judío, con el nombre de Bear, así como los Mons.
Braum, Oesterreicer, ambos judíos convertidos. Su influencia fue
grande en el proceso de elección de Juan XXIII, y, durante su
"pontificado". Desde que la Tiara cubrió su cabeza,
este "papa" fue insistido por el cardenal Bea, para que
recibiera al Presidente del "Movimiento Judío Mundial",
Godman. Roncalli, le afirmó su decisión de hacer admitir por el
Concilio, un texto Absolviendo a los judíos del deicidio del
Viernes Santo; pero, que para esto era preciso que se llevase a
cabo un llamamiento venido de todos los judíos existentes del
mundo. Esto fue hecho, etc. Paulo VI era de ascendencia judía por
parte de su abuelo materno, y por parte de su madre. Paulo VI, en
ocasiones vestía el EPHOD, Insignia de Sumo Sacerdote; éste lo
llevaba encima en el momento que condenaba a Jesús". (Rvdo.
Padre Henri Mouraux).
La
Judeo-masonería estableció un plan que de manera cronológica
había de suceder Mons. J. Bautista Montini a Pío XII. Pero aquél
(Secretario de Estado del Vaticano), tras el asunto Alighiero Tondi
fue destituído por el Pontífice,
quien lo trasladó a Milán, al que puso un vigilante. Se
desprendió de él con el fin de no nombrarle Cardenal y no
hacerle papable [es decir, elegible para ser papa. N. del que
transcribe]; además, conocía su ambición por la Tiara. Este
hecho hizo fracasar el plan. Es entonces, que Mons. Angelo
Roncalli, fue advertido en agosto de 1954 por su conocido
consejero francmasón (revista masónica: "Les echos du
Surnaturel", No. Diciembre-Enero, 1961), que debía
prepararse a suceder a Pío XII: (San Pío X tuvo que acabar con
cualquier interferencia de poderes extraños en la elección de
los Papas. Aquéllos, aún no provenían de la Tenebrosa
Sinagoga). Asimismo, preparar un Concilio previsto para facilitar
a los modernistas hacerse con el Poder, con arreglo a un proceso
minuciosamente descrito por el Rvdo. P. Wiligen, en su libro:
"El Rhin se lanza en el Tíber". Leyendo ese libro se
llega al conocimiento de los secretos del complot y de la manera cómo
Angelo Roncalli y luego Batista Montini, modificaron varias veces
el plan para asegurar el triunfo de la secta Modernista. El
modernismo, "compendio de todas las herejías", en
palabras de San Pío X, fue condenado por este Santo Pontífice
con las palabras más duras con que jamás ha sido anatematizada
herejía alguna. Aunque así condenada esta secta, no desapareció,
sino que se constituyó en sociedad secreta, y trabajó
solapadamente. En ella está incurso Angelo Roncalli, antes de ser
creado Cardenal, en enero de 1953. Un grueso legajo, que el
interesado hizo naturalmente desaparecer cuando recibió el
nombramiento, contenía la prueba de que estaba instalado en la
herejía del modernismo desde hacía largo tiempo. Por lo que
respecta a la Masonería, en el libro, "Las Profecías de
Juan XXIII" escrito por Pier Carpi, se da a entender que
Angelo Roncalli, estando en Turquía en el año de 1935, se inició
en la secta del ROSA-CRUZ (grado 18 de la Masonería), con el
nombre de "Johan". En dicho libro, el autor hace un
elogio ditirámbico de Angelo Roncalli, como uno de los más
grandes papas por su obra liberal llevada a cabo.
Desde
el momento de asumir el poder, Juan XXIII, fue llamado por los
perspicaces, el "papa de la Transición", porque era el
encargado de nombrar "Cardenal" a J. Bautista Montini, a
fin de que éste pudiera tomar la sucesión. Pero, fue más que un
"papa de Transición" con su declaración de: "La
Iglesia ya no condena más", (dio libre curso a todas las
herejías contenidas en 19 siglos, en particular las condenadas
por S.S. Pío IX en el SYLLABUS, y por San Pío X en su Encíclica
"PASCENDI"), y, con la celebración del Concilio, (que
invertiría la Constitución divina de la Iglesia de arriba a
abajo), comenzó el de demolición del futuro Paulo VI. La
Iglesia, como Institución de CRISTO, es indestructible, aún en
caso de apostasía total. La Iglesia como Cuerpo Místico de
Cristo continúa viviendo bajo la autoridad de su JEFE. Cristo, en
núcleos de personas que por todo el mundo se reserva. (Circular:
15 -VIII-79).
Juan
XXIII, arremetió contra el Sacro Colegi de Cardenales cuando aún
no llevaba dos meses en el poder, decidido a alterar una
prescripción cuatro veces secular: sobrepasar de 70 el número de
miembros, cantidad fijada a perpetuidad por S.S. Sixto V en su
Bula "Postquam Verus", el 3 de Diciembre de 1586, y que
sancionaba el Código de Derecho Canónico" (Cánon 231).
Conforme dicha Bula, todos los nombramientos que sobrepasen el número
de 70, son nulos,sin validez posible. Hace saber en su Constitución
el Papa Sixto V, que: "...Puesto que la imágen de la antigua
Sinagoga corresponde a la realidad de la Santa Iglesia Apostólica,
quiere seguir el Mandato del Señor a Moisés, a saber: reunir 70
ancianos del pueblo de Israel competentes a fin de llevar con
ellos el peso de todo el pueblo. Los 70 ancianos fueron llevados a
la puerta del Tabernáculo donde oyeron la Voz del Señor, y el
Espíritu Santo descendió sobre ellos".
En su
primer Consistorio, pues, el día 15 de Diciembre de 1958, Juan
XXIII sobrepasaba el número de Cardenales creando 4 más. Fue a
Juan Bautista Montini al que nombró en primer lugar. En sucesivos
Consistorios, Juan XXIII fue aumentando el número de
"Cardenales". Deshizo, además, el orden, la edad, la
calidad de los miembros del Sacro Colegio. El Papa Sixto V desplegó
el máximo celo para asegurar a la Santa Iglesia, Candidatos a
unos Pontífices entre hombres de elección, como los exige tal
cargo, ya que el Soberano Pontífice es elegido por el Colegio de
Cardenales. Juan XXIII desarrolló un extraordinario poder de
destrucción. De él, dijo el Cardenal Siri que, "los 4 años
de su Reinado necesitarían al menos 40 para reparar el daño que
causó a la Iglesia".
La
Francmasonería, con Juan XXIII obtuvo carta credencial. No
obstante, en el Cónclave que debía ser elegido Paulo VI, lo fue
el Cardenal Siri, reputado como tradicionalista. A la vista del
resultado, el Cardenal Tisserand abandonó el Cónclave para
consultar en la ciudad a la B'NAI B'RITH, que es una organización
masónica, exclusivamente reservada a judíos --para luego
regresar al Cónclave--. Entretanto el Cardenal Siri se mostró
ajeno, distante, de J. Bautista Montini. (¿Como consecuencia de
presiones?) Los romanos presenciaron lo nunca antes visto: atónitos
advirtieron el humo blanco enunciando la elección del Papa,
volverse negro.
La
salida del Cardenal Tisserand del Cónclave, la advirtieron
sorprendidos los "Guardias Nobles", quienes revelarían
el hecho y serían disueltos por este motivo.
Por lo
que respecta a la Libertad Religiosa proclamada por el Concilio
Vaticano II, es ya la base jurídica de la Nueva Religión que será
"la del Gobierno Mundial, que está en preparación".
El
profesor Basile de Bruselas, alto dignatario de la Francmasonería,
tiene dicho de Mons. K. Wojtyla lo siguiente: "Nosotros hemos
elegido al Cardenal Wojtyla para realizar la Sinarquía (Gobierno
totalitario Francmasón) y la Religión Mundial (Super y contra
Iglesia)".
Día
15 de Agosto de 1981.
Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
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