COMENTARIOS SOBRE LA DECLARACIÓN DOMINUS IESUS, DE JOSEPH RATZINGER

Mons. Martín Dávila

IMPORTANTE: La inclusión de este texto no indica nuestra adscripción al sedevacantismo y mucho menos sus criticas a la Fraternidad Sacerdotal San Pio X.

 

El hecho de que el Cardenal de la Nueva Iglesia del Vaticano II, Joseph Ratzinger, haya anunciado la Declaración Dominus lesus (El Seńor Jesús), prácticamente no cambia la situación de la verdadera Iglesia Católica, debido:

Primero, a la ambigüedad de la mencionada Declaración, la misma está llena de sofismas, y por medio de ellos trata de compaginar enseńanzas de la Iglesia Católica con errores ya condenados anteriormente por el magisterio de la Iglesia, emanados de decretos y encíclicas del Vaticano II, Pablo VI y Juan Pablo II.

Segundo, aunque fuera ortodoxa toda la Declaración Dominus Iesus, en esto se les reconocería dicha verdad, claro que esto no significa que sean la verdadera Iglesia Católica, ya que todavía mantienen doctrinas erróneas que la descalifican, tales como la libertad religiosa, el antropocentrismo y el seguir manteniendo la falsa misa, esto por mencionar algunas.

En tercer lugar; con la salida a la luz de esta Declaración, Dominus Jesus, inmediatamente se nota el divisionismo imperante en la nueva Iglesia, debido a la inconformidad de un número considerable de Obispos y Prelados de la misma, que no están de acuerdo con este documento, cabe mencionar que esta división no es nueva, sino que se viene dando desde la fundación de esta Iglesia en el Concilio Vaticano II; división que se da no sólo en cuanto a la doctrina, sino también en el culto.

En esta mencionada Declaración, que he revisado de una manera exhaustiva prácticamente, no encuentro aquellas frases de alarma de ciertos medios de comunicación, tanto impresos, como electrónicos, 'Como que la Iglesia con esta Declaración volvió a los tiempos de antes', 'O decir, que la Iglesia está retrocediendo por volver a afirmar que fuera de la Iglesia no hay salvación', alarmados estos medios; dicen que esto romperá la comunicación y el diálogo con las otras religiones.

Repito, revisando este documento, lo único que encuentro son afirmaciones ortodoxas de verdades dogmáticas de la Iglesia Católica, y aún en éstas, metiendo términos ambiguos como el 'logos', 'unicidad', y por medio de éstos tratar de compaginarla verdad revelada con los errores de los documentos del Vaticano ll, Pablo VI y Juan Pablo ll, y con ello tratar de justificar el falso Ecumenismo o unidad de la Iglesia del Vaticano II con las otras religiones tanto de índole cristiano, o no cristiano.

En el término 'logos' - tiene los siguientes significados 1) sustancia o causa del mundo; 2) persona divina. La primera definición fue defendida por Heraclio. El logos es entendido por los estoicos y Plotino como principio formador del mundo y como destino, el 'logos' en este sentido es el propio intelecto divino como ordenador del mundo: 'De la inteligencia emana el 'logos', y emana siempre, a tal punto que el intelecto está presente en todos los seres'.

Esta concepción ha servido de modelo a todas las formas del panteísmo moderno. Para los gnósticos el 'logos' es el último de Eones y, por hallarse más cercano al mundo está destinado a formarlo. Orígenes dice, el 'logos' es coeterno con el Padre, el cual no sería tal si no generase al Hijo, pero no es eterno en el mismo sentido. Dios es la vida y el Hijo recibe la vida del Padre. El Padre es el Dios y el Hijo es Dios; los concilios de la Iglesia siempre se han pronunciado contra esta interpretación, que ha sido base para tentativas de herejías.

Nos preguntamos .Por qué utilizar un término equívoco que se presta a caer en ambigüedad y por ende hasta en herejía, como es el término de 'logos' para mencionar al Hijo de Dios, en vez de un término correcto como es el de 'Verbo'?.

Sobre la unicidad, o unidad, este término es utilizado como atributo de Dios para designar que Dios es uno, único, de ser varios dioses, se distinguirían o por una perfección o por una imperfección. En ambos, el que careciera de la imperfección o tuviese la imperfección, no sería infinitamente perfecto ni por ende Dios. O sobre la 'unidad' de la Iglesia como nota característica de la verdadera Iglesia de Jesucristo; el hablar, como ya mencionamos, de unidad de Dios o de su Iglesia, esto no indica que se deba utilizar el mismo término para compaginar o aglutinar todas las religiones o iglesias en una, no importando las doctrinas, aunque contradictorias, de otras religiones con la Iglesia católica.

Como hemos visto, esta Declaración está plagada de términos ambiguos, como por ejemplo el logos, unicidad, inaferrabilidad, y otros términos parecidos que lo único que hacen es confundir, esto aunado con el afán por justificar las doctrinas erróneas, del Vaticano II, Pablo VI y Juan Pablo II, mismas que nos llevan a un falso Ecumenismo, ya condenado por el Magisterio de la Iglesia.

Analizando todo esto me pregunto: .Por qué ese afán de confundir? .Por qué condenar supuestamente el relativismo religioso y a la vez caer en el mismo? .Cuál es la intención al hacer todo esto?

Ahora bien, a nosotros, los de la Verdadera Iglesia Católica, no nos deben interesar de los teatros y faramallas de las declaraciones y documentos de la Iglesia del Vaticano II, ya que estaríamos perdiendo el tiempo en tratar de descifrar las ambigüedades y sofismas propios del Modernismo Religioso imperante en la nueva Iglesia nacida en el concilio Vaticano II.

Por último, ya en la conferencia que di acerca del verdadero y falso Ecumenismo, pongo todos los documentos probatorios, de la falsedad primero de la Iglesia Modernista del Vaticano II, y luego la del Ecumenismo promovido por esta misma.

Sinceramente en Cristo,

Mons. Martín Dávila G.

 

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