Traducción al castellando de la reseña de SCIENCE sobre el accidente

(Traducido por la Universidad de Vigo)


BOHANNON, BOSCH &WITHGOTT 2002: SCIENCE 298: 1695-1696

original en inglés  

 

CIENTÍFICOS SE PREPARAN PARA MALAS NOTICIAS TRAS LA MAREA NEGRA

Vigo, España.- Desde la distancia, las rocas de las playas de Galicia, Noroeste de España, parecen salpicadas por mousse de chocolate. La ilusión se disuelve con el primer olorcillo a petróleo, un hedor más fuerte que en ninguna gasolinera. Peleando contra el hedor, Peregrino Cambeiro, técnico del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, deposita el chapapote (una mezcla de agua de mar y petróleo que parece melaza al tacto), en cubos de plástico, descargándolo después en una carretilla. Estas son las primeras muestras del vertido, que serán llevadas al instituto para su análisis para que los investigadores puedan descifrar con que clase de fuel están tratando y valorar que impacto tendrá en la vida marina.

Ha pasado una semana desde que el casco del petrolero Prestige se rompiera por primera vez y empezara a arrojar la carga de fuel cerca de la costa española. Cada día, más chapapote llega a tierra, empujado por rachas de viento de hasta 100 Km a la hora. El 19 de noviembre, temible, las olas batían aplastando el herido petrolero, el cual se rompe en dos y se hunde. Hasta aquí, se sabe que 10.000 toneladas de fuel se han derramado. El reto para los científicos es predecir que va a ocurrir con las restantes 67.000 toneladas que se han hundido con el barco y como podrían dañar la vida del fondo marino. “Todavía existen otras futuras consecuencias” afirma David Kennedy, director del programa de respuesta de U.S. Nacional Oceanic and Atmospheric Administration. “La magnitud de esas consecuencias es difícil de determinar, pero la historia nos demuestra que aún quedan más cosas por llegar”

De vuelta en Vigo, Cambeiro descarga el chapapote y fatigosamente se arranca el limo que todo lo cubre. Crow Resources, la firma de comercio de petróleo con base en Suiza que fletó el Prestige, ha indicado que el barco portaba un búnker de petroleo, una mezcla viscosa con diferentes calidades de petróleo usado por barcos y plantas de energía. Ricardo Prego, químico medioambiental del Instituto de Vigo, utilizará las muestras de Cambeiro para determinar la composición precisa del fuel. Mientras Prego comprueba la química del fango, Antonio Figueras, director del instituto, probará sus efectos letales en un rango de organismos, incluyendo bacterias, peces y células humanas. “Esta no es una medida fina” dice Figueras, quién todavía buscará efectos subletales, tales como el efecto del chapapote en el sistema inmune y la reproducción.

El gobierno español está esperando ansiosamente por los resultados de los análisis, los cuales estarán listos en las próximas semanas. El 18 de noviembre, el gobierno prohibió pescar y marisquear a lo largo de 300 kilómetros de costa dañada por los vertidos. El cultivo de bivalvos, tales como el mejillón, es la mayor industria de Galicia y la segunda, tan solo detrás de China, en recolección anual. Es también la industria más vulnerable al chapapote, el cuál asfixia a los organismos filtradores. La cantidad total de fuel derramada hasta el momento, se ha desplazado al norte de las rías donde se cultivan los mejillones. Pero hasta que pueda ser probado que el marisco es seguro para su consumo, más de 5000 pescadores y mariscadores gallegos deben estar parados sin trabajar.

Se espera que otras formas de vida padezcan un impacto mayor. Jesús Domínguez, ornitólogo de la Universidad de Santiago, afirma que los derrames pueden tener efectos devastadores en varias especies de aves amenazadas que invernan a lo largo de la costa gallega, incluyendo las últimas 15-20 parejas de arao común de la zona. “Podemos esperar un sustancial impacto en las aves” afirma Malcolm Spaulding, un investigador de modelos ambientales marinos de la Universidad de Rhode Island, en Narragansett. “Están en una red pegajosa”.

El ministro español de medio ambiente, Jaume Matas, predice que 1.5 millones de metros cuadrados de playa tendrán que ser limpiados a mano. La limpieza y pérdidas económicas directas probablemente ascenderán a 145 millones de dólares. (La Unión Europea se ha comprometido con 115 millones de dólares en ayudas). Muchos científicos culpan a los políticos por la escala del desastre. Los gobiernos francés, español y portugués han denegado el permiso al dañado petrolero para entrar en sus puertos, y España incluso consideró bombardear el petrolero con aviones F-18 para quemar el fuel. “El gobierno español ha demostrado una evidente incapacidad para manejar la crisis” afirma Domínguez con rabia. “Pensamos que podemos deshacernos de cualquier cosa que queramos, y simplemente se irá” dice Figueras “Pero ella volverá para atormentarnos”.

Mariano Rajoy, vicepresidente de España, ha defendido que la desaparición del petrolero bajo las olas evitó un desastre mayor ya que la elevada presión y las bajas temperaturas (3ªC) a 3600 metros, donde se dice que descansa el buque naufragado, solidificará cualquier cantidad de fuel oil que permanezca en el casco. Pero, Richard Steiner, un biólogo conservacionista de la Universidad de Alaska, Fairbanks, que estudió en 1989 la marea negra del Exxon Valdez, afirma que creer que el fuel que se ha hundido permanecerá estable es “un deseo mas algo que pueda ser razonablemente esperable” (es decir, es más un deseo que una explicación razonable). Si los contenedores de fuel se rompen, la mayor parte podría alcanzar la superficie.

Incluso si el fuel permanece cerca del fondo, los expertos están divididos acerca de su impacto potencial. “Realmente no tenemos mucha experiencia con esto” apunta el químico marino John Farrington del Instituto Oceanográfico Woods Hole en Massachussets. Steiner advierte que los componentes tóxicos en la fracción soluble del fuel en el agua podría a la larga causar “un enorme impacto ecológico”. Efectos retardados de la marea del Valdez incluyeron lesiones cerebrales, fracaso reproductivo, y daños genéticos en la fauna, afirma, añadiendo que 13 años después de la marea, solo un cuarto de la población dañada estuvo totalmente recuperada. Otros afirman que los tanques de fuel, con menos tóxicos aromáticos, provocarán menos contaminación a la vida marina que el crudo del Valdez derramado en Prince William Sound. El impacto fuera de la costa, afirma Spaulding, “no es probable que sea grande”. Los análisis químicos del vetrido realizados por el instituto de Vigo deberían ayudar a limar estas predicciones.

El 22 de noviembre, España envió un submarino para examinar el estado el Prestige y la extensión ed los daños en el fondo marino. A los científicos también les gustaría ver una expedición con un vehículo manejado por control remoto que use un sonar para crear un mapa batimétrico del barco y el área circundante. “No es barato” afirma Larry Mayer oceanógrafo de la Universidad de New Hampshire, Durham, “pero hay cosas importantes en juego”. Este es un sentimiento con el que muchos gallegos estarían de acuerdo.

Jhon Bohannon, Xavier Bosch, y Jay Withgott, escritores freelance Jhon Bohannon informó desde Vigo, Xavier Bosch desde Barcelona, y Jay Withgott desde San Francisco.
 

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