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Dirección Teatral |
LA OBRASegún Voltaire, el teatro de Marivaux no era otra cosa que el arte de «pesar huevos de mosca en balanzas de telas de araña». Tres siglos más tarde, cuando ya nadie recuerda las pomposas tragedias que el autor de Cándido hizo para la escena de la Comédie-Française, las obras de Marivaux han cobrado un relieve que lo sitúan en el segundo autor más representado después de Molière, y el primero en la preferencia de los grandes directores de escena de los últimos cincuenta años, desde Louis Jouvet y Antoine Vitez a Patrice Chereau y Roger Planchon. Desde el siglo XVII se conoce, y se aprecia en toda su dimensión, la envergadura de Molière; el siglo XX no ha aportado ninguna perspectiva ni visión nueva sobre su obra; Marivaux, en cambio, ha ofrecido a los directores de escena la posibilidad de una nueva mirada, la ocasión de “crear” a Marivaux; de ahí que los nombres más prestigiosos de los últimos años en el campo de la dirección escénica atiendan más al autor de "El juego del amor y del azar" que al de "El misántropo." Pierre Carlet de Marivaux (1688-1763) fue protagonista de un hecho único en la historia del teatro, único e irrepetible: el encuentro de un autor con una situación escénica original: la cohabitación en París de dos tradiciones teatrales absolutamente dispares: la comedia a la francesa, de costumbres y de caracteres, y la commedia dell’arte" escribiendo directamente para los cómicos italianos de la compañía de Luigi Riccoboni, para las peculiaridades interpretativas de cada uno de ellos, Marivaux logró una síntesis de esas dos tradiciones. El término marivaudage, que durante dos siglos y medio ha servido para caracterizar bagatelas amorosas, fiestas galantes y juegos delicados pero sin profundidad alguna, ha resultado inexacto tras esa nueva mirada: por debajo de un tema casi único, la sorpresa del amor y el despertar del amor en la conciencia de los protagonistas, los escenarios han sacado a primer plano una gradación de sentimientos que llega hasta la crueldad en las relaciones amorosas. Marivaux fue el primero en levantar capa a capa en la mente de sus galanes y damas, todos los obstáculos que impedían el surgimiento del amor individual: las convenciones sociales, las coacciones paternas, las normas jurídicas que regían la comedia clásica del siglo XV, para terminar, tras la superación de esos obstáculos, en el triunfo de un amor que responde a una sensibilidad distinta, vago antecedente del romanticismo. Nadie como Marivaux ha conseguido sobre las tablas el equilibrio entre el doble juego de un realismo psicológico que hace arder y temblar a los protagonistas –con sus dos ventanas abiertas, una al sentimiento, otra a la tortura interior–, y de una teatralidad que resulta de la harmonización de dos tradiciones teatrales. |
PUESTA EN ESCENALa escenificación de la obra tiene lugar en un espacio único donde a medida que avanza la acción se transforma. Primero vemos “el jardín ideal”. Perspectiva esta que corresponde al punto de vista del personaje de Hermócrates (el filósofo y uno de los protagonistas de la obra, dueño y señor del jardín), donde la vida retirada y la ausencia del deseo carnal y la contemplación de la naturaleza conserva ciertas garantías, alejadas de las tentaciones mundanas (lugar donde Hermócrates lleva a cabo la educación “ideal” del joven Agis). Este espacio, es una construcción elevada, y en el centro predomina una amplia superficie a modo de plataforma donde también existe un árbol; y en el fondo de la tarima hay un puente elevado. Como fondo de todo el conjunto existe un ciclorama, y su utilización acentúa cierta luminosidad y transparencia; a la vez que permite un doble plano que busca la teatralidad , donde su uso proporciona a la obra una calidad de transparente luminosidad y un doble juego de cuerpos y sombras, que también proporciona la interacción de los personajes involucrados en la acción , y los otros que la observan, a modo de testigos activos. Los cambios del espacio escénico ocurre a la vista del espectador y por medio de la trama paralela, controlada por los criados Esta subtrama tiene trazos de comedia física y disparatada, de juego constante, a modo de contrapunto de la acción principal. Esta transformación nos habla del despertar del deseo, del mundo de la sensualidad, y los deseos carnales, de una sexualidad que poco a poco se sugiere como detonante de los cambios internos de los personajes. Por lo tanto, lo que al principio era un espacio solemne y organizado, empezará a cobrar sentido y a transformarse en una sensual habitación o recámara. Y comenzará a utilizarse de manera física: La acción es un reflejo de lo que les sucede de manera interna, y donde la gestualidad del actor es condición material de la representación. |
REPARTO |
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Lilian Caro Patricia Ortega Cano José Olmo Amparo Marín Iñigo Echevarría Víctor Benedé |
LEONIDA, BAJO EL NOMBRE DE FOCIÓN CORINA, BAJO EL NOMBRE DE HERMIDAS HERMÓCRATES, FILÓSOFO LEONTINA, HERMANA DE HERMÓCRATES AGIS, HIJO DE CLEÓMENES DIMAS, JARDINERO Y CRIADO DE HERMÓCRATES |
EQUIPO ARTÍSTICO |
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Escenografía Diseño de Vestuario Ayudante de Vestuario Iluminación Música Producción Realización Vestuario Construcción Escenografía Ayte. Dirección Auxiliar Dirección Traducción Dirección |
Tomás Muñoz Pedro Moreno Val Barreto Gloria Montesinos Environment Sound Direct Arcadia Teatro Adoración Martínez y Pilar Salcedo Mundo Sylvia Peleija Sabina Moncys Mauro Armiño Adrián Daumas |
Agradecimientos
Roberto Alonso Cuenca, Luciano García Lorenzo, Mauro Armiño, Normando Torres,
Isabel Barceló, R.E.S.A.D, Escuela de Artes Gráficas, Carmen Mayordomo, Armar
Teatro, Goethe Institut, Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid |