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o se puede hablar de la
sociedad del siglo XXI sin relacionarla con el uso de la información y con el acceso
social a las telecomunicaciones y la computación para responder a las demandas
de los nuevos ciudadanos, donde el acceso a la información y a las tecnológicas
no es fácil, se requiere que esos elementos sean parte de las responsabilidades
de los individuos y de los gobiernos para que se conformen las políticas y
programas públicos y privados de educación, cultura y ciencia.
En primer lugar se puede definir las
fuentes de información como
el lugar, persona u objeto al que la persona recurre para obtener la
información que requiere. Pueden agruparse en dos categorías: directas e
indirectas. Se denomina fuente directa al escenario o protagonista de los
hechos (el paciente); se llama fuente indirecta a todo aquello susceptible de
proporcionar información sobre determinados sucesos (ejemplo: registros).
También están referidas al conjunto de libros, documentos, material audiovisual
en los que podemos encontrar información. Las principales fuentes escritas son
las enciclopedias (contienen información general y facilitan un primer
acercamiento al tema), los manuales (textos didácticos que versan sobre una
materia y proporcionan información básica, bien estructurada), las monografías
(estudios documentados acerca de un tema, permiten profundizar la información)
y los periódicos y revistas especializadas ...
Frecuentemente cierto tipo
de fuentes de información están asociadas a algunos medios. Por ejemplo, si
utilizas un medio como una encuesta obtendrás la opinión de personas sobre
algún asunto.
El uso de ciertos
medios pueden resultar atractivos porque ayuda a ahorrar tiempo, esfuerzo
etc. pero en ocasiones el empleo de alguno puede ir en detrimento de la
información que se quiere obtener. Por ejemplo, el uso de Internet puede
llevarnos a fuentes de manera rápida pero no siempre de calidad o confiables.
Una encuesta nos puede dar opiniones pero no extensas. Por eso, es importante
que te detengas a pensar qué tipo de información requieres y cuál es el mejor
medio para obtenerla.
Un
gran impulsor de este fenómeno de globalización ha sido Internet, además de
todas las grandes redes transmisoras de información y de mensajes que pueden
influir en la vida social, aun de comunidades muy pequeñas a veces carentes de
otras tecnologías y otros factores.
Internet es una gran fuente
de información que debe ser accesible a todos los ciudadanos para que la
verdadera globalización sea posible. Es necesaria una actitud positiva frente a
los retos de
La
globalización se caracteriza por imprimir mayor intensidad a los flujos de
información, los intercambios comerciales y de capitales internacionales, y la
gran comercialización de productos de
todo tipo, aun los culturales y los científicos. En nuestra localidad o en
alguna otra de América Latina o del mundo, es posible encontrar un supermercado
global de alimentos o, por ejemplo, los murales de Diego Rivera en China, los
Estados Unidos o en Internet.
Saber
sobre Latinoamérica, por ejemplo, ahora no depende de fuentes de información
como los libros disponibles en la librería o en la biblioteca, de las visitas
realizadas a los países donde hay información precisa sobre el tema investigado, ni de las cartas y las llamadas
telefónicas intercambiadas con los amigos y los colegas, sino de las
conexiones, claves y contratos que se tengan con los diferentes servicios
informativos disponibles por Internet, los cuales nos conectan con un sinnúmero
de bases de datos, catálogos de bibliotecas, colecciones bibliográficas y demás
información, así como del contacto con colegas y amigos que dan a conocer ventanas
informativas poco frecuentadas.