AMERICA
LATINA: JORNADA DE LUCHA POR LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO.
Fuentes: Propias y Plan de Acción Regional 2002, de la Red Nacional por
los Derechos Reproductivos y Sexuales. Por Juan C.
Sanahuja
El 28 de septiembre, para el feminismo latinoamericano, es el “día de
lucha” por la despenalización del aborto en América Latina y El Caribe. Desde
México a San Pablo y Buenos Aires, las feministas han convocado para el 27 y el
28 de este mes diversos actos y
manifestaciones.
Según la Coordinación Regional de la Campaña, que corre a cargo de la Red
Nacional Feminista para los Derechos Reproductivos y Sexuales del Brasil, la
consigna de este año es “Por un Estado laico. Por el Derecho a Decidir”.
La Red feminista llama a la “profundización de la democracia desechando
todo precepto moral o religioso que se refiera a las políticas públicas, pues
éstas están dirigidas a toda la población y no sólo a la población católica”.
“Entendemos el laicismo -o secularismo– como calidad imprescindible para que
haya democracia, con leyes y políticas que se destinen a todas las personas,
independientemente de sus preceptos morales o creencias religiosas. El marco
ético de la secularización es uno de los requisitos para la existencia de una
sociedad plural basada en la tolerancia y respeto a la diversidad. En el Estado
Laico no pueden prevalecer principios teológicos en la práctica de los
gobernantes o legisladores, pues le cabe al Estado Laico garantizar a todos los
ciudadanos y ciudadanas el ejercicio de la libertad de conciencia y el derecho a
tomar decisiones libres y
responsables”.
Tergiversando, como quienes proponen nuevas leyes de libertad religiosa,
un documento del último concilio, que no avala el indiferentismo religioso ni el
relativismo moral, el feminismo abortista dice, “Aunque hace 36 años el Concilio
Vaticano II, en su ‘Declaración sobre la libertad religiosa’, aceptó el
principio de separación entre Iglesia y Estado, lo que presenciamos hoy es un
retorno a la presencia de principios teocráticos en las políticas públicas, en
particular cuando el tema es el
aborto”.
Además,
exigen: la derogación del Día del Niño por Nacer, instituido en siete países y
en vías de crearse en otros cuatro; la plena vigencia del aborto sin
restricciones y de la abortiva anticoncepción de emergencia (píldora del día
después); y la derogación de toda restricción o punibilidad de las prácticas
homosexuales y el reconocimiento de sus uniones.
Y continúan diciendo: “El tema de la sexualidad y de los derechos
reproductivos sigue en recurrente disputa y con tentativas de retroceso, en las
que el aborto es elemento clave. Uno de los orígenes de la resistencia
conservadora fue el temor de abrir brecha para el reconocimiento del aborto como
un derecho. Una vez más las mujeres fueron testigo del uso de sus cuerpos como
objeto de trueque entre las potencias mundiales, de esta vez en disputas que
involucraban a la cuestión ambiental y la
biodiversidad”.
Los derechos humanos, según la interpretación feminista, se convierten en
un arma en beneficio de los poderosos contra los más débiles: el niño por nacer,
o también el anciano o el enfermo, siempre sujetos a que el consenso social
decida eliminarlos.
Del
plan de acción propuesto por el feminismo deducimos:
-Confundir la defensa de la vida y la dignidad de la persona humana con
un tema religioso, es una artera maniobra, que en el fondo niega la existencia
de principios morales fundamentales comunes a todos los hombres. ¿Alguien se
atrevería a sostener en un mundo civilizado, que el genocidio nazi o los
progroms soviéticos fueron un asunto exclusivamente religioso y que sólo afecta
a aquellos que los sufrieron: judíos, ucranianos,
etc.?.
-También es artera la intencional confusión entre Estado laico y Estado
ateo. La laicidad del Estado que predican, no hace referencia a la justa
autonomía de lo temporal, sino es una excusa para imponer el relativismo moral,
excluyente y totalitario, bajo la capa de la
tolerancia.
El asesinato de inocentes, jamás podrá ser justificado por el principio
de separación de la Iglesia y del Estado, pues NO es una cuestión religiosa,
sino algo que rechaza cualquier sociedad civilizada. El respeto a la vida está
impreso en la misma naturaleza humana.
¿Puede el ateo matar impunemente y, en cambio, el creyente no?. La
sociedad pluralista, ¿se puede basar en el principio de “quien quiera matar, que
mate”?. La defensa de la vida y la dignidad de la persona humana, no es
exclusiva de la Iglesia Católica, sino de todos los hombres de buena
voluntad.
-Además, se advierte en el plan de acción, un enfrentamiento cada vez más
abierto con la Iglesia y un sectarismo anticatólico en aumento. Llama la
atención el protagonismo, en los actos organizados para esta ocasión en todos
los países de América, del grupo de apóstatas de la fe católica “Católicas por
el Derecho a Decidir”, financiadas entre otros, por la Fundación Ford, según los
datos de esa misma fundación.
-No deja de notarse la influencia de los nuevos teóricos del estado, de
los Estados Unidos y Europa, al servicio del nuevo orden mundial, para los
cuales la liberalización del infanticidio y la perversión de menores, son
condiciones de la democracia moderna, derivadas del principio de laicidad y
neutralidad del Estado.
-Es cada vez más clara la alianza entre el neoliberalismo y las
corrientes marxistas, ahora llamadas progresistas, que confluyen en el
avasallamiento de la persona humana.
-En
una palabra, la alianza del relativismo ético y la democracia, da por resultado
un totalitarismo cada vez más evidente. FIN, 27-09-02