Bienaventuranzas del educador
Bienaventurado el educador que
modela
con ilusión el barro humano...
Bienaventurado el educador que no
vive
preso en su propia historia...
Bienaventurado el educador que
mantiene
el amor y la esperanza...
Bienaventurado el educador que no
retiene
y alegre impulsa el vuelo...
Bienaventurado el educador que
vive esfuerzos
y sufre por los otros...
Bienaventurado el educador que en
el amor
dice la palabra y a tiempo guarda silencio...
Bienaventurado el educador que lee
con
pasión los signos de los tiempos...
Bienaventurado el educador que
lega a los
demás paz, justicia, libertad y pureza de corazón...
Bienaventurado el educador que no
sucumbe
al desaliento, no importa el que sea...
Bienaventurado el educador que
puede decir:
"Señor, hemos realizado tu obra"...
Bienaventurado el educador que se
arriesga
en la conquista de todos los valores...
Bienaventurado el educador que
transmite
la noticia de un Dios solidario...
Bienaventurado el educador que
sabe
dar razón de su esperanza...
Bienaventurado el educador que
cultiva día a día su vocación.
(En Mario Lantorno,
El "SER" del educador, Magisterio del Río de la Plata, Buenos
Aires, 187)