Al grupo de jóvenes mayores de la ACA  -  Pquia. San Isidro Labrador:
ACERCA DE LA PROVIDENCIA
" Dios ha dispuesto todas las cosas
para bien de quienes le aman.".
Rom 8, 32.
 
a.      El problema del mal para los judíos de la época posterior al autor del libro de Job -hacia los alrededores del año 450 aC- había cobrado fuerza con la deportación a Babilonia en el año 587 y la vuelta de dicho destierro en el 537 aC. Para los pueblos antiguos del medio Oriente, ser vencidos y diezmados por otros pueblos era equivalente al fracaso de "su dios o dioses propios". Sin embargo, entre aquel tiempo transcurrido y el del autor del libro de Job; la fe en las promesas de Dios, enseñó nueva prospectiva al pueblo de Israel para esas mismas promesas divinas. De esta manera, Dios seguía siendo el Redentor y Salvador para su pueblo y hacía su fe más firme, purificada de perspectivas meramente particulares, acerca de la misma Palabra de Dios.
Solamente varios decenios después de Jesucristo y mediante el Talmud, esas prospectivas ya no iban a quedar tan claras. Mucho más adelante y posterior a la Edad media, mediante la "Kábbalah", fue que algunos judíos iban a poner en interrogante, el mismo poder de Dios; dejando a su creación bajo el arbitrio de la "ley o el destino". La ubicación de la leyenda rabínica sobre el origen del "golem" es posterior a la Edad media.
Sin querer alargar y simplificar abusivamente del "pensamiento histórico del judaísmo", no debemos olvidar que  algunos rabinos de nuestra época llegaron a afirmar que, después de Auschwitz, la propia "Torah" -los cinco primeros libros del A.T.- no poseían sentido. Hay que ubicar estas ideas entre los años 1950 y 1980. Empero, el exégeta judío Hans Jonás pensó que si el verdadero Dios sufría también, su propia Ley o Torah debía ser más defendida por su pueblo para vencer al mal. Sin pretender afirmar como que la siguiente frase sea  exclusiva de esas ideas; sin embargo denotamos luego, que Dios deja de ser omnipotente porque el hombre "podía" llegar a serlo.
No tenemos que dar muchas vueltas para aceptar que la misma "Torah y los Profetas del A.T."  muestran claramente que es imposible pretender asumir la Ley de Dios sin creer en Él; pues ésto equivale a una refinadísima y sutilísima forma de "superstición", pervertir la fe. Esto último logró un especial encerramiento del pensamiento judío respecto a la Revelación de Dios; donde todo descubrimiento de la verdad de la fe, queda sujeto a la sentencia de juicio humano; el hombre como 'juez de Dios'. De allí a atribuir la causa del pecado  al mismo Dios habría pocos pasos.  De aquí, que haya habido exégetas católicos que afirmaron verazmente que, algunas interpretaciones al A.T. e inclusive al NT., eran sutiles formas de "cábala".  (1) Sin embargo la "teología de la muerte de Dios" fue algo peculiar de ciertos teólogos durante los finales del siglo XX. Es interesante acotar por ejemplo, que esta perspectiva aparece en el personaje representado por Gene Hackman, en la película "El hundimiento del Poseidón".
El apóstol san Juan vivió durante la época de la separación de la Sinagoga y la Iglesia -asamblea judía reunida en Jammia en el 90 dC. y compuesta totalmente por fariseos. (2) -tuvo que haber  comprendido estas cosas más profundamente (3) y así, nosotros podemos ahora valorar más adecuadamente; qué pudo significar por primera vez en la misma "historia bíblica" que se escribiese  una expresión como la siguiente; donde se pone en evidencia, qué significa cerrar el pensamiento de la Sagrada Escritura, a la obediencia  de la fe. Podemos entonces ver mejor, lo que ha llevado también a "ridiculizar a Dios", como ni al autor del propio libro de Job no se le hubiera ocurrido poner en la boca de alguno de sus personajes..... " Quién  no cree en Dios, hace pasar a Él por mentiroso"  (1 Jn 5,10 a) Esto ha originado en la historia del mismo pensamiento bíblico, un verdadero y letal efecto para la misma religiosidad hacia los finales del siglo XX.
 
" Jamás  olviden que la divina providencia  dirige todas las cosas hacia fines que solamente Dios conoce y que para la realización de sus designios se vale hasta de las maquinaciones de sus enemigos; que al mismo tiempo que Él permite, también desaprueba y castiga... Los hombres por elección personal y con total libertad, determinan actuar del modo que mejor les parece, pero a la vez no saben que son instrumentos de esa providencia, que encamina el mismo curso de las actuaciones libres a la finalidad que Dios ha dispuesto alcanzar en sus inescrutables designios." (San Juan Crisóstomo, citado por santo Tomás de Aquino en STh.I,q.22,a.1-2 y 3) (4) San Juan Crisóstomo murió en el año 407

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