"Desde el taxi,/ y, haciendo un exceso,/me tiró dos besos…/ uno por mejilla"
canta Joaquín Sabina en el memorable "19 días y 500 noches." Joven actriz que recientemente cumplió 12.045 noches -sin contar bisiestos- fue avistada en edificio tribunalicio situado en avenida con boulevares saludando con sendos besos sonoros -uno por mejilla- a madurísimo caballero de chequera abultada y sobregiro autorizado en las más prestigiosas casas financieras de la City. Quien los avistó fue coqueta y ahora más que nunca feliz compañera de tablas que en estos días ensaya sin cesar aviso comercial de jabón en polvo para la ropa, donde exclama "Tiene el mismo olor" (no sabemos a qué.) Reclamó airada que la joven no le hubiera devuelto el saludo, tan absorta se la veía en la despedida. La chica de las 12.045 noches se defendió sin mucho entusiasmo: "Es un cliente. Me avisó que me invitaría a comer la semana próxima. Me quiero matar, no sé qué hacer, me tira los galgos."El cronista le tiró unos chihuahuas, pero la muy perra no dijo ni "miau". El pobre se fue cantando, como la zorra que no alcanzaba a las uvas: "Siempre tuvo la frente muy alta/ la lengua muy larga/ y la falda muy corta."