1. Adivinanza (de antes del cumple): ¿Cómo se llama esta obra?
  2. Acto Primero: dos actrices y un actor intercambian fotografías y comentarios a la salida de clase. Una de ellas invita al actor a comer con ambas, la otra parece no estar muy de acuerdo…

    Acto Segundo: broma va, broma viene, la primera de las actrices le dice a la segunda: "Si no venís, me voy sola con él." "Vayan", dice la segunda. "Dale, perdamos a la china", dice la primera al actor. Y eso hacen: la espontánea pareja se va para un lado, y la otra actriz se va, sola, hacia el otro.

    Acto Tercero: la pareja de actores espera que la broma termine bien, que la común amiga regrese. Pero, pasado un lapso prudencial, se dan vuelta y la otra está muy lejos, se está yendo en serio, y pronto desparece al doblar la esquina. Realismo americano. Ni se notaba que rengueara. No logran alcanzarla, apenas logran comunicarse por celular. "Vengan a buscarme, si quieren." La atajan en la puerta del subte. "¿Estás chapita, que te vas?", dice la primera actriz a la actriz huidiza. Final feliz, como en Hollywood. Cena de a tres.

    Título de la obra: "La noche que se voló la chapa." No apto para pelados ni cardíacos.

  3. (Chismes del cumple): una simpaquitísima y enrulada muchacha integrante del curso de teatro (día martes) fué agredida por joven compañera del elenco que le arrojó en forma brutal en el rostro papeles cortantes que provocaron por largo rato una ceguera total y ahogos por la ingestión de los mismos. Se ignoran los motivos de la violenta actitud aunque se presume que son de índole pasional. Ampliaremos la información.
  4. La misma agresora, presa de ¿fingida? culpa, sufrió principio de lipotimia luego de ayudar -muy poco- a efectuar las primeras curaciones a su víctima. Como ocurre con los flamantes papás que se desmayan en la sala de parto de sus esposas, hubo que distraer los escasos primeros auxilios en auxiliarla. Todo se asemejaba demasiado a los brotes místicos y delatores de la pérfida Abigail en la inmortal obra "Las brujas de Salem". Con los ojos llorosos, la enrulada actriz auxilió a su victimaria. Una lady, la de rulos.
  5. La presencia de sexy actriz, conocedora de ritmos y sensuales movimientos dancísticos acompañada por simpático caballero portador de arito con el que se daba "piquitos", provocó la decepción de galán maduro que pretendía conquistarla con un osito de peluche.
  6. Dicho sea de paso, vióse a la reconocida y pulposa actriz que vacila en la puerta de la casa de su hermana Stella, sonreir y gozar de nada ficticio placer en los tentáculos de flamante pulpo que no la soltó ni para brindar (se hacía servir champagne por el redactor, para no soltarle la mano a la actriz). Lo presentó como su novio. Mitch, en el piadoso olvido. Por esta noche, la pulposa le hizo ver las estrellas al pulpo.
  7. Volvió Mitch a los brazos de sus mujeres, la Cuchi Cuchi, la siempre vigente Linda, y la sempiterna Alice que, con la sabiduría que le dan los años de conocerlo, sostiene: "Lo importante no es que se vaya, sino que vuelva." Sabiduría de piel roja, u oriental.
  8. Oriental, oriental… En bulliciosa reunión realizada en casa de la marquesa con motivo de su cambio de chapa delantera (de 4 a 5) al mejor estilo tercer año secundario se realizó una votación para determinar si actor fustero "gustaba" del karate o del saxo. Realizado el pertinente escrutinio resultó favorecido el instrumento musical por sólo un voto de diferencia. La situacion daba para un ballotage, pero atento las "confesiones del saxo" efectuadas en mañanera tertulia, la votación fue ratificada. El mentado galán sonreía satisfecho; sin embargo no emitió opinión alguna en tal sentido dejando la sospecha de que es posible que
    "guste" de ambas, apreciación que explica su partida con las dos con rumbo desconocido, desembarázandose elegantemente de dos actrices que lo acompañaron en el traslado de ida a la mansión.
  9. Ampliamos la informacion del segundo chisme. La misma agresora de la enrulada actriz fue vista viajando hacia Devoto en tren suburbano con nutrido contingente de actores y actrices con la que, horas después, sería su víctima. Parece que maliciaba alguna venganza, o quizás allí se gestó el móvil de su incalificable agresión. Varias veces intentó correrle las medias a la enrulada -mediante eficaces patadas- con resultado infructuoso. En el andén, al bajar, le enganchó la bufanda de la enrulada en el cierre de la cartera de veterana estrella que viajaba en el grupo, obligándolas a caminar cual siamesas tres cuadras enteras. Parece que malició arrojarla a las vías, bajo las ruedas de la locomotora rugiente, pero se contuvo. Más tarde, para ser equitativa en los castigos, quemó con café hirviendo los dedos del galán que -suponemos a falta de otra hipótesis- la desairó con la enrulada. Igual, la agresora ganó furtiva votación llevada a cabo por adolescente encuestador de cabellos rubio-rojizos que, tras muchos picoteos y bailes, regresó con la que es su novia desde primer grado. Se fueron juntos.
  10. Exultante, despampanante, jocunda, bullanguera, pletórica de dicha, jacarandosa, desparramando garbo se vio a la homenajeada recibir sus primeras décadas de vida. Con la atrevida brevedad de su falda negra con encajes enderezó los ojos de más de un bizco. Con su conciso escote (incapaz de contener con eficacia los desbordes de su reconocida voluptuosidad), dejó el paladar seco de todos los babosos presentes. No dejó a uno sólo sin marear en la danza de todos los ritmos que desparramaron las orquestas. Se hizo retratar con todos los invitados y con sus espléndidos vástagos, que aportaron candor y juventud a la concurrencia ("Arriba se reúnen los viejos; acá en la cocina, los jóvenes", sintetizaron al redactor.) ¡Que cumpla muchos más! (Y que nos vuelva a invitar.)
  11. No tronó su oratoria lírica (o "lílica", ¿como se dice?) como de costumbre más que para la cuenta regresiva de los segundos que faltaban para adivinar la frase en el "Dígalo con mímica." Llegó temprano, desde el sur y, precavida, bajó sola las escaleras -para no rodar- y se fue con un chauffer de confianza contratado de antemano, al promediar la madrugada. Misteriosa, magnética, mística, maternal, madura, mundana, todo con "M", como Marlenne.
  12. ¿Quién la baja ahora del pedestal? Desde que confirmó que fue ella la más elogiada de las fotos de anterior ágape, por gavilla de acólitos calaveras de conocido actor de flamante barba, se negó a dar reportajes a este cronista o a pasarle la bandeja de arrolladitos de pollo que el cuarto poder (ahora el quinto), no alcanzaba con la discreción que la urbanidad exigía. Hasta le negaba los tiernos besos que le requería su siempre jovial pareja, un conocidísimo y popular animador de programas ómnibus a quien nunca le faltan recursos para entretener a las concurrencias más variadas. Este debió improvisar un juego de "la botellita" para ganarse un beso. Junto con pícara actriz a quien le dicen "La Turqui", resaltó en el "Dígalo con Mímica".
  13. Discreta, ya que hablamos de ella, lució la "Turqui". El papel de apocada muchacha en busca de buen partido se le ha hecho carne, o bien, como sostuvo con timidez, ahora lo ensaya las veinticuatro horas del día (y de la noche también). El cronista no pudo arrancarle su teléfono, ni sacarle el papel picado del escote. Se fue con su suegra, a quien se la vio descollante en los bailes tropicales…
  14. Poco éxito…: es el que tuvo el juego de la botellita, reminiscencia adolescente a cuya sóla propuesta exótica actriz de ojos rasgados apenas visibles salió despedida tras bambalinas, para no someterse al dictado del pico de la botella que, como es fama, dictamina besos (o picos). Corrió a protegerse en los bucles rojizos de enrulada actriz que aún se fregaba los ojos a esa altura de la noche. El beso lo ganó melenudo y barbudo actor, que se lo propinó a menudita actriz que…
  15. … asombró a la audiencia más constante, la que se quedó hasta altísimas horas de la madrugada, contando sus aventuras y desventuras en el sillón de Freud, hablando de mecanismos de transferencia y contratransferencia hacia su joven, rubio y pelilargo psicoanalista de cabellos mojados, de porte generoso, con quien la actriz no se aviene a resolver complejos dilemas de obsesiva persistencia en su psiquis, vinculados a sus ya referidos impulsos agresivos. Así, se la escuchó decir, respecto de su psicólogo: "Lo voltearía…" (no sabemos por qué quiere derribarlo); "…me lo como todo" (impulsos antropofágicos que nos recuerdan al Dr. Lecter de Anthony Hopkins); o, ya lisa y llanamente edípica, "…a ese Papito lo partiría en dos" (¿por eso de que padres hay muchos y madre una sóla?). De diván.
  16. Mira todo. Escucha todo. Observa todo. Anota, escribe, envía emails. Baila, come, bebe cerveza, se hace la distraída. El diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo, le avisa a los demás. No tiene pinta de diabla ni de añeja, apenas de madura estrella que tiene mucho por dar. A la ida, resignó el remisse por el traquetear del tren y llegó aprovisionada de notichismes. No se pierde una. Aún rosaditas y tibias las asentaderas luego de sentarse largos minutos en la falda del profesor (según vimos en el material gráfico de la anterior reunión), disfrutó hasta el final de la velada y, discreta, se hizo alcanzar en el Minnie-Móvil que, creemos, llegó intacto a destino. Aportó varios de estos notichismes, por los cuales nos declaramos agradecidos.
  17. Se hace su ropa, se cocina su comida, reunió el dinero, fue a comprar el regalo (junto con la diva apetecida del chisme 10), envió emails, llevó y trajo gente, bailó, comió, bebió, coqueteó, rió, dijo repetidas veces "Quiero saber qué pasa", representó con eficacia el sustantivo "líbido" en el "Dígalo con Mímica". Hubo intentos de celestinos actores por engancharla con profesional de la salud mental ajeno al ambiente pero presente en la tertulia. Ella, fiel al Lole. No será la Primera Dama si él es elegido Presidente, sino la Segunda Dama (por eso de que él será, en el mejor de los casos, el Segundo Mandatario.) Busca compañera de elenco.
  18. Enigmático, como nos tiene acostumbrados. Versátil, dúctil, de movimiento fácil, ¿de corazón volátil o difícil?, a veces algo colgado, como un dátil, viril y dado al elemento femenil, de actuar hábil. Todo con "L". No es proctólogo, pero se le parece, al menos el personaje. En toda la noche, apenas se fijó en Abigail (también con "L"), pero el redactor se distrajo y no vio dónde puso la mira del fusil. Se fue en el Minnie Móvil.
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