Como antaño, una edición breve pero llena de novedades. Vayamos al grano:
- Un notichismes impactante: él es del ambiente, ella no. El es de esos que hacen suspirar a las admiradoras por los pasillos de los teatros y antaño más de un camarín ha sido mudo testigo de sus andanzas. También las aulas de la Facultad, y hasta los baños. Pero ahora se ha llamado al recato. Ella tiene los cabellos color azabache. El frío mes de julio les ha hecho anidar, y desde hace poco más de diez días comparten cálido departamento en barrio porteño. ¿Qué otra pista podemos dar? Ninguna más, no hace falta. Sólo nos resta organizar la despedida de soltero…
- Estarán aún impresionados por la noticia anterior, lo sé, pero ya les debo espetar otro romance. Ella sí es del ambiente, pero él no. El se llama Daniel, y luce coqueto aro en su oreja pero ¡ojo!, no confundirse con el irresistible colaborador de esta publicación, porque no se trata de él, sino de un joven que se ha hecho justo merecedor del amor de impactante actriz, polifacética, que cuando viene, se hace notar por su porte. Por sus curvas, en las discos salseras los cubanos le dicen: "Tienes unas caderas que parecen carreteras, mamacita." Algún guarango, de los que nunca faltan, le murmura, al pasar: "Pechocha." Todo indica que se los verá en la fiesta de cumpleaños de…
- …simpatiquísima actriz, que con toda pompa ha decidido festejar su aniversario. Dice que cumple un número redondo, que por eso tirará la casa por la ventana, con invitados de la farándula, amigos y familiares. Toda una Marquesa. Hay apuestas sobre su edad, pero observando su talle y su cuidada esbeltez, todo indica que ha cumplido, por fin, cuarenta años. ¡Felicidades!
- Ahora le dicen "Leona". ¿Por su cabellera? ¿Por su actitud? Agazapada, espera el paso de leoncitos para arrojar un zarpazo… Es afecta a las fiestas, parece. Días pasados intercambió emails con un colaborador de esta publicación. El decía, públicamente, que se prendía a la fiestita por el cumpleaños de Bettina. Cuando esta reunión se frustró, ella le escribió: "Se te arruinó la fiestita, jeje…". Ni corto ni perezoso, él le replicó: "Vos estás celosa porque no ofrecí hacértela a vos." Ella le dijo, en documento electrónico que conservamos en la intimidad de nuestro disco duro: "No te preocupes, nene, que yo tengo quién me haga la fiestita." Y firmó: "LA LEONA." A ver quién se hace cargo del nuevo sobrenombre… Diremos, para acotar la búsqueda, que escenifica obra de Tennesse Williams con un joven y buen actor que sufre en escena.