Siguiendo la sugerencia de Daniel, paso a contar como viví
el estreno.
La verdad es que la previa estuvo bárbara, nadie transmitía
sus nervios a los demás, venían un montón de compañeros a apoyarnos y
ayudarnos.
Estaba inexplicablemente muy tranquilo... hasta el momento
de salir a escena.
Ahí se me juntaron todos los nervios, e intentaba
acordarme... ¡la primera frase!
Pensaba que no me iba a salir la voz después de
ese rato de silencio y nervios.
Pero por suerte la voz no me defraudó.
Sí me defraudé cuando me di cuenta de que no estaba haciendo
nada de lo que había ensayado, y que el personaje salía como por inercia, pero
sin gracia, sin profundidad. Es como dice Dani: ahí uno dice "acá hay que
ir hasta el final, no hay corte ni nada".
No podía evitarlo, era como que los nervios me empujaban a
seguir sin pensar mucho en lo que hacía.
Sin embargo, en algunos momentos hacía contacto con Dani
y lograba seguir el hilo del diálogo.
Además, recién en el estreno agregué el plumero pensando que
me abriría un par de posibilidades, pero evidentemente me limitó porque no
sabía bien que hacer con él y no hice todo lo que podría haber hecho.
Por suerte cuando bajé, estaban Alberto, Lila y Adriana
repasando su letra y me tranquilizaron, porque el resto del elenco estaba arriba,
del otro lado de la sala.
Esto fue así durante toda la obra: yo sólo de un lado
-esperando entrar- y el resto del otro...
Me causaba terror pensar que se me pasaría el momento de
entrar, y que toda la obra se iría al carajo por mi culpa...
Como saben no quedé (y no estoy) conforme con mi actuación,
pero creo que la obra estuvo muy bien. El trabajo colectivo fue
estupendo. Eso se nota y es una experiencia que vamos a acumular para el
futuro. Cuando el año que viene algunos hagamos alguna obra con pocos
personajes nos va a resultar una pavada...
No me quiero adelantar porque todavía nos faltan un par de
salidas más, pero ya estoy pensando en lo que vamos a hacer el año que viene.
Les mando un beso a todos,
Lucio