El sábado fue un dia caluroso.

En todo sentido.

 

Luego de un frugal almuerzo en lo de mi mamá, me fui a mi casa a dormir la siesta para intentar efectuar el "reposo del guerrero", intentar estar un poco más relajado.

 

El calor y los nervios me lo impidieron.

El temor a olvidarme la letra. El temor a olvidarme el vestuario. El temor a que no viniera nadie.

Todo eso, multiplicado por veinte, hizo que mis ojos recorrieran el techo de mi dormitorio una y otra vez, intentando conciliar un sueño que jamás llegaría.

 

Y llegaron, nomás, las 18 hs.

Hora de ir a bañanarme y afeitarme.

Y luego, 18.30 hs., hora de partir raudamente hacia el templo. El cenáculo. Hacia ese simple cuadrado de baldosas negras rodeadas de butacones y bañado de calurosas luces rojas, amarillas y blancas.

Blancas, como mis locas, tan queridas, tan compañeras, tan profesionales....tan hermosas

Extrañas sensaciones en milésimas de segundos.

 "Mi perrito tiene una sarna", comenzó diciendo Mabel su parlamento con el que daba inicio a la función. Y retumbó en mis oídos y en todo mi cuerpo como diciéndome, "vamos, que ya empezamos".

 

Y ni hablar de cuando Marta le espetó un "más loca será tu abuela" a Cecila, pie para que yo entrara a escena al grito de "Buenos dias a todas"!.

Fue algo hermoso.

Mágico, sublime.

 

Estar haciendo la misma obra que veniamos ensayando desde hace tanto tiempo, pero con la pequeña diferencia de que las butacas de alrededor, estaban ocupadas.

Que nuestras voces ya no rebotaban más en las paredes, sino que eran retenidas por nuestros amigos, familiares, etc.

 

Calor. Mucho calor.

Del bueno y del malo. Del que se disfruta y del que mata ("lo que mata es la calor!")

 

Calor humano, de mis compañeras de escena y de mis compañeros de Papá Querido. Mucha calidez, mucha contención, mucha solidaridad, mucho de todo.

Gracias a todos.

 

A los que restan estrenar, disfruten los minutos previos. Disrfruten del ritual de cambiarse. Ese mágico paso que hace el actor para convertirse en personaje.

Los nervios que tengan, acéptenlos, son genuinos y sirven.

Agárrenlos y vuélquenlos en sus parlamentos, en sus acciones. Y al ratito, en medio de la escena y bajo las luces (fuera de joda, calurosas) se darán cuenta de dónde están....y no querrán bajarse nunca más.

Besos

Mèrde, beaucoup de mèrde par tout.

Javi.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1