Será presente en ti tu manantial sin
sombras. Estarás en las ramas del universo
entero. Déjame que te cante como
cuando eras mía en la llovizna fresca del primer
aguacero. Tu mano en semi-luna,
en semi-sol y en todo se refugiaba núbil, sobre
la mano mía.
Porque yo te cuidaba,
hermanita silvestre y sabes que lloraba en tus claras
mejillas. Será presente en tí tu
manantial sin sombras. Estarás en las ramas
del universo entero. Pero ¿ dónde
dejaste tu paz ? -- En cada herida – me contestan
tus ojos anegados por dentro.
Déjame que te cante como cuando eras mía,
hermanita silvestre, como cuando
trepamos el astro que salía a dormir soledades
entre nuestras pupilas destiladas de
amor.
Déjame que te cante como cuando eras mía,
y era paz el silencio de mi
profunda ola, y era paz la distancia de tu nombre
y mi nombre y era paz el sollozo
de la muerte que espera. Será presente en ti
tu manantial sin sombras. Estarás en
las ramas del universo mío y todas las estrellas
se bajarán cantando la canción del
espacio refugiada en un río.