Hoy,
¿quién le dijo
al
viento que fuimos
soledades?
¿Quién
le dijo
al
silencio
que
invadimos
su
angustia?
Eramos
solos,
éramos
solitarios,
éramos
solitarios,
y
la angustia era el eje
de
nuestras mutuas vidas.
Y
seguiremos siendo más hondos
que
el silencio
y
más solos que aquella soledad no vencida.